El Niño: Hidráulica trabaja en cuatro frentes de obra para prevenir inundaciones en la provincia

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El titular de la Dirección de Hidráulica de Entre Ríos, Oscar Pintos, detalló el estado de la preparación provincial ante la llegada del fenómeno de El Niño, que impactará sobre la región durante la primavera y el verano. Pintos explicó que la provincia viene trabajando “hace varios meses” a partir de informes de agencias nacionales e internacionales que monitorean el fenómeno, al que definió como “un fenómeno natural, estudiado hace más de 100 años” que “periódicamente va generando y teniendo impacto” en distintas facetas.

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En diálogo con Un martillo para darle forma – Radio Plaza, Pintos precisó que en esta oportunidad se trata de la faceta conocida como “el niño con humedad”, caracterizada por “un incremento de humedad en la atmósfera que se traslada por los vientos” y que afecta a toda la región. Remarcó que no se trata de un fenómeno exclusivo de Entre Ríos, sino de escala mucho más amplia: “El fenómeno del niño es un fenómeno global, afecta a escala planetaria” y en este caso impacta sobre “todo el litoral argentino” y un sector que abarca “el sur de Brasil, Paraguay y Uruguay”.

Sobre el trabajo preventivo desarrollado hasta el momento, explicó que a partir de un informe elaborado por la Dirección de Hidráulica y Calidades Sanitarias, la provincia decretó semanas atrás la emergencia hídrica, lo que permitió profundizar el trabajo conjunto que ya se realizaba con los municipios tanto de la costa del Uruguay como de la costa del Paraná. Destacó como un factor favorable la capacidad actual de anticipación: “los avances científicos tecnológicos nos permiten conocer, por lo menos con un grado de aproximación muy bueno, con cierta anticipación, la situación que se nos va a presentar”.

Dos fenómenos combinados: más lluvia y ríos más altos
Consultado sobre el impacto esperado en la provincia, Pintos explicó que el fenómeno tiene “dos dimensiones o dos características bien marcadas”. La primera es el incremento de las precipitaciones propias de la primavera y el verano en la región, que se verán “potenciadas” por El Niño. La segunda es el aumento de los niveles de los ríos Paraná y Uruguay, producto de que las lluvias también se intensificarán en las cuencas altas de ambos ríos, lo que —explicó— “va a generar incrementos muy notorios en los niveles” de ambos cursos de agua.

Las ciudades sobre el río Uruguay, las más expuestas
Consultado directamente sobre qué zonas podrían verse más afectadas, Pintos fue categórico: “En principio, en forma directa, las ciudades que más se van a ver afectadas son las que están sobre el río Uruguay”. Explicó el motivo con precisión técnica: “Por las características que tiene el río Uruguay que hacen que sea mucho más sensible a las variaciones de altura, por las características de mayor llanura en lo que hace a la relación con el territorio”. Esa configuración geográfica hace que “un incremento del río, de la altura del río, genera rápidamente un impacto” en las ciudades ribereñas, entre las que mencionó puntualmente a Concordia, Colón, Concepción del Uruguay, Gualeguaychú e Ibicuy.

Sobre la ciudad de Paraná, explicó que la problemática es distinta por su ubicación en la zona de barrancas: el riesgo no pasa tanto por el desborde directo del río, sino por la dificultad de los arroyos urbanos para desaguar cuando el nivel del Paraná está alto. “Como consecuencia de las lluvias, el agua que escurre naturalmente por los arroyos —que en la ciudad de Paraná son siete arroyos las que la atraviesan— al estar alto el río Paraná, resulta más difícil la evacuación y se retiene más agua”, explicó, lo que puede generar “inundaciones temporarias, de horas o de días” en determinados barrios. Aclaró que esa misma dinámica se replica en otras localidades ribereñas del Paraná, no solo en la capital provincial.

Evacuaciones previstas y alerta temprana a la población
Pintos confirmó que ya se están evaluando y planificando evacuaciones en distintos puntos de la provincia, con el objetivo de que la situación no tome “de sorpresa” a los vecinos. Explicó que se está alertando con anticipación a la población que, por su ubicación, sabe que en determinado momento podría tener que evacuarse, “para que cuando tengan que evacuarse o autoevacuarse ya tengan lugares de destino conocidos”.

La experiencia de las poblaciones isleñas
Consultado sobre la situación de las zonas de islas —como Victoria y el Delta de Paranacito—, Pintos remarcó que esas comunidades cuentan con una ventaja comparativa importante: “Las poblaciones básicamente las que viven sobre islas ya tienen una cultura y un conocimiento y una experiencia de este tipo de situación”. Señaló que, al igual que los municipios de la costa del Uruguay, esas comunidades ya desarrollaron sus propios mecanismos para conocer con anticipación la situación e identificar los sectores más comprometidos.

Detalló que, en el marco del trabajo conjunto entre provincia y municipios, se relevó la cantidad de lugares de evacuación disponibles en cada localidad, los medios disponibles para trasladar a la población, y cuáles son los sectores más vulnerables. Sobre las prioridades de ese trabajo, fue preciso: “No lo vamos a poder evitar, está claro porque es un fenómeno natural, pero sí por lo menos mitigar las consecuencias del mismo, sobre todo en los sectores más vulnerables, con tres o cuatro prioridades: la primera son las vidas y bienes humanos, después viene todo lo que es la parte de infraestructura —hospitales, escuelas, caminos— y después viene la parte de la producción”. Sobre este último punto, mencionó que en las zonas de islas, donde hay actividad ganadera significativa, los propios productores ya están tomando medidas para trasladar sus animales a zonas más altas antes de que se produzca la crecida.

Cuatro frentes de obra en marcha
Consultado sobre las obras concretas de mitigación realizadas en un contexto de recursos escasos, Pintos confirmó que sí fueron necesarias y detalló los cuatro frentes de trabajo actualmente en ejecución:

La Paz: un convenio con la Municipalidad para intervenir en la desembocadura del arroyo Cabayú Cuatiá, con el objetivo de mejorar el escurrimiento de las aguas de precipitación que colecta ese curso hacia el río Paraná.

Rosario del Tala: trabajos sobre el arroyo Tala, que desagua en el río Gualeguay, un curso que “hace muchos años que no se limpiaba, desde el año 2007″. Pintos remarcó que esa localidad “se ha inundado bastante en las últimas lluvias importantes” y que la obra en marcha mejorará sustancialmente el escurrimiento en las áreas urbanas.

Gualeguay: un convenio con el municipio para la limpieza de tres canales rurales, que interceptan el agua proveniente de los campos antes de que ingrese a la ciudad, y que —según explicó— sufrieron “una cierta falta de mantenimiento” con el paso de los años.

Concordia: trabajos sobre el arroyo Manzores, “la columna vertebral” del escurrimiento urbano de la ciudad hacia el río Uruguay, que también requería tareas de mantenimiento. Pintos destacó que estas tareas se agilizaron gracias a maquinaria nueva entregada tanto a Concordia como a La Paz por la Delegación Argentina de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande.

Fuente: Análisis Digital

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