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Finalizó este lunes la etapa de debate con la exposición de los alegatos en el juicio que tiene como único imputado a Adrián Molaro por el asesinato de Alexis Céparo. En ese marco, la Fiscalía, a cargo de Rafael Cotorruelo, solicitó la pena perpetua para el imputado. Asimismo, la querella, de la mano de Ladislao Uzín Olleros, adhirió a dicha solicitud y adjuntó un reclamo civil por más de un millón de pesos por daño “moral, patrimonial y psicológico”. Por su parte, el abogado defensor, Marciano Martínez, solicitó que el imputado sea condenado por “lesiones graves o gravísimas” y no por homicidio, argumentando que lo que le causó la muerte a Céparo fue una infección multicausal llamada sepsis. El 8 de octubre el tribunal de la Cámara del Crimen de Paraná dará el adelanto de sentencia.

El 8 de Octubre se conocerá la sentencia
Este lunes comenzó la etapa de alegatos en el juicio que tiene como único imputado a Adrián Molaro por haberle disparado tres tiros a Alexis Céparo el 21 de enero de 2012 en un domicilio de Cerrito ubicado en calle Elías Camps al 100.
El primero en exponer su alegato fue Cotorruelo quien solicitó la pena máxima para Molaro por encontrarlo autor de homicidio calificado agravado por alevosía. El letrado entendió que actuó con “alevosía sorpresiva o súbita” ya que cuando atacó, “la víctima estaba desprevenida”. Argumentó que cuando Molaro tocó la puerta, Céparo se encontraba mirando la notebook y que éste dijo “pase” sin saber quien era.
También, agregó que sus acciones fueron “planificadas y premeditadas”. En ese sentido, consideró que “estudió y ubicó el lugar donde iba a estar su víctima” y que no sacó cualquier arma para matarlo, sino que eligió la Magnum 44 que “tiene un fuerte poder de detención y su munición es letal”. Además, indicó que la intención de matarlo fue evidente debido a que realizó tres disparos: “Los dos primeros para mantenerlo lejos y detenerlo y el tercero lo ejecutó para ultimarlo, una vez que estaba tirado en el piso indefenso” expresó. También manifestó que planificó la fuga para lograr “mayor impunidad” y que eso pudo verse ya que llevaba dinero encima.
Consideró que la noche del hecho fue imposible que Céparo haya visto pasar a Molaro en el auto “por la diferencia de altura que hay entre la calle y la vereda” y por la lejanía en la que se encontraba la mesa en la que estaba la víctima.
También señaló que “nunca existió el hostigamiento” porque a lo largo del juicio la mayoría de los testigos señalaron que Céparo era “simpático y educado” y que nunca habían percibido que lo haya acosado a Molaro. Cotorruelo indicó que ambos jóvenes tenían personalidades y aptitudes “contrastantes” y que el imputado “vivía esas diferencias como acoso”.
Para finalizar, el fiscal expresó que en caso de que el tribunal no coincida con su pedido y que la causa quede caratulada bajo el rotulo homicidio simple se le aplique al imputado la pena de 22 años.
En tanto, Uzín Olleros adhirió al pedido de Cotorruelo y además “pidió una sanción accesoria de inhabilitación perpetua para tenencia, portación o uso de armas” y elevó una demanda civil por 1.370.000 pesos por daño “psicológico, patrimonial y moral”. En ese sentido indicó que Alexis “desplegaba una actividad junto a sus padres” y que “la falta de ese ingreso afectó la economía de la familia”. También expresó que la pérdida del joven generó “dolor y un daño perpetuo” y recordó que las psicólogas que comparecieron ante el tribunal consideraron que el trágico hecho demanda que “los cuatro miembros de la familia realicen una intensa terapia durante un plazo mínimo de dos años, las cuales tienen un costo de 150 pesos por sesión”.
Expresó que el mito de hostigamiento “se fue derrumbando poco a poco como si fuera un castillo de naipes” a medida que se fue desarrollando el juicio. En ese sentido expresó que “todos los testigos desmintieron los maltratos” y se preguntó “cómo es posible que Molaro haya callado durante 18 años los acoso y que nunca hiciera un reclamo en ningún ámbito”. En ese marco, dijo que “el único que habló de bullying fue la defensa”.
También consideró que Molaro buscó generar la muerte de Alexis y que en los disparos “se pudo ver el ensañamiento”. Expresó que “eligió una forma cruel de matar y buscó prolongar la agonía en la víctima”. En ese sentido, recordó que Alexis “no perdió la lucidez hasta que pidió que lo duerman porque no podía más del dolor”.
La exposición de los alegatos finalizó con la palabra de Marciano Martínez, abogado defensor del imputado. Aproximadamente dos horas duró la argumentación de la defensa, que solicitó que se lo impute a Molaro por “lesiones graves ó gravísimas” y no por homicidio. Martínez, sorprendió a toda la sala al fundamentar el pedido, cuando precisó que la autopsia señala que la causa de la muerte de Céparo es la de una infección llamada sepsis, que pudo ser causada por diversos motivos, pero que “es independiente del hecho por el cual se llega a un hospital”. Además, respondió a la querella y la fiscalía, que plantearon la inexistencia de acoso por parte de Céparo a Molaro: “Para buscar al bullying, hay que saber de bullying” sostuvo Martínez, quién agrego: “Es una acoso de poder, un hostigamiento silencioso y de persecución psicológica entre pares”.
