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El emprendimiento paranaense NoDis desarrolló una funda que bloquea las señales del celular sin quitarles el dispositivo a los alumnos. La psicopedagoga Ornella Varisco explicó a Elonce que la probaron unos 450 estudiantes de tres escuelas y registraron mejoras en la atención y los vínculos.

Una funda para celulares desarrollada en Paraná busca reducir las distracciones en las aulas mediante un sistema que bloquea las señales telefónicas y de internet durante la jornada escolar, sin necesidad de retirarles los dispositivos a los estudiantes. La propuesta, impulsada por el emprendimiento NoDis, fue probada en tres establecimientos educativos con aproximadamente 450 alumnos y, según sus responsables, permitió observar mejoras en la concentración y en las relaciones entre compañeros.
La psicopedagoga, docente y gerenta de NoDis, Ornella Varisco, explicó durante una entrevista en el programa Moviendo el Avispero, de Elonce Radio & Streaming FM 98.7, que la iniciativa surgió a partir de las dificultades que enfrentaba diariamente para lograr que sus estudiantes dejaran de utilizar el teléfono durante las clases. Después de investigar distintas alternativas junto con su esposo, Ariel Martínez, desarrollaron una funda individual de neopreno que incorpora una tecnología de aislamiento de señales y un cierre magnético.
Los resultados preliminares de las pruebas mostraron, de acuerdo con los registros del emprendimiento, mejoras superiores al 40% en la concentración y al 30% en los vínculos entre estudiantes. Varisco aclaró que la propuesta no busca eliminar el uso de los celulares, sino establecer momentos en los que puedan permanecer guardados para favorecer el aprendizaje y la interacción personal.
Cómo funciona la funda que bloquea los celulares
El dispositivo consiste en una funda individual de neopreno que incorpora una jaula de Faraday, un sistema de aislamiento que impide el ingreso de señales de telefonía móvil e internet. Cada estudiante conserva su teléfono dentro de la funda, que se cierra magnéticamente y solo puede abrirse mediante una base especial ubicada en la institución.
Varisco explicó que el procedimiento está pensado para evitar demoras al ingresar y salir de la escuela. El alumno puede avisar a su familia que llegó al establecimiento y luego guardar el celular en la funda. Al finalizar la jornada, utiliza la base de desbloqueo para recuperar el dispositivo. La funda permanece en la institución, identificada con el nombre de su usuario, para evitar olvidos.
“Cada estudiante tiene una funda personal. Tiene el celular entre sus pertenencias, pero la funda cuenta con una jaula de Faraday que bloquea la señal de teléfono y de internet. No recibe mensajes ni llamadas durante la jornada escolar”, detalló la psicopedagoga.
La entrevistada explicó que el mecanismo también resuelve una preocupación habitual entre los docentes: la responsabilidad sobre los teléfonos cuando son retirados o depositados en cajas durante las clases y evaluaciones. Con este sistema, los estudiantes conservan sus dispositivos y la institución no necesita almacenarlos por separado.
Los resultados de las pruebas con 450 estudiantes
El emprendimiento desarrolló distintos prototipos antes de llegar al modelo actual, que fue probado en tres escuelas con alrededor de 450 alumnos. Según Varisco, la experiencia permitió observar cambios tanto en el comportamiento dentro del aula como en las actividades que los estudiantes realizaban durante los recreos.
“Vimos muchos avances en cuanto a la distracción y la concentración, porque los chicos dejaron de estar pendientes del teléfono. También disminuyeron los conflictos de tener que pedirles constantemente que lo guardaran”, explicó al Moviendo el Avispero, de Elonce Radio & Streaming FM 98.7,
La psicopedagoga señaló que las evaluaciones realizadas por el equipo arrojaron mejoras superiores al 40% en concentración y al 30% en los vínculos interpersonales. Se trata de resultados preliminares informados por los responsables del proyecto, correspondientes a las instituciones donde se implementaron las pruebas.
