Río Paraná: analizan cuándo podría llegar una creciente y qué niveles se esperan

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El referente hidrológico del INA, Juan Borús, explicó que el Paraná permanece en aguas medias y que todavía hay una alta incertidumbre sobre su evolución durante la primavera. Estimó niveles cercanos a los tres metros para Paraná y pidió cautela frente a mensajes alarmistas.
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La creciente del río Paraná permanece bajo seguimiento ante la evolución del fenómeno de El Niño y las precipitaciones registradas en diferentes sectores de la Cuenca del Plata. Juan Borús, referente hidrológico del Instituto Nacional del Agua (INA), explicó a Elonce que actualmente el río se encuentra dentro de valores normales para esta época y que todavía no existen elementos suficientes para pronosticar una crecida significativa.

El especialista señaló que, desde la segunda semana de julio, el mayor impacto de las precipitaciones se concentró sobre la cuenca del río Uruguay. Como consecuencia, la ribera entrerriana mantiene aguas altas y esa situación podría continuar durante lo que resta del invierno y buena parte de la primavera.

En cambio, la situación es diferente en la alta cuenca del Paraná, en Brasil. Allí persisten las lluvias escasas y los aportes se mantienen por debajo de lo habitual. Este escenario es compensado parcialmente por el río Iguazú, que durante julio registró dos crecidas ordinarias. De esta manera, el Paraná sobre la costa entrerriana permanece “prácticamente coincidente o muy cerca del promedio de los niveles que se deberían esperar para esta época del año”.

Qué tendría que ocurrir para una creciente importante
Borús explicó que la principal incógnita pasa por determinar si las lluvias vinculadas a El Niño se trasladarán hacia la alta cuenca del Paraná. Para que se produzca una onda de crecida significativa deberían aumentar las precipitaciones en Brasil, saturarse progresivamente los suelos y generarse excedentes suficientes para alimentar el río desde Corrientes hacia aguas abajo.

“Es aventurado decir que vamos a tener una crecida significativa en lo que falta del año”, advirtió el referente del INA. En ese sentido, remarcó que ese escenario es posible, pero aclaró: “Hay que tener muy en cuenta la diferencia que hay entre probabilidad de ocurrencia y pronóstico. Eso de ninguna manera es un pronóstico”.

Según indicó, existe la posibilidad de que hacia fines de octubre se alcance el máximo calentamiento del Pacífico y que las lluvias comiencen a desplazarse hacia la alta cuenca del Paraná. Sin embargo, insistió en que todavía “hay mucho margen para la duda” respecto de cómo evolucionará el escenario.

Qué altura podría alcanzar el Paraná
En relación con los niveles esperados para la ciudad de Paraná, Borús estimó que, dentro del horizonte actualmente previsible, podrían ubicarse alrededor de los 3 a 3,10 metros hacia el comienzo de la primavera. “Son niveles que para algunas actividades son molestos, pero de ninguna manera es un nivel de riesgo”, afirmó.

La atención también permanece puesta sobre las lluvias locales y las zonas bajas de Entre Ríos, especialmente las islas del Ibicuy. Además, desde mediados de julio comenzó el traslado preventivo de hacienda desde sectores insulares hacia tierra firme ante la persistencia de aguas altas.

Finalmente, Borús pidió cautela frente a mensajes alarmistas que puedan circular por redes sociales y recomendó atender la información elaborada por organismos oficiales. Explicó que el INA, el Servicio Meteorológico Nacional y el INTA analizan permanentemente los datos disponibles para actualizar las proyecciones. Por el momento, concluyó, no existe un pronóstico de una creciente extraordinaria del Paraná, aunque su evolución continuará bajo seguimiento durante los próximos meses.

Fuente: Elonce

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