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La jueza Marina Barbagelata concedió el beneficio a Juan Pablo Sotelo bajo supervisión con tobillera electrónica. En tanto, Lautaro Molaro continuará alojado en la Unidad Penal N° 1.

La jueza de Garantías Marina Barbagelata dictó la prisión domiciliaria para Juan Pablo Sotelo, uno de los acusados por el homicidio de Luciano Emeri, registrado el pasado 4 de febrero en la localidad de Cerrito. Por su parte, el coimputado Lautaro Molaro continuará bajo prisión preventiva en la Unidad Penal N° 1 de Paraná.
La resolución judicial se dio tras el planteo de los defensores de Sotelo, los abogados Boris Cohen y Pablo Minetti. La solicitud fue rechazada en audiencia por el fiscal Laureano Dato, quien había requerido la prórroga de la prisión preventiva en la cárcel para ambos imputados, al argumentar que persisten el peligro de fuga —dada la elevada pena en expectativa— y diversos riesgos procesales.
A pesar del planteo fiscal, la magistrada dispuso morigerar la medida de coerción para Sotelo, quien de todos modos permanecerá alojado en el establecimiento penitenciario hasta tanto se encuentre disponible el dispositivo de monitoreo electrónico.
Fuentes del caso indicaron a AHORA, que la alta demanda de tobilleras electrónicas podría demorar su traslado durante varios días. En el caso de Molaro, se le prorrogó la preventiva en la Unidad Penal por un plazo de tres meses.
Por otro lado, la querella de la familia Emeri registró un cambio de representación: el abogado Javier Aiani asumió el patrocinio tras la renuncia del letrado Flavio Steven.
Desde la Fiscalía adelantaron que la investigación se encuentra en su etapa final y próxima a ser remitida a juicio oral. La única diligencia pendiente de relevancia es la devolución de los teléfonos celulares peritados por la Policía Federal, procedimiento que se realiza en el marco de una causa paralela por el robo de un arma de fuego en una unidad militar de Paraná.
Durante el proceso, el fiscal Dato dio por confirmada oficialmente la identidad de la víctima y repasó las pruebas reunidas por la División Homicidios. El conjunto de evidencias incluye informes balísticos, registros de cámaras de seguridad, testimonios de allanamientos y el análisis de pericias telefónicas.
Entre los elementos más incriminatorios presentados por la acusación pública figura un intercambio de mensajes de WhatsApp que daría cuenta de una premeditación del crimen. Según se expuso, el 25 de enero —casi diez días antes del hecho— Molaro le envió un mensaje a Sotelo en el que le manifestaba: “Ogro, hacemos eso del ruso y podemos empezar a generar plata”. A esto se suma el testimonio de un testigo de identidad reservada, quien aseguró que ambos acusados admitieron ante él su participación en el asesinato.
La pericia balística y el origen del arma
Las pericias científicas resultaron claves para reconstruir la mecánica del hecho. Especialistas de la Dirección General de Policía Científica determinaron que la pistola calibre 9 milímetros secuestrada en una vivienda deshabitada sobre la calle Colón fue la utilizada para asesinar a Emeri y a su perro.
Los estudios comparativos establecieron coincidencias entre proyectiles extraídos del cuerpo del joven y restos hallados en Bulevar Libertad, a unos 150 metros de la Ruta Provincial N° 8. Asimismo, las vainas servidas encontradas en la vía pública y dentro del automóvil Ford Fiesta incendiado corresponden al mismo cargador.
El arma fue hallada cargada y oculta en una bolsa de plástico negra. Según la investigación, la pistola había sido robada a una integrante del Ejército Argentino en Paraná a comienzos de diciembre de 2025. Un dato relevante señalado por los investigadores es que Molaro perteneció anteriormente a dicha fuerza.
La reconstrucción del homicidio
De acuerdo con la hipótesis fiscal, el crimen ocurrió alrededor de la 1:30 de la madrugada del 4 de febrero de 2026. Emeri acudió al acceso a Puerto Curtiembre tras haber pactado un encuentro mediante WhatsApp, presuntamente vinculado a una transacción con estupefacientes.
En ese punto, Sotelo le habría efectuado al menos dos disparos a la víctima para luego matar al perro que lo acompañaba. Posteriormente, con el objetivo de borrar rastros, los agresores habrían incendiado el Ford Fiesta blanco con el cuerpo del joven en su interior. Los registros de las cámaras de seguridad de Cerrito permitieron reconstruir la secuencia y el trayecto de los vehículos involucrados.
Hasta el momento, ambos acusados hicieron uso de su derecho constitucional de abstenerse de declarar.
