Leido 179 veces
Busti rescata que con Montiel “fue una relación dura, pero mirándola a lo lejos éramos más frontales y no había tantas puñaladas por las espalda, como ahora”.

“Con Montiel fue una relación dura, pero éramos más frontales y no había tantas puñaladas por las espalda, como ahora”.
A 30 años del advenimiento de la democracia, el ex jefe comunal Jorge Busti (1983-1987) rescata la figura de Raúl Alfonsín, el gesto de campaña que lo decepcionó de Ítalo Luder en Concordia, la relación “dura, pero sin puñaladas en la espalda” con Sergio Montiel y el recuerdo de una “una sensación rara. Estaba contento porque me habían elegido intendente, pero era una sensación de vacío porque me quedaba sin paraguas nacional y provincial”.
Al cumplirse tres décadas de las elecciones que marcaron el advenimiento de la democracia a la República Argentina, Diario Río Uruguay entrevistó a algunos de los actores de aquel día a nivel local.
Mientras que en el plano nacional y provincial los radicales celebraban las elecciones de Raúl Alfonsín y Sergio Montiel -como presidente y gobernador respectivamente-, en la esquina concordiense de las calles Entre Ríos (hoy peatonal) y Alberdi había un nutrido grupo de simpatizantes justicialistas que rescataba como premio consuelo que se lograba la intendencia para el abogado Jorge Busti, quien finalmente se imponía por cerca de 7.000 votos a otro abogado, el radical Humberto Alcides López.
Quien luego fuera tres veces gobernador de la provincia recuerda que casi sobre el cierre de la jornada de aquel 30 de octubre, “quien era como el Jefe de Campaña, don Enrique Tomás Cresto, me pide que me vaya hasta General Campos porque había un problema en el cierre del acto electoral”. Es por ello que “me fui junto al apoderado del partido, Augusto Alasino, y nos tuvimos que quedar hasta el cierre de las mesas. Fue ahí donde empezamos a escuchar los primeros cómputos y llegó la sorpresa. Porque en lugares que eran tradicionales bastiones del peronismo como Avellaneda (provincia de Buenos Aires) ganaba ampliamente el Dr. (Raúl) Alfonsín”.
Busti llegaba a las generales luego de haber triunfado sobre otras cuatro líneas internas del PJ, entre ellas la que postulaba a Elbio Bordet, “a quien de inmediato después de las internas le fui a pedir que me acompañara como Secretario de Gobierno, porque sabía de su capacidad y su honestidad”. Rescatando “la precariedad” de la campañas publicitarias de entonces, ya que “no había los medios sofisticados de ahora”
Tras recorrer la distancia entre General Campos y Concordia, Busti se encuentra “con una sorpresa que fue mayor, porque me sentía como en una isla en el medio del mar. Habíamos ganado Concordia, pero se había perdido en la nación y en la provincia”. Admitiendo que “fue una sensación rara, estaba contento porque me habían elegido intendente, pero también era una sensación de vacío porque me quedaba sin paraguas nacional y provincial”.
Busti llegaba a las generales luego de haber triunfado sobre otras cuatro líneas internas del PJ, entre ellas la que postulaba a Elbio Bordet, “a quien de inmediato después de las internas le fui a pedir que me acompañara como Secretario de Gobierno, porque sabía de su capacidad y su honestidad”. Rescatando “la precariedad” de la campañas publicitarias de entonces, ya que “no había los medios sofisticados de ahora. Yo era simplemente un abogado que estaba en la profesión y me tenía que hacer conocer”, por lo que en los muros de Concordia “pegábamos un afiche hecho de manera muy artesanal”.
La personalidad avasallante de Alfonsín, la decepción con Luder y la dureza de Montiel
Busti recuerda con lujo de detalles una visita de campaña realizada por quien ese 30 de octubre de 1983 fuera elegido presidente de la Nación. “Vi a (Raúl) Alfonsín cuando estuvo en un centro de evacuados en la ex fábrica Cipo, con una multitud de unas 2.000 personas y me impresionó su tremendo carisma, porque atravesaba el espectro peronista con su discurso”. A lo que se sumó “el desagradable cierre de campaña (del PJ) con Herminio Iglesias quemando el ataúd de la U.C.R.” Es por ello que apoyado en la perspectiva que ofrecen las tres décadas, Busti entiende que “el peronismo no estaba preparado para hacer una transición democrática en ese momento”. Mientras que “a Alfonsín le tocó juzgar a la Junta Militar, lo hizo correctamente y quedó como un símbolo a nivel mundial”, subrayando que “lo hizo en el marco del derecho y en ese momento. Porque ahora es muy fácil hablar de los derechos humanos”.
