El cerebro bajo presión: Sanfilippo advierte sobre el impacto de la crisis social en la salud cognitiva

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El director médico del Centro de Neurología y Recuperación Psicofísica (CENER) de Galarza en diálogo con el programa Debate Abierto Radio analizó cómo el estrés crónico, la pérdida de hábitos educativos y la incertidumbre económica están acelerando enfermedades como el Alzheimer y afectando la capacidad de concentración incluso en los sectores más jóvenes.

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En un contexto global y nacional marcado por la complejidad económica y social, la salud integral de la población se encuentra bajo una amenaza silenciosa pero persistente.

El Dr. Santiago Sanfilippo, neurólogo y director médico del Centro de Neurología y Recuperación Psicofísica (CENER), advierte que los estímulos negativos diarios y el esfuerzo sobrehumano por mantener un estilo de vida normal impactan directamente en las funciones mentales superiores.

El cambio en la consulta médica: de la migraña al olvido

Uno de los fenómenos más notorios observados por el especialista en sus casi 50 años de trayectoria es el cambio en el motivo de las consultas. Mientras que anteriormente los pacientes acudían mayoritariamente por dolores de cabeza, hoy el escenario está dominado por trastornos de memoria, depresión y decaimiento anímico.

Según Sanfilippo, el estrés permanente al que está expuesto el ciudadano —ejemplificado en la angustia de los jubilados que no alcanzan a cubrir alquileres o medicamentos— actúa como un acelerador de los procesos de deterioro cognitivo.

Impacto generacional y nuevas patologías

Si bien el aumento de la expectativa de vida ha traído consigo una mayor prevalencia de enfermedades como el Parkinson, el Alzheimer y los accidentes cerebrovasculares (ACV), Sanfilippo señala con preocupación que los problemas cognitivos ya no respetan rangos etarios.

En adultos jóvenes, se observa una notable pérdida en la capacidad de atención y concentración, vinculada a una degradación progresiva de la educación y de la capacidad de establecer metas a largo plazo a través de las últimas generaciones.

Neurorehabilitación y el rol de la familia

Ante enfermedades degenerativas como el Alzheimer, para las cuales aún no existe una cura definitiva, el tratamiento se centra en mejorar la calidad de vida y retrasar la evolución de los síntomas mediante medicación y neurorehabilitación integral.

Esta última no se limita a ejercicios mentales como crucigramas o mandalas; incluye actividad física para mejorar la oxigenación cerebral, terapia ocupacional para mantener la autonomía y una higiene del sueño adecuada.

No obstante, el profesional de la medicina enfatiza que el éxito del tratamiento depende de un factor externo fundamental: el entorno familiar. “Es vital que la familia comprenda la patología y, sobre todo, que se brinde apoyo al cuidador, quien suele ser el más afectado por el desgaste emocional que implica acompañar a un paciente con demencia”, resaltó a Debate Abierto.

La prevención como mejor defensa

Como consejo final, Sanfilippo instó a la población a construir una reserva mental desde la juventud mediante la educación y el hábito de la lectura.

Asimismo, destacó que el control de factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo y el consumo de drogas es esencial para evitar lesiones cerebrales tanto vasculares como degenerativas.

“Ante la aparición de los primeros fallos sensoriales o cognitivos, la recomendación es la consulta inmediata con el médico clínico para una derivación oportuna al neurólogo”, finalizó. (Fuente: Debate Abierto)

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