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*Por José Cáceres

Hoy 27 de octubre se cumple un nuevo aniversario del fallecimiento de Néstor Kirchner. Existen muchas formas de recordar a un político de esta trascendencia. En lo personal, creo que, para nuestro tiempo y nuestra realidad como militantes políticos, el ex presidente será recordado como la persona que le devolvió a la política la dimensión trascendente y su rol central en la vida nacional, recuperando su rol de herramienta de transformación de la realidad, en particular para las mayorías populares.
Néstor le devolvió al peronismo su esencia histórica y su identidad ideológica. Néstor fue para el peronismo el retorno a nuestras raíces, a los valores con los que nació nuestro movimiento.
Su gobierno se paró en las antípodas de las políticas que implementaron Menem y De la Rúa, fue la actualización de la doctrina peronista con sus banderas de independencia, soberanía y justicia social. Su gestión fue la experiencia más fiel al Peronismo luego de los gobiernos del propio Juan Domingo Perón y Eva Perón. Su forma de conducción política, amplia y abierta a todos los sectores, con vacación frentista y plural también fue un rasgo bien peronista.
En lo económico, Kirchner representó una ruptura política con el neoliberalismo. Luego de casi dos décadas de democracia, su gobierno fue un quiebre con las políticas antipopulares que con inercia venían siendo aplicadas desde el golpe genocida de 1976.
Su presidencia fue inolvidable. Su paso por el gobierno fue especial por el momento que le tocó ejercer el poder. Néstor Kirchner irrumpió en la política argentina en un momento de grandes dificultades, y lo hizo con la convicción y el compromiso de un militante. El 2001 y 2002, y sus respectivas crisis, fueron la antesala de su periodo presidencial. Con Néstor salimos del infierno y pusimos la Patria de pie.
Desde lo político, Kirchner fue un militante, fue un hombre consagrado plenamente a la política, a la cual dedicó su vida. Se lo recordará también por su incorrección, por su desapego a las formalidades protocolares y su estilo directo que entusiasmó a muchos que habían caído en el descreimiento y a muchísimos que nunca se habían comprometido con la militancia.
Sus políticas concretas, su gestión de gobierno, ya integran los libros de historia, política y economía. Es imposible no recordar el No al ALCA, la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, los juicios a los genocidas, la política de desendeudamiento que nos devolvió la soberanía económica, la recuperación del empleo, la caída de los índices de indigencia y pobreza, el enfrentamiento con los grandes poderes económicos y mediáticos, la política de unidad latinoamericana, la calidad institucional, la Corte Suprema que impulsó, los recursos transferidos a las provincias en obras y realizaciones concretas, al igual que tantas medias más que son parte de su gran obra de gobierno, que a su vez fueron el comienzo de un nuevo período en la historia de nuestro país. En términos comparativos, su gestión del 2003 al 2007 fue para entonces la mejor de esta joven democracia que conquistamos en 1983.
Los entrerrianos en particular lo recordamos con afecto y agradecimiento. Néstor vino a Entre Ríos en los negros días del gobierno de la Alianza a traer esperanza a los entrerrianos. Desde entonces tuvimos un lugar destacado para su gobierno.
Hoy, cuando la crisis que heredamos del desastroso gobierno neoliberal de Macri se agravó con las consecuencias de la Pandemia Covid-19, cuando nuestro gobierno nacional avanza en devolver la patria a la senda del crecimiento económico y la justica social, Néstor es una fuente de motivación para la militancia y una razón del reencuentro de todos los peronistas. Es una figura que nutre este río mítico que es el peronismo, que sigue fluyendo y siendo esperanza, y que sacará junto con Alberto y Cristina al país de esta crisis.
El final de su vida, tan abrupto como inesperado, fue una pérdida enorme para el campo nacional y popular, su partida dejó un vacío en la política de nuestro tiempo, que sólo el pueblo puede llenar. Pienso, y lo recuerdo cada año, que el mismo Néstor desearía que lo recordemos despeinado, desalineado, sonriendo con los dedos en V, como un verdadero militante peronista que no olvidó sus convicciones cuando llegó al poder.
