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El presidente del Colegio de Psicólogos de la provincia advirtió que Entre Ríos registra índices superiores a la media nacional y mundial, criticó el trabajo en compartimentos estancos del Estado y la precarización profesional, y llamó a construir presencia territorial constante frente a la saturación de los servicios de salud mental.

La problemática de la salud mental y la prevención del suicidio interpelan de manera urgente a la sociedad y a las instituciones entrerrianas.
En diálogo con el programa Debate Abierto Radio, el presidente del Colegio de Psicólogos de Entre Ríos, Octavio Filipuzzi, trazó un diagnóstico profundo sobre la situación crítica que atraviesa la provincia, cuyos indicadores se posicionan históricamente por encima de la media nacional y mundial.
Filipuzzi recordó que entre 2010 y 2011 la tasa provincial rondaba los 10 puntos, una cifra ya elevada, pero que a partir del año 2020 los números sufrieron un incremento constante alineado a un fenómeno global y nacional. Ante esta realidad, remarcó que el suicidio es la expresión más dolorosa del sufrimiento humano y enfatizó que detrás de cada cifra hay una persona, un familiar o un vecino.
Un fenómeno multicausal y la trampa del trabajo desarticulado
Filipuzzi aclaró que el suicidio debe abordarse desde un modelo multifactorial y multicausal, entendiendo que no se trata exclusivamente de un problema sanitario o de personas con patologías de base, sino que en muchos casos responde a conductas de desborde emocional ante crisis extremas. En ese sentido, alertó sobre emergentes sociales recientes como el endeudamiento provocado por las apuestas virtuales en jóvenes, situaciones de sufrimiento que requieren ser detectadas a tiempo para mostrar que existen otras alternativas de resolución. “La persona que recurre a esa conducta es porque no quiere seguir viviendo así, no es que se quiere morir, ya no soporta el sufrimiento”, explicó el especialista a Debate Abierto, remarcando la necesidad de encauzar ese dolor mediante la escucha y la palabra.
Sin embargo, el titular del Colegio de Psicólogos cuestionó con dureza el modo en que el Estado aborda la problemática. Si bien reconoció la voluntad de diversas organizaciones públicas y privadas, denunció que la gestión estatal continúa funcionando en compartimentos estancos, donde reparticiones como el Consejo General de Educación realizan acciones valiosas pero aisladas y sin coordinación centralizada.
Para Filipuzzi, la falta de una política rectora provoca la duplicación de esfuerzos y debilita el impacto de los recursos disponibles en el territorio.
Asimismo, instó a romper con la lógica de acordarse del tema únicamente en fechas conmemorativas, reclamando una agenda cotidiana y permanente en escuelas, clubes y barrios.
Crisis de acceso, precarización laboral y la necesidad de presupuesto
Otro de los puntos críticos señalados por el profesional radica en el desborde y la dificultad de acceso que hoy registran tanto los servicios públicos como los privados de salud mental.
Filipuzzi sostuvo que una planificación estratégica centrada en la prevención primaria no solo salva vidas, sino que fortalece al sistema sanitario al reducir la saturación de las consultas en los hospitales y centros de salud.
Finalmente, el presidente de la entidad profesional exigió que el discurso oficial se traduzca en partidas presupuestarias concretas, advirtiendo sobre las condiciones precarizadas en las que desempeñan su labor muchos psicólogos y equipos interdisciplinarios en la provincia. “Si tanto se habla de salud mental, toda política tiene que ir acompañada de presupuesto, si no no hay ninguna
política”, aseveró, instando a las autoridades a volcar recursos a los equipos territoriales.
Como parte de las acciones de concientización, Filipuzzi destacó la realización de la “Caminata por la vida” organizada por la entidad desde la Plaza de las Colectividades, recordando que frente a momentos de angustia se puede acudir a la línea gratuita 135 o buscar espacios donde ser escuchado sin juzgar. (Fuente: Debate Abierto)
Filipuzzi: “El suicidio es la expresión más dolorosa del sufrimiento humano”
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El presidente del Colegio de Psicólogos de la provincia advirtió que Entre Ríos registra índices superiores a la media nacional y mundial, criticó el trabajo en compartimentos estancos del Estado y la precarización profesional, y llamó a construir presencia territorial constante frente a la saturación de los servicios de salud mental.
