Leido 10 veces
La Comisión Directiva Central de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (AGMER) expresó “su profundo pesar” por el fallecimiento de Rolando Menescardi, quien fue ayunante de la Carpa Blanca y militante histórico de la Seccional Gualeguay y de AGMER.

“Rolando Menescardi fue un maestro, luchador incansable y entrañable compañero militante de AGMER – CTERA. Participó como ayunante en la Carpa Blanca; en 1991 fue secretario de Prensa de la Comisión Directiva Central de nuestro sindicato. Se desempeñó también como secretario General de la Seccional Gualeguay y en sucesivas oportunidades como Congresal por dicho Departamento y como miembro de la Comisión Directiva Departamental”, recordó la entidad gremial y destacó que en la actualidad participaba de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y era miembro de la CTA.
Quienes lo conocieron especialmente en Paraná cuando era el responsable de Prensa de AGMER, lo recuerdan -como un símbolo de su simpleza y humildad- que andaba siempre de alpargatas. Y en su andar siempre dejaba impregnado en el aire el gesto de bondad. Porque en las más duras protestas gremiales, en las más apasionadas discusiones, Menescardi -de alpargatas y calzando ideas claras- siempre hizo del diálogo un espacio para el encuentro.
Rolando Menescardi nació en 1951 en Galarza y tuvo una infancia campesina en el 3° Distrito. La primaria la cursó en la Escuela N° 19 “José Manuel Estrada”, escuela de campo que siempre la tuvo presente.
Cuando su familia se radicó en Gualeguay, pudo estudiar en la Escuela Nacional de Comercio “Celestino Marcó”, turno noche.
En Gualeguay se lo recuerda también porque fue locutor en la querida LT38 Radio Gualeguay y antes incluso en la Difusora Popular.
Pero, la vocación por la docencia tuvo el dulce misterio del descubrimiento que marca un destino: así estudió en el profesorado para Escuela Primaria en la Escuela Normal.
Una figura influyente en su formación integral -él siempre tuvo palabras de agradecimiento- fue Juanita Armelín, a quien conoció en la Parroquia San José de Gualeguay y fue clave para que finalizara el secundario y se encaminara hacia la docencia.
En 1979 dejó Gualeguay, y hace una experiencia en Cipoletti (Río Negro), como maestro de escuelas primarias públicas. Allí, junto a otros pares -incluso del Neuquén- conformaron el gremio docente que se destacó por su fortaleza y unidad.
Regresó en 1986. La docencia siempre estuvo con él y si eran escuelas rurales, mucho mejor. Llegó a cargos directivos e incluso supervisor hasta que se jubiló.
Su compromiso con la educación lo fue con la democracia y con los Derechos Humanos. Por eso, entre los maestros se lo recuerda portador de valores innegociables; tan diferentes al mercado al mejor postor de la dirigencia política y sindical actual, especialmente a nivel nacional.
Fue muy activo con la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Gualeguay.
En el libro “La verdad es hija del tiempo” (editado por la Editorial La Hendija), Menescardi recuerda sin reproches, pero con justeza que Gualeguay en ese tiempo era muy conservadora. “Todavía les costaba llamarse compañeros entre ellos: ‘Decime colega’, gente que no sabía quiénes eran desde el punto de vista socio-económico. Sí había dirigentes clarificados, tanto en la ciudad como en la provincia. Estaba Clelia Lavini, defensora de los derechos del trabajador y humanos, que con formación política e ideológica (era profesora de filosofía en Villaguay) apuntaló al gremio de forma notoria y Shirley Deimonás, maestra de Colón; ellas fueron dos puntales fundamentales para llevar el gremio adelante”.
Una vez lo consultaron sobre qué significa pertenecer a la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Su respuesta no se hizo esperar: “Sentirme bien encuadrado en un compromiso con el que me identifico plenamente. Esto soy yo”.
