La diferencia entre gobernar el desarrollo y anunciar inversiones

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*Por Emiliano Gómez Tutau
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La recuperación de la vieja terminal demuestra que el desarrollo local no depende de la suerte ni del derrame. Requiere un Estado que planifique, construya oportunidades y conecte la inversión con el trabajo y el territorio.
Gobernar el desarrollo no es anunciar una inversión cuando llega. Es construir las condiciones para que pueda concretarse, genere trabajo y deje capacidades instaladas en la comunidad.
La apertura del nuevo McDonald’s en la antigua terminal de Paraná permite entender esa diferencia. El emprendimiento recupera un espacio público, incorpora inversión privada y genera 80 puestos de trabajo formal, principalmente para jóvenes de nuestra ciudad.
Cada uno de esos empleos importa. Pero la apertura no fue producto de la suerte ni de un derrame espontáneo.
Durante más de treinta años hubo allí un predio municipal degradado. La Municipalidad decidió intervenir: convocó una licitación pública, diseñó una concesión, preservó el patrimonio y generó las condiciones para incorporar inversión privada.
El terreno continúa siendo municipal. La empresa paga un canon y un derecho de concesión. La infraestructura quedará para Paraná al finalizar el contrato. Mientras tanto, genera empleo y una nueva dinámica económica en una zona que necesitaba ser revitalizada.
No fue suerte. Fue decisión.
Esa es la enseñanza: el Estado y el sector privado no son enemigos. Cuando el Estado planifica, establece prioridades y organiza sus recursos, la inversión puede transformarse en trabajo, recuperación urbana y desarrollo local.
Acompañar no es originar
El gobernador Rogelio Frigerio presentó esta apertura como el proyecto número 156 del Régimen de Incentivo a las Nuevas Inversiones. Informó que el RINI reúne 400 mil millones de pesos comprometidos y se aproxima a los 3.000 puestos de trabajo.
Es válido que existan herramientas provinciales de promoción. El RINI puede acompañar inversiones y mejorar las condiciones para quienes deciden producir en Entre Ríos.
Pero acompañar una oportunidad no es haberla originado.
El RINI no recuperó el inmueble, no convocó la licitación, no diseñó la concesión ni preservó el patrimonio público. Esas fueron decisiones de la Municipalidad de Paraná.
El régimen provincial acompañó. La política municipal construyó la oportunidad.
Una gestión anuncia inversiones. La otra gobierna el desarrollo.
Las dos economías
Esa diferencia también permite observar las dos economías que conviven en Entre Ríos.
Está la economía de las inversiones comprometidas, las fotografías y los empleos proyectados. Y está la economía de la persiana baja, la caja vacía, la familia endeudada y el trabajador que debe hacer unas horas adicionales de Uber para llegar a fin de mes.
Desde que comenzó el gobierno de Javier Milei, Entre Ríos perdió 1.202 empleadores y 12.506 puestos de trabajo registrados. Solamente el comercio perdió 377 empleadores.
En el microcentro de Paraná cerraron alrededor de 100 locales y las ventas cayeron entre el 30% y el 35% medidas en unidades.
Mientras la Provincia anuncia cerca de 3.000 empleos proyectados, Entre Ríos ya perdió más de 12.500. Aun si se concretaran todos, alcanzarían para recuperar menos de uno de cada cuatro puestos destruidos.
Los 80 empleos de McDonald’s son importantes. Pero no pueden utilizarse para esconder los 12.506 que Entre Ríos perdió.
Las familias se endeudan para comprar alimentos y pagar servicios. La deuda sustituye al salario y el crédito para sobrevivir reemplaza al crédito para producir.
Elegir un camino
Entre Ríos necesita inversión conectada con el territorio, sus proveedores y el comercio local. Necesita crédito para producir, incorporar tecnología y generar trabajo. Necesita fortalecer a las pymes, las cooperativas y los emprendedores.
También necesita defender el consumo: el consumo de una familia es la venta de un comercio; esa venta es el salario de un trabajador; y ese salario vuelve a circular en la comunidad.
Se puede dialogar y trabajar institucionalmente con todos. Lo que no se puede es defender todo al mismo tiempo.
No se puede acompañar un modelo nacional que deprime el consumo, destruye empresas y elimina empleos y, después, presentarse como defensor del comercio, las pymes y el trabajo.
Hay que elegir qué intereses se defienden.
En política algunos pueden llamar equilibrio a la pretensión de quedar bien con todos.
En mi barrio, cuando alguien dice una cosa en un lugar y la contraria en otro, le dicen falluto.
Paraná eligió otro camino: recuperar patrimonio, construir acuerdos y orientar la inversión hacia el trabajo.
Esa es la diferencia entre anunciar inversiones y gobernar el desarrollo.
*Concejal Más para Entre Ríos

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