La problemática de la salud mental y la prevención del suicidio interpelan de manera urgente a la sociedad y a las instituciones entrerrianas.
En diálogo con el programa Debate Abierto Radio, el presidente del Colegio de Psicólogos de Entre Ríos, Octavio Filipuzzi, trazó un diagnóstico profundo sobre la situación crítica que atraviesa la provincia, cuyos indicadores se posicionan históricamente por encima de la media nacional y mundial.
Filipuzzi recordó que entre 2010 y 2011 la tasa provincial rondaba los 10 puntos, una cifra ya elevada, pero que a partir del año 2020 los números sufrieron un incremento constante alineado a un fenómeno global y nacional. Ante esta realidad, remarcó que el suicidio es la expresión más dolorosa del sufrimiento humano y enfatizó que detrás de cada cifra hay una persona, un familiar o un vecino.
Un fenómeno multicausal y la trampa del trabajo desarticulado
Filipuzzi aclaró que el suicidio debe abordarse desde un modelo multifactorial y multicausal, entendiendo que no se trata exclusivamente de un problema sanitario o de personas con patologías de base, sino que en muchos casos responde a conductas de desborde emocional ante crisis extremas. En ese sentido, alertó sobre emergentes sociales recientes como el endeudamiento provocado por las apuestas virtuales en jóvenes, situaciones de sufrimiento que requieren ser detectadas a tiempo para mostrar que existen otras alternativas de resolución. “La persona que recurre a esa conducta es porque no quiere seguir viviendo así, no es que se quiere morir, ya no soporta el sufrimiento”, explicó el especialista a Debate Abierto, remarcando la necesidad de encauzar ese dolor mediante la escucha y la palabra.
Sin embargo, el titular del Colegio de Psicólogos cuestionó con dureza el modo en que el Estado aborda la problemática. Si bien reconoció la voluntad de diversas organizaciones públicas y privadas, denunció que la gestión estatal continúa funcionando en compartimentos estancos, donde reparticiones como el Consejo General de Educación realizan acciones valiosas pero aisladas y sin coordinación centralizada.
Para Filipuzzi, la falta de una política rectora provoca la duplicación de esfuerzos y debilita el impacto de los recursos disponibles en el territorio.
Asimismo, instó a romper con la lógica de acordarse del tema únicamente en fechas conmemorativas, reclamando una agenda cotidiana y permanente en escuelas, clubes y barrios.
Crisis de acceso, precarización laboral y la necesidad de presupuesto
Otro de los puntos críticos señalados por el profesional radica en el desborde y la dificultad de acceso que hoy registran tanto los servicios públicos como los privados de salud mental.
Filipuzzi sostuvo que una planificación estratégica centrada en la prevención primaria no solo salva vidas, sino que fortalece al sistema sanitario al reducir la saturación de las consultas en los hospitales y centros de salud.
Finalmente, el presidente de la entidad profesional exigió que el discurso oficial se traduzca en partidas presupuestarias concretas, advirtiendo sobre las condiciones precarizadas en las que desempeñan su labor muchos psicólogos y equipos interdisciplinarios en la provincia. “Si tanto se habla de salud mental, toda política tiene que ir acompañada de presupuesto, si no no hay ninguna
política”, aseveró, instando a las autoridades a volcar recursos a los equipos territoriales.
Como parte de las acciones de concientización, Filipuzzi destacó la realización de la “Caminata por la vida” organizada por la entidad desde la Plaza de las Colectividades, recordando que frente a momentos de angustia se puede acudir a la línea gratuita 135 o buscar espacios donde ser escuchado sin juzgar. (Fuente: Debate Abierto)