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El jueves 29 de octubre empieza en el Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay un nuevo juicio contra Néstor Roberto Pavón, acusado de ser coautor del femicidio de Micaela García.

Llegar hasta acá le costó a la familia más de nueve años de reclamos, recursos y esperas. Desde la Asamblea Feminista acompañamos a la familia en el pedido de justicia.
Micaela tenía 21 años y militaba en el Movimiento Evita. El 1 de abril de 2017, en Gualeguay, la interceptaron, la abusaron sexualmente y la asesinaron. Sebastián Wagner cumple prisión perpetua por ese crimen. Cuando atacó a Micaela, Wagner tenía que estar preso. En 2016 el juez de Ejecución Carlos Rossi le otorgó la libertad condicional, contra los informes que la desaconsejaban.
La Asamblea impulsó el jury contra Rossi y lo que encontró fue una defensa corporativa. Sin acusación de la Procuración, el Jurado lo absolvió en 2018 y Rossi volvió a su juzgado.
En el primer juicio, el tribunal de Gualeguay condenó a Pavón a cinco años de prisión por encubrimiento. También desestimó lo que sostenían la Fiscalía y la querella, que Pavón había participado del abuso y del homicidio. En 2019 la Cámara de Casación de Paraná anuló esa sentencia y ordenó un nuevo debate. En 2020 el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos dio marcha atrás. Tuvo que intervenir la Corte Suprema de Justicia de la Nación. En diciembre de 2024 la Corte revocó el fallo del máximo tribunal entrerriano por sus falencias en el abordaje de la violencia de género y ordenó juzgar otra vez a Pavón.
Lo decimos sin vueltas. La justicia entrerriana protegió al juez que liberó a Wagner y después resolvió el caso de Micaela sin la perspectiva de género que exige la ley que lleva su nombre. Hizo falta la Corte Suprema para corregirlo. Esa es una deuda institucional que la provincia todavía no saldó.
Micaela se convirtió en bandera de la lucha por una vida sin violencias. Su nombre está en la Ley 27.499, que obliga a capacitarse en género y en violencia por motivos de género a todas las personas que integran los tres poderes del Estado. Esa ley existe porque las instituciones que tenían que proteger a Micaela no lo hicieron. No queremos que sea una ley de papel.
Por eso exigimos que en este juicio la Ley Micaela se cumpla a rajatabla. Juzgar con perspectiva de género significa valorar la prueba sin estereotipos, no revictimizar a Micaela ni a su familia y analizar la responsabilidad de cada acusado en el contexto de violencia sexual en que ocurrió el femicidio. Así lo ordenan la Ley 26.485 de Protección Integral a las Mujeres, la CEDAW y la Convención de Belém do Pará, que obligan al Estado argentino a actuar con la debida diligencia para investigar y sancionar la violencia contra las mujeres. Ese estándar no es opcional para ningún tribunal.
La familia de Micaela sostuvo este reclamo durante casi una década, frente a cada demora y cada revés judicial. No está sola.
Acompañamos a la familia y al equipo de querella en el pedido de justicia.
Justicia es que no vuelva a pasar.
Fuente: Asamblea Feminista de Mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries/ Debate Abierto
Justicia es que no vuelva a pasar
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El jueves 29 de octubre empieza en el Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay un nuevo juicio contra Néstor Roberto Pavón, acusado de ser coautor del femicidio de Micaela García.
Llegar hasta acá le costó a la familia más de nueve años de reclamos, recursos y esperas. Desde la Asamblea Feminista acompañamos a la familia en el pedido de justicia.
Micaela tenía 21 años y militaba en el Movimiento Evita. El 1 de abril de 2017, en Gualeguay, la interceptaron, la abusaron sexualmente y la asesinaron. Sebastián Wagner cumple prisión perpetua por ese crimen. Cuando atacó a Micaela, Wagner tenía que estar preso. En 2016 el juez de Ejecución Carlos Rossi le otorgó la libertad condicional, contra los informes que la desaconsejaban.
La Asamblea impulsó el jury contra Rossi y lo que encontró fue una defensa corporativa. Sin acusación de la Procuración, el Jurado lo absolvió en 2018 y Rossi volvió a su juzgado.
En el primer juicio, el tribunal de Gualeguay condenó a Pavón a cinco años de prisión por encubrimiento. También desestimó lo que sostenían la Fiscalía y la querella, que Pavón había participado del abuso y del homicidio. En 2019 la Cámara de Casación de Paraná anuló esa sentencia y ordenó un nuevo debate. En 2020 el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos dio marcha atrás. Tuvo que intervenir la Corte Suprema de Justicia de la Nación. En diciembre de 2024 la Corte revocó el fallo del máximo tribunal entrerriano por sus falencias en el abordaje de la violencia de género y ordenó juzgar otra vez a Pavón.
Lo decimos sin vueltas. La justicia entrerriana protegió al juez que liberó a Wagner y después resolvió el caso de Micaela sin la perspectiva de género que exige la ley que lleva su nombre. Hizo falta la Corte Suprema para corregirlo. Esa es una deuda institucional que la provincia todavía no saldó.
Micaela se convirtió en bandera de la lucha por una vida sin violencias. Su nombre está en la Ley 27.499, que obliga a capacitarse en género y en violencia por motivos de género a todas las personas que integran los tres poderes del Estado. Esa ley existe porque las instituciones que tenían que proteger a Micaela no lo hicieron. No queremos que sea una ley de papel.
Por eso exigimos que en este juicio la Ley Micaela se cumpla a rajatabla. Juzgar con perspectiva de género significa valorar la prueba sin estereotipos, no revictimizar a Micaela ni a su familia y analizar la responsabilidad de cada acusado en el contexto de violencia sexual en que ocurrió el femicidio. Así lo ordenan la Ley 26.485 de Protección Integral a las Mujeres, la CEDAW y la Convención de Belém do Pará, que obligan al Estado argentino a actuar con la debida diligencia para investigar y sancionar la violencia contra las mujeres. Ese estándar no es opcional para ningún tribunal.
La familia de Micaela sostuvo este reclamo durante casi una década, frente a cada demora y cada revés judicial. No está sola.
Acompañamos a la familia y al equipo de querella en el pedido de justicia.
Justicia es que no vuelva a pasar.
Fuente: Asamblea Feminista de Mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries/ Debate Abierto