Roberto Schunk alertó sobre la inviabilidad del modelo económico: “Estamos cada día peor y el 78% de la población paga el pato de la boda”

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El reconocido economista y profesor universitario advirtió sobre el colapso del consumo y la inversión, calificó de trampa a los nuevos créditos hipotecarios y propuso un plan estratégico de 15 a 20 años para organizar la rica diversidad productiva de Entre Ríos. Lo expresó al programa Debate Abierto Radio Streaming.

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La realidad económica argentina atraviesa un escenario de extrema gravedad que golpea de forma directa el día a día de los ciudadanos.

Para el contador y economista Roberto Schunk, el actual modelo económico de “dos velocidades” profundiza la desigualdad en lugar de sentar las bases para un crecimiento genuino. Mientras sectores extractivos como el agropecuario, la energía y la minería muestran saldos positivos, el comercio, la industria, la construcción y las economías regionales se encuentran sumidos en una profunda recesión. “No hay una forma de salir adelante en la Argentina y en Entre Ríos sino es con producción y trabajo”, sentenció Schunk, remarcando que el derrumbe del consumo y de la inversión —que hoy se ubica en un crítico 14% o 15% del PBI, por debajo del nivel mínimo de reposición de bienes desgastados— impide cualquier posibilidad de progreso real.

La trampa de los créditos hipotecarios y la exclusión de las mayorías

Uno de los puntos más críticos analizados por el economista fue el reciente relanzamiento de los créditos hipotecarios anunciado por el ministro Luis Caputo.

Schunk detalló que el mercado hipotecario argentino es prácticamente inexistente, representando apenas el 0,65% del PBI, una cifra irrisoria en comparación con Uruguay (4,5%), Brasil (10%) o Chile (27%). Si bien reconoció que el déficit habitacional es alarmante —afectando a 5,8 millones de hogares sobre un total de 15,9 millones en el país—, desaconsejó enfáticamente que los trabajadores se vuelquen a estas líneas bajo las condiciones actuales.

“Hice dos ejercicios matemáticos con el sistema UVA más el 7% de interés, calculando una inflación moderada del 35% y con los salarios actuales que vienen corriendo muy por detrás, advirtió Schunk. El resultado es alarmante: en una hipótesis de salarios congelados, la cuota del préstamo superará el sueldo total del tomador al mes 61 (un poco de más de 5 años). Incluso en un escenario más optimista, donde los salarios aumenten un 20% anual frente a la inflación del 35%, la cuota devorará el ingreso del trabajador antes de llegar al décimo año de un crédito pactado a 20 años”, argumentó.

Según su análisis, estas herramientas terminan beneficiando exclusivamente a la clase media-alta y alta (el 22% de la población con ingresos superiores a los 4 millones de pesos), para quienes el gobierno además ha eliminado impuestos clave como Bienes Personales y aranceles de importación de autos de lujo, dejando al 78% restante pagando el “pato de la boda”.

El mito de los dólares por las orejas y el ahogo financiero

Schunk también desmitificó la promesa oficial de Milei de que los dólares saldrán por las orejas, debido a las exportaciones de gas, petróleo y minería. Aportó datos categóricos para sostener su postura: actualmente, Argentina exporta apenas $950 dólares per cápita en estos rubros, mientras que Australia exporta $17.000, Canadá $10.000, Chile $4.500 y Brasil $3.000. Con viento a favor, se estima que el país podría alcanzar los $2.000 dólares per cápita recién en el año 2030.

A esta limitación se suma una alarmante paradoja legal: debido a los marcos normativos vigentes (como el RIGI), cuando estas grandes multinacionales maduren sus proyectos en unos años, podrán llevarse las divisas al exterior sin obligación de liquidarlas en el Banco Central. ¿Con qué dólares vamos a pagar la deuda pública entonces si las grandes empresas no los liquidan?, se preguntó el especialista en economía en diálogo con Debate Abierto.

La desconfianza en el sistema se refleja en que la población compra un promedio de 2.000 millones de dólares mensuales para guardarlos fuera del circuito financiero formal, paralizando la reactivación. En la calle, esto se traduce en una morosidad alarmante: de 20 millones de créditos otorgados en sistemas formales, informales y fintechs, más de 6 millones de personas hoy tienen serios problemas para pagar sus deudas.

Entre Ríos: “El futuro no se espera, se construye”

Frente a la incertidumbre electoral y la aparición de liderazgos mesiánicos u outsiders, Schunk instó a cambiar de raíz la lógica política actual. “No podemos seguir poniendo el carro delante de los caballos. Los políticos dicen vótenme que los salvo, pero nunca dicen el cómo”, cuestionó.

Su propuesta, plasmada en su reciente libro “El futuro de Entre Ríos no se espera, se construye”, radica en elaborar un plan estratégico integral proyectado a 15 o 20 años que defina claramente el rumbo en infraestructura, logística, financiamiento, energía y política fiscal.

En el ámbito fiscal, Schunk denunció que la provincia recauda más de 80 de cada 100 pesos mediante impuestos indirectos (que gravan el consumo de los sectores más vulnerables), violando abiertamente el espíritu del artículo 79 de la Constitución Provincial que exige una matriz tributaria progresiva.

Finalmente, el economista se mostró sumamente optimista respecto al potencial entrerriano, asegurando que el territorio posee una extraordinaria diversidad productiva capaz de abastecer de alimentos con alto valor agregado y tecnología tanto al mercado interno como al externo. “En Entre Ríos no faltan recursos; lo que falta es organización”, concluyó. (Fuente: Debate Abierto)

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