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Desde la Secretaría de Desarrollo Humano y la Subsecretaría de Género, Diversidad, Niñez y Adolescencia de la Municipalidad de Paraná destacaron las políticas implementadas por el Municipio junto al Banco de Alimentos. Alcanzan a 160 comedores y merenderos de más de 70 barrios y contemplan la incorporación de alimentos frescos y de mayor calidad nutricional.

La subsecretaria de Género, Diversidad, Niñez y Adolescencia, Mercedes Solanas, y el secretario de Desarrollo Humano de la Municipalidad de Paraná, Enrique Ríos, destacaron la decisión de fortalecer las políticas alimentarias destinadas a los sectores más vulnerables de la ciudad y remarcaron que el acceso a una alimentación adecuada “no es asistencia, es derecho”.
En una declaración conjunta, los funcionarios señalaron que, frente a la crisis económica y social, “cada vez son más las familias que necesitan del Estado para garantizar una alimentación adecuada” y sostuvieron que las decisiones en materia de política alimentaria “no son neutras”.
“No da lo mismo qué alimentos consumen nuestros gurises”, afirmaron.
Según indicaron, la gestión de la intendenta Rosario Romero profundizó el trabajo articulado con el Banco de Alimentos de Paraná con el objetivo de ampliar el volumen y mejorar la calidad de los alimentos destinados a comedores y merenderos comunitarios.
Como parte de esa política, durante este año se incorporaron frutas frescas de estación, se reemplazaron productos a base de leche por leche de primera calidad y se sumaron pollo y huevo a la asistencia alimentaria. La medida alcanza a 160 merenderos y comedores comunitarios distribuidos en más de 70 barrios de Paraná. Además, se entregan mensualmente módulos alimentarios diferenciados para personas adultas mayores.
“La asistencia alimentaria no puede reducirse a llenar una caja o entregar una ración: implica garantizar derechos y cuidar la salud de quienes atraviesan situaciones de mayor vulnerabilidad”, expresaron Solanas y Ríos.
Los funcionarios consideraron que el derecho a la alimentación “no significa solamente garantizar calorías”, sino asegurar una alimentación “suficiente, saludable, nutritiva y adecuada”, especialmente en el caso de niñas, niños y adolescentes.
“Frente a la crisis, el Estado municipal elige estar presente. Y elige hacerlo poniendo en el centro a las personas, a las infancias y a las familias, fortaleciendo las redes comunitarias y procurando que quienes más necesitan del acompañamiento estatal puedan acceder también a alimentos de calidad”, sostuvieron.
Finalmente, señalaron que, en un contexto de pérdida del poder adquisitivo y deterioro de las condiciones de vida, las políticas alimentarias deben constituirse como “políticas de cuidado y de protección de derechos, no simplemente mecanismos de distribución de productos”.
“Más alimentos frescos, más calidad nutricional, más articulación con las organizaciones comunitarias y un Estado presente. Porque cuando se trata de la alimentación de nuestros gurises, la calidad también es un derecho. Y garantizar ese derecho es una responsabilidad indelegable del Estado”, concluyeron.
Fuente: APFDigital
Solanas y Ríos defendieron una política alimentaria basada en el derecho y la calidad nutricional
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Desde la Secretaría de Desarrollo Humano y la Subsecretaría de Género, Diversidad, Niñez y Adolescencia de la Municipalidad de Paraná destacaron las políticas implementadas por el Municipio junto al Banco de Alimentos. Alcanzan a 160 comedores y merenderos de más de 70 barrios y contemplan la incorporación de alimentos frescos y de mayor calidad nutricional.
La subsecretaria de Género, Diversidad, Niñez y Adolescencia, Mercedes Solanas, y el secretario de Desarrollo Humano de la Municipalidad de Paraná, Enrique Ríos, destacaron la decisión de fortalecer las políticas alimentarias destinadas a los sectores más vulnerables de la ciudad y remarcaron que el acceso a una alimentación adecuada “no es asistencia, es derecho”.
En una declaración conjunta, los funcionarios señalaron que, frente a la crisis económica y social, “cada vez son más las familias que necesitan del Estado para garantizar una alimentación adecuada” y sostuvieron que las decisiones en materia de política alimentaria “no son neutras”.
“No da lo mismo qué alimentos consumen nuestros gurises”, afirmaron.
Según indicaron, la gestión de la intendenta Rosario Romero profundizó el trabajo articulado con el Banco de Alimentos de Paraná con el objetivo de ampliar el volumen y mejorar la calidad de los alimentos destinados a comedores y merenderos comunitarios.
Como parte de esa política, durante este año se incorporaron frutas frescas de estación, se reemplazaron productos a base de leche por leche de primera calidad y se sumaron pollo y huevo a la asistencia alimentaria. La medida alcanza a 160 merenderos y comedores comunitarios distribuidos en más de 70 barrios de Paraná. Además, se entregan mensualmente módulos alimentarios diferenciados para personas adultas mayores.
“La asistencia alimentaria no puede reducirse a llenar una caja o entregar una ración: implica garantizar derechos y cuidar la salud de quienes atraviesan situaciones de mayor vulnerabilidad”, expresaron Solanas y Ríos.
Los funcionarios consideraron que el derecho a la alimentación “no significa solamente garantizar calorías”, sino asegurar una alimentación “suficiente, saludable, nutritiva y adecuada”, especialmente en el caso de niñas, niños y adolescentes.
“Frente a la crisis, el Estado municipal elige estar presente. Y elige hacerlo poniendo en el centro a las personas, a las infancias y a las familias, fortaleciendo las redes comunitarias y procurando que quienes más necesitan del acompañamiento estatal puedan acceder también a alimentos de calidad”, sostuvieron.
Finalmente, señalaron que, en un contexto de pérdida del poder adquisitivo y deterioro de las condiciones de vida, las políticas alimentarias deben constituirse como “políticas de cuidado y de protección de derechos, no simplemente mecanismos de distribución de productos”.
“Más alimentos frescos, más calidad nutricional, más articulación con las organizaciones comunitarias y un Estado presente. Porque cuando se trata de la alimentación de nuestros gurises, la calidad también es un derecho. Y garantizar ese derecho es una responsabilidad indelegable del Estado”, concluyeron.
Fuente: APFDigital