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En un contexto de profunda conmoción social, Santa Elena volvió a movilizarse este miércoles para exigir justicia por un grave caso de abuso sexual que tiene como víctima a una adolescente de 15 años y como acusado a un joven de 22. Este jueves, la Justicia dispuso 30 días de prisión preventiva domiciliaria para Luca Benítez, el imputado, una medida que generó malestar y preocupación en distintos sectores de la comunidad.

En ese marco, Erica Ortigoza, profesora de Educación Especial, referente del Movimiento Evita y del colectivo de mujeres de Santa Elena, participó de la movilización y expresó su mirada crítica sobre el accionar judicial y la necesidad de profundizar la concientización social frente a la violencia de género. En diálogo con el programa Puro Cuento (Radio Plaza 94.7), habló desde el dolor, la bronca y la convicción de que estos hechos no pueden naturalizarse ni silenciarse.
Consultada sobre cómo se recibió la noticia de que el imputado estará con arresto domiciliario mientras avanza la causa, dijo: “Se siente mucha impotencia. Una violación no solamente le puede llegar a suceder a una adolescente, a una mujer, sino a un compañero, a un militante del colectivo LGBT, o a un niño, o a quien sea. Necesitamos con urgencia que por favor quienes realmente deben cuidar de nuestra integridad como ciudadanos se pongan las pilas y dejen de archivar los casos y empiecen a trabajar sobre estos casos. Es súper importante esto, pero también concientizar nosotros desde nuestro rol ciudadano, cualquiera sea el rol que nos toque a cada uno, a ustedes como parte de lo que es poder visibilizar a través de la prensa a nivel informativo, y quienes estamos encabezando los movimientos u organizaciones sociales, quienes están dentro de lo que son los Poderes Legislativos, Ejecutivos y Judicial. Empezar a concientizar más de todas estas situaciones y no callarse. Y a los violadores hay que ponerle nombre, nombre y apellido”.
Ortigoza también reflexionó sobre las reacciones sociales que suelen darse frente a hechos de esta gravedad y advirtió sobre la falta de continuidad en el acompañamiento colectivo cuando el impacto inicial se diluye con el paso del tiempo. “A veces vemos con otras compañeras que el eco es por un tiempo y es como que después todo se enfría y volvemos cada uno a su rutina habitual y tenemos que esperar nuevamente justamente esto de que suceda para poder volver a movilizarnos y hablar de las situaciones. Hay que concientizar: hablar con nuestros hijos, con nuestros hermanos, con el vecino, con aquellas mujeres que han perdido totalmente la empatía para con nosotras mismas. Yo ayer le decía a las compañeras, cuando paramos de forma simbólica en lo que es el Banco Rojo de la Mujer, en la Plaza del Centenario, les decía que nos han matado la empatía entre nosotras, entonces es tan triste lo que sucede, es tan angustiante y es tan cansador. Uno a veces tiende a claudicar pero después se da cuenta, mira a su alrededor y ve jóvenes y ve niñas y vemos nuestras hijas, nuestras sobrinas, nuestras amigas y entendemos que no, que no tenemos que bajar los brazos, pero también yo creo que el sistema tiende a cansarnos para que dejemos de luchar contra esto. Estamos todavía regidos por un sistema patriarcal, lamentablemente es así, a veces no nos gusta escuchar esta palabra pero es así”.
En sus declaraciones, la referente feminista también apuntó contra los discursos que responsabilizan a las víctimas y desvían el foco del delito, una práctica que —según señaló— sigue muy presente incluso entre mujeres. “Uno habla con mujeres, sobre todo una que está expuesta en estos trabajos sociales o de territorio, que de los sectores más vulnerables, y se encuentra con gente que dice ‘mirá la hora que era y la piba estaba fuera de la casa’ y ‘los padres dónde estaban’. Estamos corriendo el foco de lo que verdaderamente sucedió. Entonces pongamos un poco de empatía, pongámonos en el lugar del otro. Hoy lo verdaderamente importante que sucedió en Santa Elena es que hubo un hecho delictivo contra uno menor”, dijo.
Y ahondó: “Por ahí escucho que dicen, bueno, pero a ver, también ella fue, entonces quiere decir que fue consensuado. No, una confía en el otro, pone su voto de confianza con quien va a tener su encuentro afectivo o sexual o de la índole que fuera, pero no, el otro por eso tiene derecho a atacarte”.
Finalmente, y pese a las críticas, Ortigoza expresó su confianza en que el proceso judicial avance y dé respuestas acordes a la gravedad del hecho. “Creo en la justicia, creemos en la justicia”, cerró.