Uno de los cambios que más destacó fue la recuperación de las conversaciones presenciales entre compañeros. “En el recreo empezaron a volver las conversaciones cara a cara, a mirarse y a charlar con el compañero, sin que todo fuera a través del celular”, relató.
Varisco indicó que también realizaron encuestas entre los participantes y encontraron una valoración favorable de la experiencia. Incluso, alumnos de cursos donde todavía no se había implementado el sistema preguntaron cuándo podrían comenzar a utilizar las fundas.
Qué sucede si un estudiante necesita comunicarse con su familia
Una de las principales inquietudes planteadas por las familias estuvo relacionada con la posibilidad de comunicarse con sus hijos ante una emergencia. La psicopedagoga explicó que el sistema propone recuperar los canales institucionales de comunicación, mediante docentes, preceptores y autoridades escolares.
Si un estudiante necesita utilizar su teléfono por una situación particular, puede dirigirse a preceptoría, donde se encuentra la base de desbloqueo. De esa manera, el dispositivo puede retirarse de la funda cuando exista una necesidad justificada.
“La comunicación tiene que realizarse por los canales que corresponden, a través del preceptor o del docente que está a cargo. Hasta el momento pusimos las bases en preceptoría y funcionó muy bien”, aseguró.
La entrevistada reconoció que durante los primeros días surgieron preguntas sobre el funcionamiento y la comunicación con las familias. Sin embargo, sostuvo que esas inquietudes disminuyeron a medida que los estudiantes y docentes se familiarizaron con el procedimiento.
Cuánto cuesta la funda NoDis y cómo pueden adquirirla las escuelas
Varisco informó que el costo estimado de cada funda se encuentra entre $40.000 y $50.000, aunque el emprendimiento ofrece alternativas de financiación y paquetes para instituciones educativas. La propuesta comercial incluye las fundas, las bases de desbloqueo y la capacitación necesaria para implementar el sistema.
Según explicó, se contempla aproximadamente una base de desbloqueo cada 30 estudiantes. Además, el equipo brinda asesoramiento a directivos, docentes, familias y alumnos para establecer una modalidad de uso adaptada a cada establecimiento.
“Conocemos la realidad de las escuelas y sabemos que el presupuesto no sobra. Por eso pensamos en que sea accesible y en poder financiarlo para que no sea una carga para la institución ni para los padres”, señaló.
La psicopedagoga agregó que algunas familias manifestaron interés en organizar actividades para reunir fondos y adquirir las fundas para cursos completos. También recibieron consultas de padres que buscaban conocer si podían comprar el dispositivo para sus hijos.
Las instituciones y familias interesadas pueden comunicarse con el emprendimiento a través de su cuenta de Instagram @nodis.ar, donde se encuentran disponibles los datos de contacto.
Buscan llevar el sistema a escuelas públicas
El proyecto comenzó con pruebas en establecimientos educativos y sus responsables buscan ampliar la experiencia a otras instituciones. Varisco confirmó que mantuvieron conversaciones con el Consejo General de Educación de Entre Ríos, aunque todavía no se concretó un acuerdo presupuestario para implementar el sistema de manera generalizada.
“Fuimos al Consejo de Educación, tenemos su aval, pero para implementarlo necesitamos un presupuesto que todavía está en tratativas. La idea es aplicarlo también en las escuelas públicas”, explicó a Moviendo el Avispero, de Elonce Radio & Streaming FM 98.7.
La próxima etapa contempla continuar con cursos de prueba e incorporar al menos una escuela pública para ampliar la muestra y evaluar el funcionamiento del dispositivo en otro contexto educativo. Aunque inicialmente fue pensado para el nivel secundario, el emprendimiento también considera su utilización en establecimientos primarios.
Varisco sostuvo que la necesidad de regular el uso del celular se presenta cada vez a edades más tempranas, debido a que muchos niños comienzan a utilizar dispositivos propios durante los primeros años de escolaridad.
