Leido 8 veces
Por Víctor Sanzberro – Senador Provincial (PJ)

El déficit de la Caja de Jubilaciones es real y es serio. No lo minimizo. Pero tampoco acepto que se use como excusa para que el ajuste recaiga exclusivamente sobre los jubilados y los trabajadores.
Discutir una reforma no es un trámite técnico. Es definir qué tipo de provincia queremos: una que protege a quienes ya aportaron toda su vida o una que les pasa la factura del ajuste.
Por eso insisto: no puede haber reforma seria sin información seria y transparente.
Al día de hoy no contamos con estudios actuariales actualizados, proyecciones de impacto ni una auditoría clara por escalafón. Sin datos sobre la mesa, el diálogo es una formalidad vacía.
Los “vectores” que trascendieron muestran que se busca modificar la base de cálculo del 82% móvil: pasar de los últimos 10 años a 30 años de aportes. Eso no es modernizar el sistema. Es licuar el haber jubilatorio. Es un ajuste encubierto.
Mi posición es clara y la sostengo públicamente. Estoy dispuesto a dar el debate, pero bajo tres ejes que no son negociables:
* Proteger el haber real de los jubilados actuales y el cálculo del haber inicial para los futuros beneficiarios.
* Garantizar una movilidad justa y no empobrecedora con el paso del tiempo.
* Generar ingresos genuinos para fortalecer la sostenibilidad del sistema.
Si la reforma termina siendo solo un ajuste sobre el bolsillo de los jubilados y trabajadores entrerrianos mientras se sigue cediendo ante Nación, no la voy a acompañar.
La política no consiste en administrar la escasez ajena. Consiste en defender los recursos propios y distribuir el esfuerzo con justicia. Si el gobierno busca una reforma sostenible, debe empezar por defender la sostenibilidad de Entre Ríos frente al Gobierno Nacional.
No hay reforma sostenible sin defender a Entre Ríos ante la Nación
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Por Víctor Sanzberro – Senador Provincial (PJ)
El déficit de la Caja de Jubilaciones es real y es serio. No lo minimizo. Pero tampoco acepto que se use como excusa para que el ajuste recaiga exclusivamente sobre los jubilados y los trabajadores.
Discutir una reforma no es un trámite técnico. Es definir qué tipo de provincia queremos: una que protege a quienes ya aportaron toda su vida o una que les pasa la factura del ajuste.
Por eso insisto: no puede haber reforma seria sin información seria y transparente.
Al día de hoy no contamos con estudios actuariales actualizados, proyecciones de impacto ni una auditoría clara por escalafón. Sin datos sobre la mesa, el diálogo es una formalidad vacía.
Los “vectores” que trascendieron muestran que se busca modificar la base de cálculo del 82% móvil: pasar de los últimos 10 años a 30 años de aportes. Eso no es modernizar el sistema. Es licuar el haber jubilatorio. Es un ajuste encubierto.
Mi posición es clara y la sostengo públicamente. Estoy dispuesto a dar el debate, pero bajo tres ejes que no son negociables:
* Proteger el haber real de los jubilados actuales y el cálculo del haber inicial para los futuros beneficiarios.
* Garantizar una movilidad justa y no empobrecedora con el paso del tiempo.
* Generar ingresos genuinos para fortalecer la sostenibilidad del sistema.
Si la reforma termina siendo solo un ajuste sobre el bolsillo de los jubilados y trabajadores entrerrianos mientras se sigue cediendo ante Nación, no la voy a acompañar.
La política no consiste en administrar la escasez ajena. Consiste en defender los recursos propios y distribuir el esfuerzo con justicia. Si el gobierno busca una reforma sostenible, debe empezar por defender la sostenibilidad de Entre Ríos frente al Gobierno Nacional.