Por otro lado también tiene recuerdos para quien fuera candidato a presidente por el Partido Justicialista, Ítalo Argentino Luder, “que cuando vino de campaña, debe haber sido el acto más importante que vi en Concordia, porque fue imponente”, pero esa misma noche también padeció “una gran decepción, porque había un grupo de Madres de Desaparecidos que lógicamente querían una charla con el candidato a presidente, pero el Dr. Luder que paraba en el hotel Salto Grande no las atendió”. Por ese motivo, “cuando subí al escenario mencioné especialmente en mi discurso la necesidad de buscar la verdad en el tema de los desaparecidos”.
Rescatando que en ese mismo sentido, en su primera intendencia trajo como colaboradores a muchísimos (entonces) jóvenes peronistas que habían padecido prisión durante la dictadura militar. “Lo decíamos medio en broma, pero había cerca de 100 años de cárcel entre los integrantes de mi equipo, donde estaban Hernán Orduna, Ramón Mossa, y tantos otros”, en una decisión que “nos trajo tensiones dentro del propio peronismo”.
El dirigente que hoy conduce el Peronismo Federal en la provincia, admite que la fórmula Luder-Bittel era “una cosa rara”, ya que “estaba la contradicción de Lepoldo Bittel que era un hombre absolutamente comprometido con los derechos humanos, y Luder con una postura totalmente distinta”. Concluyendo en que “al país le hizo bien una transición política con Alfonsín, y al Peronismo también le vino bien, porque allí empezó la renovación”.
Por último, Jorge Busti también se refirió al tablero político que ofrecía una intendencia en sus manos y un poder ejecutivo provincial al mando del radical Sergio Alberto Montiel. “Fue una relación difícil” es la primera valoración. “Porque había un gobierno que planteaba 100 años de radicalismo”, a lo que se agregaba “la personalidad difícil de Montiel y nosotros que éramos muy jóvenes y difíciles de arriar”, dice sonriendo. Aunque finalmente rescata que “fue una relación dura, pero mirándola a lo lejos éramos más frontales y no había tantas puñaladas por las espalda, como ahora”. (Fuente: Debate Abierto)
Busti: “El Peronismo no estaba preparado para hacerse cargo de la transición democrática”
Leido 179 veces
Busti rescata que con Montiel “fue una relación dura, pero mirándola a lo lejos éramos más frontales y no había tantas puñaladas por las espalda, como ahora”.
“Con Montiel fue una relación dura, pero éramos más frontales y no había tantas puñaladas por las espalda, como ahora”.
A 30 años del advenimiento de la democracia, el ex jefe comunal Jorge Busti (1983-1987) rescata la figura de Raúl Alfonsín, el gesto de campaña que lo decepcionó de Ítalo Luder en Concordia, la relación “dura, pero sin puñaladas en la espalda” con Sergio Montiel y el recuerdo de una “una sensación rara. Estaba contento porque me habían elegido intendente, pero era una sensación de vacío porque me quedaba sin paraguas nacional y provincial”.
Al cumplirse tres décadas de las elecciones que marcaron el advenimiento de la democracia a la República Argentina, Diario Río Uruguay entrevistó a algunos de los actores de aquel día a nivel local.
Mientras que en el plano nacional y provincial los radicales celebraban las elecciones de Raúl Alfonsín y Sergio Montiel -como presidente y gobernador respectivamente-, en la esquina concordiense de las calles Entre Ríos (hoy peatonal) y Alberdi había un nutrido grupo de simpatizantes justicialistas que rescataba como premio consuelo que se lograba la intendencia para el abogado Jorge Busti, quien finalmente se imponía por cerca de 7.000 votos a otro abogado, el radical Humberto Alcides López.
Quien luego fuera tres veces gobernador de la provincia recuerda que casi sobre el cierre de la jornada de aquel 30 de octubre, “quien era como el Jefe de Campaña, don Enrique Tomás Cresto, me pide que me vaya hasta General Campos porque había un problema en el cierre del acto electoral”. Es por ello que “me fui junto al apoderado del partido, Augusto Alasino, y nos tuvimos que quedar hasta el cierre de las mesas. Fue ahí donde empezamos a escuchar los primeros cómputos y llegó la sorpresa. Porque en lugares que eran tradicionales bastiones del peronismo como Avellaneda (provincia de Buenos Aires) ganaba ampliamente el Dr. (Raúl) Alfonsín”.