El proyecto despertó interés en otras provincias
La iniciativa surgió en Paraná, donde se desarrollaron los primeros prototipos y componentes del sistema. La psicopedagoga contó que su esposo participa en la fabricación de las bases y que inicialmente trabajaron con proveedores locales para producir las fundas.
Después de que el emprendimiento fuera difundido en un medio nacional, comenzaron a recibir consultas de distintas localidades del país, entre ellas Bahía Blanca, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Tucumán y Santiago del Estero.
Varisco explicó que la propuesta también podría utilizarse en ámbitos donde se busque limitar temporalmente el uso de teléfonos, como eventos, restaurantes, dependencias gubernamentales o espacios judiciales. Sin embargo, la prioridad actual continúa siendo su aplicación en instituciones educativas.
“No es demonizar el teléfono, sino regularlo”
La psicopedagoga consideró que el uso permanente de celulares representa uno de los desafíos actuales de la enseñanza, junto con las dificultades de comprensión lectora, escritura y la incorporación de herramientas de inteligencia artificial.
También mencionó que los dispositivos pueden facilitar situaciones de ciberacoso, apuestas y conflictos relacionados con fotografías o contenidos compartidos entre estudiantes. En ese contexto, sostuvo que establecer límites durante las clases puede contribuir a mejorar las condiciones para enseñar y aprender.
“No es demonizar el teléfono. Entendemos que es parte de nuestra vida y que puede ser una herramienta muy útil para estudiar y trabajar. Se trata de regularlo y después enseñar a utilizarlo pedagógicamente dentro del aula”, afirmó.
Varisco remarcó que la propuesta no pretende reemplazar la educación digital ni impedir el aprovechamiento de las nuevas tecnologías. Su objetivo es reducir las
interrupciones para que docentes y estudiantes puedan concentrarse en las actividades escolares y desarrollar vínculos personales. “Empezó con una queja, pero buscamos una solución. No queríamos solamente preocuparnos, sino ocuparnos de una manera realista”, concluyó.
Fuente: Elonce
“Para mejorar la concentración”, paranaenses crearon una funda que bloquea los celulares en las aulas
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El emprendimiento paranaense NoDis desarrolló una funda que bloquea las señales del celular sin quitarles el dispositivo a los alumnos. La psicopedagoga Ornella Varisco explicó a Elonce que la probaron unos 450 estudiantes de tres escuelas y registraron mejoras en la atención y los vínculos.
Una funda para celulares desarrollada en Paraná busca reducir las distracciones en las aulas mediante un sistema que bloquea las señales telefónicas y de internet durante la jornada escolar, sin necesidad de retirarles los dispositivos a los estudiantes. La propuesta, impulsada por el emprendimiento NoDis, fue probada en tres establecimientos educativos con aproximadamente 450 alumnos y, según sus responsables, permitió observar mejoras en la concentración y en las relaciones entre compañeros.
La psicopedagoga, docente y gerenta de NoDis, Ornella Varisco, explicó durante una entrevista en el programa Moviendo el Avispero, de Elonce Radio & Streaming FM 98.7, que la iniciativa surgió a partir de las dificultades que enfrentaba diariamente para lograr que sus estudiantes dejaran de utilizar el teléfono durante las clases. Después de investigar distintas alternativas junto con su esposo, Ariel Martínez, desarrollaron una funda individual de neopreno que incorpora una tecnología de aislamiento de señales y un cierre magnético.
Los resultados preliminares de las pruebas mostraron, de acuerdo con los registros del emprendimiento, mejoras superiores al 40% en la concentración y al 30% en los vínculos entre estudiantes. Varisco aclaró que la propuesta no busca eliminar el uso de los celulares, sino establecer momentos en los que puedan permanecer guardados para favorecer el aprendizaje y la interacción personal.
Cómo funciona la funda que bloquea los celulares
El dispositivo consiste en una funda individual de neopreno que incorpora una jaula de Faraday, un sistema de aislamiento que impide el ingreso de señales de telefonía móvil e internet. Cada estudiante conserva su teléfono dentro de la funda, que se cierra magnéticamente y solo puede abrirse mediante una base especial ubicada en la institución.