Fuente: Análisis Digital
“A los violadores hay que ponerles nombre y apellido”, reclamó Ortigoza tras la marcha en Santa Elena
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En un contexto de profunda conmoción social, Santa Elena volvió a movilizarse este miércoles para exigir justicia por un grave caso de abuso sexual que tiene como víctima a una adolescente de 15 años y como acusado a un joven de 22. Este jueves, la Justicia dispuso 30 días de prisión preventiva domiciliaria para Luca Benítez, el imputado, una medida que generó malestar y preocupación en distintos sectores de la comunidad.
En ese marco, Erica Ortigoza, profesora de Educación Especial, referente del Movimiento Evita y del colectivo de mujeres de Santa Elena, participó de la movilización y expresó su mirada crítica sobre el accionar judicial y la necesidad de profundizar la concientización social frente a la violencia de género. En diálogo con el programa Puro Cuento (Radio Plaza 94.7), habló desde el dolor, la bronca y la convicción de que estos hechos no pueden naturalizarse ni silenciarse.
Consultada sobre cómo se recibió la noticia de que el imputado estará con arresto domiciliario mientras avanza la causa, dijo: “Se siente mucha impotencia. Una violación no solamente le puede llegar a suceder a una adolescente, a una mujer, sino a un compañero, a un militante del colectivo LGBT, o a un niño, o a quien sea. Necesitamos con urgencia que por favor quienes realmente deben cuidar de nuestra integridad como ciudadanos se pongan las pilas y dejen de archivar los casos y empiecen a trabajar sobre estos casos. Es súper importante esto, pero también concientizar nosotros desde nuestro rol ciudadano, cualquiera sea el rol que nos toque a cada uno, a ustedes como parte de lo que es poder visibilizar a través de la prensa a nivel informativo, y quienes estamos encabezando los movimientos u organizaciones sociales, quienes están dentro de lo que son los Poderes Legislativos, Ejecutivos y Judicial. Empezar a concientizar más de todas estas situaciones y no callarse. Y a los violadores hay que ponerle nombre, nombre y apellido”.
Ortigoza también reflexionó sobre las reacciones sociales que suelen darse frente a hechos de esta gravedad y advirtió sobre la falta de continuidad en el acompañamiento colectivo cuando el impacto inicial se diluye con el paso del tiempo. “A veces vemos con otras compañeras que el eco es por un tiempo y es como que después todo se enfría y volvemos cada uno a su rutina habitual y tenemos que esperar nuevamente justamente esto de que suceda para poder volver a movilizarnos y hablar de las situaciones. Hay que concientizar: hablar con nuestros hijos, con nuestros hermanos, con el vecino, con aquellas mujeres que han perdido totalmente la empatía para con nosotras mismas. Yo ayer le decía a las compañeras, cuando paramos de forma simbólica en lo que es el Banco Rojo de la Mujer, en la Plaza del Centenario, les decía que nos han matado la empatía entre nosotras, entonces es tan triste lo que sucede, es tan angustiante y es tan cansador. Uno a veces tiende a claudicar pero después se da cuenta, mira a su alrededor y ve jóvenes y ve niñas y vemos nuestras hijas, nuestras sobrinas, nuestras amigas y entendemos que no, que no tenemos que bajar los brazos, pero también yo creo que el sistema tiende a cansarnos para que dejemos de luchar contra esto. Estamos todavía regidos por un sistema patriarcal, lamentablemente es así, a veces no nos gusta escuchar esta palabra pero es así”.
En sus declaraciones, la referente feminista también apuntó contra los discursos que responsabilizan a las víctimas y desvían el foco del delito, una práctica que —según señaló— sigue muy presente incluso entre mujeres. “Uno habla con mujeres, sobre todo una que está expuesta en estos trabajos sociales o de territorio, que de los sectores más vulnerables, y se encuentra con gente que dice ‘mirá la hora que era y la piba estaba fuera de la casa’ y ‘los padres dónde estaban’. Estamos corriendo el foco de lo que verdaderamente sucedió. Entonces pongamos un poco de empatía, pongámonos en el lugar del otro. Hoy lo verdaderamente importante que sucedió en Santa Elena es que hubo un hecho delictivo contra uno menor”, dijo.
Y ahondó: “Por ahí escucho que dicen, bueno, pero a ver, también ella fue, entonces quiere decir que fue consensuado. No, una confía en el otro, pone su voto de confianza con quien va a tener su encuentro afectivo o sexual o de la índole que fuera, pero no, el otro por eso tiene derecho a atacarte”.
Finalmente, y pese a las críticas, Ortigoza expresó su confianza en que el proceso judicial avance y dé respuestas acordes a la gravedad del hecho. “Creo en la justicia, creemos en la justicia”, cerró.
Fuente: Análisis Digital