Busti llegaba a las generales luego de haber triunfado sobre otras cuatro líneas internas del PJ, entre ellas la que postulaba a Elbio Bordet, “a quien de inmediato después de las internas le fui a pedir que me acompañara como Secretario de Gobierno, porque sabía de su capacidad y su honestidad”. Rescatando “la precariedad” de la campañas publicitarias de entonces, ya que “no había los medios sofisticados de ahora”
Tras recorrer la distancia entre General Campos y Concordia, Busti se encuentra “con una sorpresa que fue mayor, porque me sentía como en una isla en el medio del mar. Habíamos ganado Concordia, pero se había perdido en la nación y en la provincia”. Admitiendo que “fue una sensación rara, estaba contento porque me habían elegido intendente, pero también era una sensación de vacío porque me quedaba sin paraguas nacional y provincial”.
Busti llegaba a las generales luego de haber triunfado sobre otras cuatro líneas internas del PJ, entre ellas la que postulaba a Elbio Bordet, “a quien de inmediato después de las internas le fui a pedir que me acompañara como Secretario de Gobierno, porque sabía de su capacidad y su honestidad”. Rescatando “la precariedad” de la campañas publicitarias de entonces, ya que “no había los medios sofisticados de ahora. Yo era simplemente un abogado que estaba en la profesión y me tenía que hacer conocer”, por lo que en los muros de Concordia “pegábamos un afiche hecho de manera muy artesanal”.
La personalidad avasallante de Alfonsín, la decepción con Luder y la dureza de Montiel
Busti recuerda con lujo de detalles una visita de campaña realizada por quien ese 30 de octubre de 1983 fuera elegido presidente de la Nación. “Vi a (Raúl) Alfonsín cuando estuvo en un centro de evacuados en la ex fábrica Cipo, con una multitud de unas 2.000 personas y me impresionó su tremendo carisma, porque atravesaba el espectro peronista con su discurso”. A lo que se sumó “el desagradable cierre de campaña (del PJ) con Herminio Iglesias quemando el ataúd de la U.C.R.” Es por ello que apoyado en la perspectiva que ofrecen las tres décadas, Busti entiende que “el peronismo no estaba preparado para hacer una transición democrática en ese momento”. Mientras que “a Alfonsín le tocó juzgar a la Junta Militar, lo hizo correctamente y quedó como un símbolo a nivel mundial”, subrayando que “lo hizo en el marco del derecho y en ese momento. Porque ahora es muy fácil hablar de los derechos humanos”.
Por otro lado también tiene recuerdos para quien fuera candidato a presidente por el Partido Justicialista, Ítalo Argentino Luder, “que cuando vino de campaña, debe haber sido el acto más importante que vi en Concordia, porque fue imponente”, pero esa misma noche también padeció “una gran decepción, porque había un grupo de Madres de Desaparecidos que lógicamente querían una charla con el candidato a presidente, pero el Dr. Luder que paraba en el hotel Salto Grande no las atendió”. Por ese motivo, “cuando subí al escenario mencioné especialmente en mi discurso la necesidad de buscar la verdad en el tema de los desaparecidos”.
Rescatando que en ese mismo sentido, en su primera intendencia trajo como colaboradores a muchísimos (entonces) jóvenes peronistas que habían padecido prisión durante la dictadura militar. “Lo decíamos medio en broma, pero había cerca de 100 años de cárcel entre los integrantes de mi equipo, donde estaban Hernán Orduna, Ramón Mossa, y tantos otros”, en una decisión que “nos trajo tensiones dentro del propio peronismo”.
El dirigente que hoy conduce el Peronismo Federal en la provincia, admite que la fórmula Luder-Bittel era “una cosa rara”, ya que “estaba la contradicción de Lepoldo Bittel que era un hombre absolutamente comprometido con los derechos humanos, y Luder con una postura totalmente distinta”. Concluyendo en que “al país le hizo bien una transición política con Alfonsín, y al Peronismo también le vino bien, porque allí empezó la renovación”.
Por último, Jorge Busti también se refirió al tablero político que ofrecía una intendencia en sus manos y un poder ejecutivo provincial al mando del radical Sergio Alberto Montiel. “Fue una relación difícil” es la primera valoración. “Porque había un gobierno que planteaba 100 años de radicalismo”, a lo que se agregaba “la personalidad difícil de Montiel y nosotros que éramos muy jóvenes y difíciles de arriar”, dice sonriendo. Aunque finalmente rescata que “fue una relación dura, pero mirándola a lo lejos éramos más frontales y no había tantas puñaladas por las espalda, como ahora”. (Fuente: Debate Abierto)