Varisco explicó que el procedimiento está pensado para evitar demoras al ingresar y salir de la escuela. El alumno puede avisar a su familia que llegó al establecimiento y luego guardar el celular en la funda. Al finalizar la jornada, utiliza la base de desbloqueo para recuperar el dispositivo. La funda permanece en la institución, identificada con el nombre de su usuario, para evitar olvidos.
“Cada estudiante tiene una funda personal. Tiene el celular entre sus pertenencias, pero la funda cuenta con una jaula de Faraday que bloquea la señal de teléfono y de internet. No recibe mensajes ni llamadas durante la jornada escolar”, detalló la psicopedagoga.
La entrevistada explicó que el mecanismo también resuelve una preocupación habitual entre los docentes: la responsabilidad sobre los teléfonos cuando son retirados o depositados en cajas durante las clases y evaluaciones. Con este sistema, los estudiantes conservan sus dispositivos y la institución no necesita almacenarlos por separado.
Los resultados de las pruebas con 450 estudiantes
El emprendimiento desarrolló distintos prototipos antes de llegar al modelo actual, que fue probado en tres escuelas con alrededor de 450 alumnos. Según Varisco, la experiencia permitió observar cambios tanto en el comportamiento dentro del aula como en las actividades que los estudiantes realizaban durante los recreos.
“Vimos muchos avances en cuanto a la distracción y la concentración, porque los chicos dejaron de estar pendientes del teléfono. También disminuyeron los conflictos de tener que pedirles constantemente que lo guardaran”, explicó al Moviendo el Avispero, de Elonce Radio & Streaming FM 98.7,
La psicopedagoga señaló que las evaluaciones realizadas por el equipo arrojaron mejoras superiores al 40% en concentración y al 30% en los vínculos interpersonales. Se trata de resultados preliminares informados por los responsables del proyecto, correspondientes a las instituciones donde se implementaron las pruebas.
Uno de los cambios que más destacó fue la recuperación de las conversaciones presenciales entre compañeros. “En el recreo empezaron a volver las conversaciones cara a cara, a mirarse y a charlar con el compañero, sin que todo fuera a través del celular”, relató.
Varisco indicó que también realizaron encuestas entre los participantes y encontraron una valoración favorable de la experiencia. Incluso, alumnos de cursos donde todavía no se había implementado el sistema preguntaron cuándo podrían comenzar a utilizar las fundas.
Qué sucede si un estudiante necesita comunicarse con su familia
Una de las principales inquietudes planteadas por las familias estuvo relacionada con la posibilidad de comunicarse con sus hijos ante una emergencia. La psicopedagoga explicó que el sistema propone recuperar los canales institucionales de comunicación, mediante docentes, preceptores y autoridades escolares.
Si un estudiante necesita utilizar su teléfono por una situación particular, puede dirigirse a preceptoría, donde se encuentra la base de desbloqueo. De esa manera, el dispositivo puede retirarse de la funda cuando exista una necesidad justificada.
“La comunicación tiene que realizarse por los canales que corresponden, a través del preceptor o del docente que está a cargo. Hasta el momento pusimos las bases en preceptoría y funcionó muy bien”, aseguró.
La entrevistada reconoció que durante los primeros días surgieron preguntas sobre el funcionamiento y la comunicación con las familias. Sin embargo, sostuvo que esas inquietudes disminuyeron a medida que los estudiantes y docentes se familiarizaron con el procedimiento.
Cuánto cuesta la funda NoDis y cómo pueden adquirirla las escuelas
Varisco informó que el costo estimado de cada funda se encuentra entre $40.000 y $50.000, aunque el emprendimiento ofrece alternativas de financiación y paquetes para instituciones educativas. La propuesta comercial incluye las fundas, las bases de desbloqueo y la capacitación necesaria para implementar el sistema.