*Vicepresidente PJ Entre Ríos – diputado provincial Creer
Recordando a Néstor Kirchner, a 10 años de su fallecimiento
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*Por José Cáceres
Hoy 27 de octubre se cumple un nuevo aniversario del fallecimiento de Néstor Kirchner. Existen muchas formas de recordar a un político de esta trascendencia. En lo personal, creo que, para nuestro tiempo y nuestra realidad como militantes políticos, el ex presidente será recordado como la persona que le devolvió a la política la dimensión trascendente y su rol central en la vida nacional, recuperando su rol de herramienta de transformación de la realidad, en particular para las mayorías populares.
Néstor le devolvió al peronismo su esencia histórica y su identidad ideológica. Néstor fue para el peronismo el retorno a nuestras raíces, a los valores con los que nació nuestro movimiento.
Su gobierno se paró en las antípodas de las políticas que implementaron Menem y De la Rúa, fue la actualización de la doctrina peronista con sus banderas de independencia, soberanía y justicia social. Su gestión fue la experiencia más fiel al Peronismo luego de los gobiernos del propio Juan Domingo Perón y Eva Perón. Su forma de conducción política, amplia y abierta a todos los sectores, con vacación frentista y plural también fue un rasgo bien peronista.
En lo económico, Kirchner representó una ruptura política con el neoliberalismo. Luego de casi dos décadas de democracia, su gobierno fue un quiebre con las políticas antipopulares que con inercia venían siendo aplicadas desde el golpe genocida de 1976.
Su presidencia fue inolvidable. Su paso por el gobierno fue especial por el momento que le tocó ejercer el poder. Néstor Kirchner irrumpió en la política argentina en un momento de grandes dificultades, y lo hizo con la convicción y el compromiso de un militante. El 2001 y 2002, y sus respectivas crisis, fueron la antesala de su periodo presidencial. Con Néstor salimos del infierno y pusimos la Patria de pie.
Desde lo político, Kirchner fue un militante, fue un hombre consagrado plenamente a la política, a la cual dedicó su vida. Se lo recordará también por su incorrección, por su desapego a las formalidades protocolares y su estilo directo que entusiasmó a muchos que habían caído en el descreimiento y a muchísimos que nunca se habían comprometido con la militancia.
Sus políticas concretas, su gestión de gobierno, ya integran los libros de historia, política y economía. Es imposible no recordar el No al ALCA, la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, los juicios a los genocidas, la política de desendeudamiento que nos devolvió la soberanía económica, la recuperación del empleo, la caída de los índices de indigencia y pobreza, el enfrentamiento con los grandes poderes económicos y mediáticos, la política de unidad latinoamericana, la calidad institucional, la Corte Suprema que impulsó, los recursos transferidos a las provincias en obras y realizaciones concretas, al igual que tantas medias más que son parte de su gran obra de gobierno, que a su vez fueron el comienzo de un nuevo período en la historia de nuestro país. En términos comparativos, su gestión del 2003 al 2007 fue para entonces la mejor de esta joven democracia que conquistamos en 1983.
Los entrerrianos en particular lo recordamos con afecto y agradecimiento. Néstor vino a Entre Ríos en los negros días del gobierno de la Alianza a traer esperanza a los entrerrianos. Desde entonces tuvimos un lugar destacado para su gobierno.
Hoy, cuando la crisis que heredamos del desastroso gobierno neoliberal de Macri se agravó con las consecuencias de la Pandemia Covid-19, cuando nuestro gobierno nacional avanza en devolver la patria a la senda del crecimiento económico y la justica social, Néstor es una fuente de motivación para la militancia y una razón del reencuentro de todos los peronistas. Es una figura que nutre este río mítico que es el peronismo, que sigue fluyendo y siendo esperanza, y que sacará junto con Alberto y Cristina al país de esta crisis.
El final de su vida, tan abrupto como inesperado, fue una pérdida enorme para el campo nacional y popular, su partida dejó un vacío en la política de nuestro tiempo, que sólo el pueblo puede llenar. Pienso, y lo recuerdo cada año, que el mismo Néstor desearía que lo recordemos despeinado, desalineado, sonriendo con los dedos en V, como un verdadero militante peronista que no olvidó sus convicciones cuando llegó al poder.
*Vicepresidente PJ Entre Ríos – diputado provincial Creer