Fuente: Ahora
Crimen de Emeri: otorgan la prisión domiciliaria a uno de los imputados
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La jueza Marina Barbagelata concedió el beneficio a Juan Pablo Sotelo bajo supervisión con tobillera electrónica. En tanto, Lautaro Molaro continuará alojado en la Unidad Penal N° 1.
La jueza de Garantías Marina Barbagelata dictó la prisión domiciliaria para Juan Pablo Sotelo, uno de los acusados por el homicidio de Luciano Emeri, registrado el pasado 4 de febrero en la localidad de Cerrito. Por su parte, el coimputado Lautaro Molaro continuará bajo prisión preventiva en la Unidad Penal N° 1 de Paraná.
La resolución judicial se dio tras el planteo de los defensores de Sotelo, los abogados Boris Cohen y Pablo Minetti. La solicitud fue rechazada en audiencia por el fiscal Laureano Dato, quien había requerido la prórroga de la prisión preventiva en la cárcel para ambos imputados, al argumentar que persisten el peligro de fuga —dada la elevada pena en expectativa— y diversos riesgos procesales.
A pesar del planteo fiscal, la magistrada dispuso morigerar la medida de coerción para Sotelo, quien de todos modos permanecerá alojado en el establecimiento penitenciario hasta tanto se encuentre disponible el dispositivo de monitoreo electrónico.
Fuentes del caso indicaron a AHORA, que la alta demanda de tobilleras electrónicas podría demorar su traslado durante varios días. En el caso de Molaro, se le prorrogó la preventiva en la Unidad Penal por un plazo de tres meses.
Por otro lado, la querella de la familia Emeri registró un cambio de representación: el abogado Javier Aiani asumió el patrocinio tras la renuncia del letrado Flavio Steven.
Desde la Fiscalía adelantaron que la investigación se encuentra en su etapa final y próxima a ser remitida a juicio oral. La única diligencia pendiente de relevancia es la devolución de los teléfonos celulares peritados por la Policía Federal, procedimiento que se realiza en el marco de una causa paralela por el robo de un arma de fuego en una unidad militar de Paraná.
Durante el proceso, el fiscal Dato dio por confirmada oficialmente la identidad de la víctima y repasó las pruebas reunidas por la División Homicidios. El conjunto de evidencias incluye informes balísticos, registros de cámaras de seguridad, testimonios de allanamientos y el análisis de pericias telefónicas.
Entre los elementos más incriminatorios presentados por la acusación pública figura un intercambio de mensajes de WhatsApp que daría cuenta de una premeditación del crimen. Según se expuso, el 25 de enero —casi diez días antes del hecho— Molaro le envió un mensaje a Sotelo en el que le manifestaba: “Ogro, hacemos eso del ruso y podemos empezar a generar plata”. A esto se suma el testimonio de un testigo de identidad reservada, quien aseguró que ambos acusados admitieron ante él su participación en el asesinato.
La pericia balística y el origen del arma
Las pericias científicas resultaron claves para reconstruir la mecánica del hecho. Especialistas de la Dirección General de Policía Científica determinaron que la pistola calibre 9 milímetros secuestrada en una vivienda deshabitada sobre la calle Colón fue la utilizada para asesinar a Emeri y a su perro.
Los estudios comparativos establecieron coincidencias entre proyectiles extraídos del cuerpo del joven y restos hallados en Bulevar Libertad, a unos 150 metros de la Ruta Provincial N° 8. Asimismo, las vainas servidas encontradas en la vía pública y dentro del automóvil Ford Fiesta incendiado corresponden al mismo cargador.
El arma fue hallada cargada y oculta en una bolsa de plástico negra. Según la investigación, la pistola había sido robada a una integrante del Ejército Argentino en Paraná a comienzos de diciembre de 2025. Un dato relevante señalado por los investigadores es que Molaro perteneció anteriormente a dicha fuerza.
La reconstrucción del homicidio
De acuerdo con la hipótesis fiscal, el crimen ocurrió alrededor de la 1:30 de la madrugada del 4 de febrero de 2026. Emeri acudió al acceso a Puerto Curtiembre tras haber pactado un encuentro mediante WhatsApp, presuntamente vinculado a una transacción con estupefacientes.
En ese punto, Sotelo le habría efectuado al menos dos disparos a la víctima para luego matar al perro que lo acompañaba. Posteriormente, con el objetivo de borrar rastros, los agresores habrían incendiado el Ford Fiesta blanco con el cuerpo del joven en su interior. Los registros de las cámaras de seguridad de Cerrito permitieron reconstruir la secuencia y el trayecto de los vehículos involucrados.
Hasta el momento, ambos acusados hicieron uso de su derecho constitucional de abstenerse de declarar.
Fuente: Ahora