Según explicó, se contempla aproximadamente una base de desbloqueo cada 30 estudiantes. Además, el equipo brinda asesoramiento a directivos, docentes, familias y alumnos para establecer una modalidad de uso adaptada a cada establecimiento.
“Conocemos la realidad de las escuelas y sabemos que el presupuesto no sobra. Por eso pensamos en que sea accesible y en poder financiarlo para que no sea una carga para la institución ni para los padres”, señaló.
La psicopedagoga agregó que algunas familias manifestaron interés en organizar actividades para reunir fondos y adquirir las fundas para cursos completos. También recibieron consultas de padres que buscaban conocer si podían comprar el dispositivo para sus hijos.
Las instituciones y familias interesadas pueden comunicarse con el emprendimiento a través de su cuenta de Instagram @nodis.ar, donde se encuentran disponibles los datos de contacto.
Buscan llevar el sistema a escuelas públicas
El proyecto comenzó con pruebas en establecimientos educativos y sus responsables buscan ampliar la experiencia a otras instituciones. Varisco confirmó que mantuvieron conversaciones con el Consejo General de Educación de Entre Ríos, aunque todavía no se concretó un acuerdo presupuestario para implementar el sistema de manera generalizada.
“Fuimos al Consejo de Educación, tenemos su aval, pero para implementarlo necesitamos un presupuesto que todavía está en tratativas. La idea es aplicarlo también en las escuelas públicas”, explicó a Moviendo el Avispero, de Elonce Radio & Streaming FM 98.7.
La próxima etapa contempla continuar con cursos de prueba e incorporar al menos una escuela pública para ampliar la muestra y evaluar el funcionamiento del dispositivo en otro contexto educativo. Aunque inicialmente fue pensado para el nivel secundario, el emprendimiento también considera su utilización en establecimientos primarios.
Varisco sostuvo que la necesidad de regular el uso del celular se presenta cada vez a edades más tempranas, debido a que muchos niños comienzan a utilizar dispositivos propios durante los primeros años de escolaridad.
El proyecto despertó interés en otras provincias
La iniciativa surgió en Paraná, donde se desarrollaron los primeros prototipos y componentes del sistema. La psicopedagoga contó que su esposo participa en la fabricación de las bases y que inicialmente trabajaron con proveedores locales para producir las fundas.
Después de que el emprendimiento fuera difundido en un medio nacional, comenzaron a recibir consultas de distintas localidades del país, entre ellas Bahía Blanca, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Tucumán y Santiago del Estero.
Varisco explicó que la propuesta también podría utilizarse en ámbitos donde se busque limitar temporalmente el uso de teléfonos, como eventos, restaurantes, dependencias gubernamentales o espacios judiciales. Sin embargo, la prioridad actual continúa siendo su aplicación en instituciones educativas.
“No es demonizar el teléfono, sino regularlo”
La psicopedagoga consideró que el uso permanente de celulares representa uno de los desafíos actuales de la enseñanza, junto con las dificultades de comprensión lectora, escritura y la incorporación de herramientas de inteligencia artificial.
También mencionó que los dispositivos pueden facilitar situaciones de ciberacoso, apuestas y conflictos relacionados con fotografías o contenidos compartidos entre estudiantes. En ese contexto, sostuvo que establecer límites durante las clases puede contribuir a mejorar las condiciones para enseñar y aprender.
“No es demonizar el teléfono. Entendemos que es parte de nuestra vida y que puede ser una herramienta muy útil para estudiar y trabajar. Se trata de regularlo y después enseñar a utilizarlo pedagógicamente dentro del aula”, afirmó.
Varisco remarcó que la propuesta no pretende reemplazar la educación digital ni impedir el aprovechamiento de las nuevas tecnologías. Su objetivo es reducir las
interrupciones para que docentes y estudiantes puedan concentrarse en las actividades escolares y desarrollar vínculos personales. “Empezó con una queja, pero buscamos una solución. No queríamos solamente preocuparnos, sino ocuparnos de una manera realista”, concluyó.
Fuente: Elonce