La lucha de Sarah, la pequeña que batalló contra el cáncer y le ganó

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Sarah Barzola, es una pequeña oriunda de Cerrito. Se recuperó y hace unas semanas regresó a su casa. Su padre contó cómo fue el tratamiento y brindó un mensaje de aliento a otros que deben atravesar por lo mismo.

La lucha de Sarah, la pequeña que batalló contra el cáncer y le ganó.

La lucha de Sarah, la pequeña que batalló contra el cáncer y le ganó.

Sarah Barzola, es una pequeña oriunda de Cerrito, quien tras intensos meses de tratamiento contra el cáncer en Buenos Aires, regresó hace unas semanas a su casa, con su familia.

En el Día Nacional para la Lucha contra el Cáncer Infantil, se rescata la lucha de esta niña que no bajó nunca sus brazos y hoy nos demuestra con su experiencia, que el cáncer puede vencerse.

Fue su padre, Víctor Barzola, quien contó  el proceso por el cual pasaron estos últimos meses y compartieron la alegría de tener nuevamente a la pequeña en casa.

“Sarah sufrió un paro cardiorrespiratorio y la llevamos de urgencia al Hospital de Cerrito. Allí la reanimaron y trasladaron al Hospital de Niños San Roque en Paraná. Los médicos le hicieron una placa de tórax y nos informaron que aparecía una mancha blanca en la parte posterior del pulmón derecho, por lo que al día siguiente le realizarían una tomografía. Es este estudio el que confirma la presencia de una masa tumoral en nuestra bebé”, rememoró.

Desde Paraná, la pequeña fue derivada al Hospital Gutiérrez en Buenos Aires; allí le practicaron todos los estudios pertinentes y le diagnostican un Neuroblastoma, un tipo muy raro de tumor canceroso que se desarrolla a partir de tejido nervioso y normalmente se presenta en bebés y niños.

“Al tercer día de internación, le hicieron una cirugía para aplicar un catéter, hacer una punción y extraer parte de la masa para biospsiar. Una vez que analizaron todo, comenzó con los tres primeros ciclos de la quimioterapia. Cada ciclo comprendía siete días seguidos de medicación (vía oral), se aguardaban dos semanas y nuevamente, quimioterapia. Así fueron los tres ciclos. Mientras revisaban los resultados, los médicos programaron tres ciclos más e intensos, ya con internación y por vía catéter”, detalló Víctor.

Cuando se le consultó al hombre cómo atravesaron esos momentos en que apremiaba la salud de su hija, éste recordó: “Nos fue muy difícil asumir semejante situación pero por suerte, y con el acompañamiento de toda la familia, la comunidad, gestos y acciones solidarios, conocidos y no conocidos, nos animábamos permanentemente. Hubo personas que nos ayudaron en la agilización de trámites, familias en Buenos Aires que nos brindaron todo. Por todo eso pudimos sobrellevar la situación con mucho optimismo”.

En la mitad del último esquema de quimioterapia, a Sarah se le practicaron diferentes estudios, y al ver que la medicación no reducía el tumor, que es lo que esperaban los oncólogos, decidieron junto al Comité de Tumores (análisis de oncólogos y cirujanos) llevarla a cirugía.

La misma se extendió por poco más de cinco horas y se desarrolló con total éxito. Luego la pasaron a terapia intermedia y ahí se recuperó en dos semanas. Le dieron el alta y le practicaron un centellograma con MIBG y un estudio de orina para evaluar los niveles de Catecolaminas. Ambos dieron bien, lo que determinó que la beba se había curado.

Sarah debe realizarse controles todos meses. “Ahora quedan los controles mensuales, pero no debe tomar ningún medicamento y puede hacer una vida normal”, alentó su papá.

Al instarlo a Víctor por un mensaje para los padres de otros niños que atraviesan este tipo de patología, el hombre no dudó:

“Lo que uno siente cuando se entera que un hijo está enfermo y lo que nos pasa a lo largo del tratamiento es algo indescriptible. Es muy difícil, porque se dan días buenos, días malos. El acompañamiento de nuestro pueblo fue un pilar fundamental para nosotros. Se hicieron bicicleteadas, peñas, cadenas de oración de todos los credos. Gente conocida y no tanto, se comunicaban con nosotros para preguntarnos cómo estaba la beba, para darnos fuerzas, para apuntalarnos. No tenemos más que palabras de agradecimiento.

Como papás, la enfermedad de Sarah nos marca un antes y un después. La contención te moviliza mucho y es por eso que hoy estoy a disposición de papás que estén atravesando por un momento difícil. A uno este tipo de situaciones le son tan ajenas, te parece que nunca te va a pasar.

Como padres siempre mantuvimos una mirada positiva. Hoy estamos en casa, en familia, tratando de retomar nuestra rutina y de disfrutar de los buenos momentos que la vida nos brinda”, cerró.

El cáncer infantil es un conjunto de enfermedades con una incidencia muy baja en los niños. El diagnóstico oportuno y un tratamiento adecuado son elementos esenciales para la curación del cáncer pediátrico.

El cáncer que afecta a niños y adolescentes posee características propias definidas, que en cada caso tienen un tratamiento y un desarrollo específico y, en su mayoría, un mejor pronóstico que el cáncer de adultos.

La detección temprana y una atención médica de calidad del cáncer infantil son fundamentales para mejorar el pronóstico de la enfermedad y poder curarla. (Fuente: Periódico Brújula)