Fuente: Análisis Digital
Dolor por el fallecimiento del maestro Rolando Menescardi, militante por los DDHH y dirigente de AGMER
Leido 10 veces
La Comisión Directiva Central de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (AGMER) expresó “su profundo pesar” por el fallecimiento de Rolando Menescardi, quien fue ayunante de la Carpa Blanca y militante histórico de la Seccional Gualeguay y de AGMER.
“Rolando Menescardi fue un maestro, luchador incansable y entrañable compañero militante de AGMER – CTERA. Participó como ayunante en la Carpa Blanca; en 1991 fue secretario de Prensa de la Comisión Directiva Central de nuestro sindicato. Se desempeñó también como secretario General de la Seccional Gualeguay y en sucesivas oportunidades como Congresal por dicho Departamento y como miembro de la Comisión Directiva Departamental”, recordó la entidad gremial y destacó que en la actualidad participaba de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y era miembro de la CTA.
Quienes lo conocieron especialmente en Paraná cuando era el responsable de Prensa de AGMER, lo recuerdan -como un símbolo de su simpleza y humildad- que andaba siempre de alpargatas. Y en su andar siempre dejaba impregnado en el aire el gesto de bondad. Porque en las más duras protestas gremiales, en las más apasionadas discusiones, Menescardi -de alpargatas y calzando ideas claras- siempre hizo del diálogo un espacio para el encuentro.
Rolando Menescardi nació en 1951 en Galarza y tuvo una infancia campesina en el 3° Distrito. La primaria la cursó en la Escuela N° 19 “José Manuel Estrada”, escuela de campo que siempre la tuvo presente.
Cuando su familia se radicó en Gualeguay, pudo estudiar en la Escuela Nacional de Comercio “Celestino Marcó”, turno noche.
En Gualeguay se lo recuerda también porque fue locutor en la querida LT38 Radio Gualeguay y antes incluso en la Difusora Popular.
Pero, la vocación por la docencia tuvo el dulce misterio del descubrimiento que marca un destino: así estudió en el profesorado para Escuela Primaria en la Escuela Normal.
Una figura influyente en su formación integral -él siempre tuvo palabras de agradecimiento- fue Juanita Armelín, a quien conoció en la Parroquia San José de Gualeguay y fue clave para que finalizara el secundario y se encaminara hacia la docencia.
En 1979 dejó Gualeguay, y hace una experiencia en Cipoletti (Río Negro), como maestro de escuelas primarias públicas. Allí, junto a otros pares -incluso del Neuquén- conformaron el gremio docente que se destacó por su fortaleza y unidad.
Regresó en 1986. La docencia siempre estuvo con él y si eran escuelas rurales, mucho mejor. Llegó a cargos directivos e incluso supervisor hasta que se jubiló.
Su compromiso con la educación lo fue con la democracia y con los Derechos Humanos. Por eso, entre los maestros se lo recuerda portador de valores innegociables; tan diferentes al mercado al mejor postor de la dirigencia política y sindical actual, especialmente a nivel nacional.
Fue muy activo con la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Gualeguay.
En el libro “La verdad es hija del tiempo” (editado por la Editorial La Hendija), Menescardi recuerda sin reproches, pero con justeza que Gualeguay en ese tiempo era muy conservadora. “Todavía les costaba llamarse compañeros entre ellos: ‘Decime colega’, gente que no sabía quiénes eran desde el punto de vista socio-económico. Sí había dirigentes clarificados, tanto en la ciudad como en la provincia. Estaba Clelia Lavini, defensora de los derechos del trabajador y humanos, que con formación política e ideológica (era profesora de filosofía en Villaguay) apuntaló al gremio de forma notoria y Shirley Deimonás, maestra de Colón; ellas fueron dos puntales fundamentales para llevar el gremio adelante”.
Una vez lo consultaron sobre qué significa pertenecer a la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Su respuesta no se hizo esperar: “Sentirme bien encuadrado en un compromiso con el que me identifico plenamente. Esto soy yo”.
Fuente: Análisis Digital