Preocupación porque la falta de reactivos demora controles clave para pacientes con VIH en Entre Ríos

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Desde hace varios meses no se realizan con normalidad los estudios de carga viral y recuento de CD4 que permiten evaluar la evolución de las personas que reciben tratamiento contra el VIH. En Paraná, profesionales de la salud advierten que los pedidos se acumulan y reclaman certezas sobre cuándo podrá normalizarse la situación.

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No se trata de suspender la medicación. Los pacientes con VIH continúan recibiendo sus tratamientos todos los meses. El problema aparece en otro punto, igualmente necesario: desde hace tiempo que no se dispone de los reactivos necesarios para realizar de manera regular los estudios de carga viral y recuento de CD4, dos controles fundamentales para conocer cómo está respondiendo cada organismo a la terapia.

De acuerdo con lo manifestado por pacientes y profesionales de la salud, la situación se mantiene desde julio. La excepción señalada corresponde a algunas personas embarazadas. Para el resto, los estudios que forman parte del seguimiento habitual no han podido realizarse con normalidad.

La carga viral permite conocer la cantidad de VIH presente en la sangre. El recuento de CD4, en tanto, mide la cantidad de un tipo de glóbulo blanco que cumple una función central en las defensas del organismo. Ambos resultados aportan información que los médicos necesitan para evaluar la evolución del paciente y determinar si el tratamiento continúa siendo adecuado.

En condiciones habituales, estos controles se solicitan dos o tres veces al año. No constituyen, por lo tanto, una instancia secundaria dentro de la atención: permiten comprobar si la medicación está funcionando, si la carga viral continúa indetectable y, en los casos que corresponda, advertir si existe algún problema con la respuesta al tratamiento.

El circuito también explica por qué la falta de reactivos genera preocupación. Las muestras de sangre se obtienen en hospitales y centros de salud habilitados y luego son enviadas a laboratorios especializados externos o a laboratorios provinciales para su procesamiento. Los resultados se incorporan posteriormente al Sistema de Vigilancia Nacional (SVIH), de modo que los médicos tratantes puedan contar con esa información para mantener o ajustar la terapia antirretroviral. Pero, cuando ese resultado no llega, el seguimiento queda incompleto. Y los profesionales necesitan saber si la terapia elegida es la adecuada y si existe o no una eventual resistencia al tratamiento.

En el servicio médico consultado por ANÁLISIS reconocen que los pedidos se fueron acumulando. Hasta el momento en que comenzaron las dificultades, se realizaban alrededor de diez cargas virales los martes y miércoles. Desde la primera semana de agosto, según lo señalado, esos estudios dejaron de hacerse. Mientras tanto, continúan llegando las solicitudes de los médicos que necesitan controlar a sus pacientes.

La preocupación, entonces, no pasa por instalar una situación de alarma, sino por advertir sobre una demora que afecta una herramienta concreta de seguimiento médico. Pacientes y profesionales necesitan conocer cuánto tiempo más continuará la interrupción y, sobre todo, contar con información cierta acerca de cuándo se espera recuperar la capacidad de procesamiento.

La situación se inscribe, además, en un escenario sanitario en el que los profesionales observan un incremento preocupante de casos de sífilis. Desde el área de Salud señalaron que comenzaron a confirmarse, como mínimo, unos cinco casos por semana. Se trata de una realidad que merece atención por sí misma y que vuelve especialmente relevante sostener las herramientas de prevención integral, diagnóstico y seguimiento de las infecciones de transmisión sexual.

Prevenir también requiere sostener el seguimiento
La situación adquiere un contraste particular porque, en junio, el Ministerio de Salud de Entre Ríos había anunciado la implementación de la profilaxis preexposición al VIH, conocida como PrEP, en cuatro hospitales públicos de referencia: el Delicia Concepción Masvernat de Concordia, el San Martín de Paraná, el Centenario de Gualeguaychú y el Justo José de Urquiza de Concepción del Uruguay.

La estrategia fue valorada porque busca ampliar el acceso gratuito a una herramienta preventiva para personas que no tienen VIH, pero presentan determinadas situaciones de mayor exposición al virus. Su incorporación fue presentada por el Gobierno provincial como un avance en materia de acceso igualitario a la prevención y como parte del fortalecimiento de las políticas de salud sexual.

El coordinador provincial de VIH, Infecciones de Transmisión Sexual, hepatitis virales y tuberculosis, Francisco Astudilla, había definido entonces a la PrEP como una estrategia especialmente importante en un contexto de aumento de las infecciones de transmisión sexual. También se había aclarado que la profilaxis no reemplaza el preservativo, el testeo programado ni la consulta precoz, sino que se suma a esas herramientas.

Los cuatro hospitales cuentan con la profilaxis, entregada gratuitamente a través del Ministerio de Salud de la Nación, en el marco de la Ley Nacional Nº 27.675 de Respuesta Integral al VIH, Hepatitis Virales, otras ITS y Tuberculosis. El desafío, sin embargo, no termina con la prevención ni con la entrega de medicamentos. Para las personas que ya viven con VIH, el tratamiento necesita estar acompañado por controles capaces de mostrar qué está ocurriendo con su evolución.

Por eso, el reclamo que surge desde los servicios de salud tiene una dimensión precisa: disponer de los reactivos necesarios y recuperar el circuito de análisis que permite transformar una muestra de sangre en información clínica para el médico y en certezas para el paciente.

El razonamiento es el siguiente: la provisión de medicamentos permite sostener el tratamiento. Pero, los estudios permiten saber cómo está funcionando.

Entre una cosa y otra existe una diferencia que, para quienes necesitan seguimiento, no es menor. Por eso, pacientes y profesionales esperan una respuesta concreta del programa provincial, de los servicios de infectología y de los laboratorios involucrados: no solamente que los controles vuelvan a realizarse, sino saber cuándo podrá normalizarse el servicio y cómo se resolverá la acumulación de pedidos que permanece pendiente.

Fuente: Análisis Digital

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