En una larga descripción de la temática en cuestión, Martínez sostuvo que el acoso sistemático contra una persona tiene mucha relevancia en la actualidad porque en muchas ocasiones está seguida por la muerte, ya sea en un suicidio o en un homicidio como es este caso. Ante la postura de la querella y la fiscalía, en referencia a la ausencia de denuncias manifiestas respecto a cada situación de acoso, la defensa comparó este caso con los de violencia de género, donde una mujer golpeada no denuncia a su victimario por “miedo y persecución psicológica”. Además, sostuvo que la idea del bullying excede los ámbitos escolares, aunque generalmente se haga referencia a ese tipo de maltrato.
Ante el pedido de Cotorruelo y Uzín Olleros, de calificar el homicidio como agravado por alevosía, la defensa rechazó dicha solicitud. “El homicidio no se aseguró ni evitó riesgos” sostuvo Martínez, quién argumentó que la alevosía es a traición y planificada, mientras que la hipótesis de la defensa sostiene que los disparos sucedieron luego de que Céparo le había arrojado un golpe con su puño izquierdo. Es decir, que no estaba indefenso ante su victimario. Además, la defensa sembró una duda en referencia a la cantidad de disparos, ya que todos los testigos propuestos por la fiscalía y la querella dijeron que fueron tres, mientras que se encontraron cuatro proyectiles: tres en el cuerpo de Alexis y uno sobre el marco de la puerta de la casa de Ana Laura Ruiz Moreno, donde sucedió el crimen. “¿Qué pasó entonces, que siendo un diestro tirador que fue con el dolo de matar, no mató a su víctima?”, preguntó Martínez, en referencia a las habilidades de Molaro para disparar y la supuesta intención planificada de matar propuesta por la fiscalía y la querella.
Por último, en referencia a los testigos que estuvieron en aquella noche de campo, donde Molaro relató que Céparo lo había “apoyado” desnudo cuando tenían 15 años, Martínez sostuvo que “el hostigador tiene necesidad de fuerza y poder” y que además “necesita de seguidores para que tenga sentido el bullying”. Asumió que Molaro al declarar, corría el riesgo de que los testigos implicados en aquel hecho, negaran lo acontecido, aunque agregó que el imputado apeló a que “pasado el tiempo alguno haya reflexionado”.
El tribunal de la Cámara del Crimen de Paraná integrado por Marcela Davite, Marcela Badano y Ricardo Bonazzola convocaron a las partes para el 8 de octubre a las 12 para la lectura del adelanto de sentencia.(Fuente: Análisis Digital)
Caso Céparo – A la espera de la sentencia
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Finalizó este lunes la etapa de debate con la exposición de los alegatos en el juicio que tiene como único imputado a Adrián Molaro por el asesinato de Alexis Céparo. En ese marco, la Fiscalía, a cargo de Rafael Cotorruelo, solicitó la pena perpetua para el imputado. Asimismo, la querella, de la mano de Ladislao Uzín Olleros, adhirió a dicha solicitud y adjuntó un reclamo civil por más de un millón de pesos por daño “moral, patrimonial y psicológico”. Por su parte, el abogado defensor, Marciano Martínez, solicitó que el imputado sea condenado por “lesiones graves o gravísimas” y no por homicidio, argumentando que lo que le causó la muerte a Céparo fue una infección multicausal llamada sepsis. El 8 de octubre el tribunal de la Cámara del Crimen de Paraná dará el adelanto de sentencia.
El 8 de Octubre se conocerá la sentencia
Este lunes comenzó la etapa de alegatos en el juicio que tiene como único imputado a Adrián Molaro por haberle disparado tres tiros a Alexis Céparo el 21 de enero de 2012 en un domicilio de Cerrito ubicado en calle Elías Camps al 100.
El primero en exponer su alegato fue Cotorruelo quien solicitó la pena máxima para Molaro por encontrarlo autor de homicidio calificado agravado por alevosía. El letrado entendió que actuó con “alevosía sorpresiva o súbita” ya que cuando atacó, “la víctima estaba desprevenida”. Argumentó que cuando Molaro tocó la puerta, Céparo se encontraba mirando la notebook y que éste dijo “pase” sin saber quien era.
También, agregó que sus acciones fueron “planificadas y premeditadas”. En ese sentido, consideró que “estudió y ubicó el lugar donde iba a estar su víctima” y que no sacó cualquier arma para matarlo, sino que eligió la Magnum 44 que “tiene un fuerte poder de detención y su munición es letal”. Además, indicó que la intención de matarlo fue evidente debido a que realizó tres disparos: “Los dos primeros para mantenerlo lejos y detenerlo y el tercero lo ejecutó para ultimarlo, una vez que estaba tirado en el piso indefenso” expresó. También manifestó que planificó la fuga para lograr “mayor impunidad” y que eso pudo verse ya que llevaba dinero encima.
Consideró que la noche del hecho fue imposible que Céparo haya visto pasar a Molaro en el auto “por la diferencia de altura que hay entre la calle y la vereda” y por la lejanía en la que se encontraba la mesa en la que estaba la víctima.
También señaló que “nunca existió el hostigamiento” porque a lo largo del juicio la mayoría de los testigos señalaron que Céparo era “simpático y educado” y que nunca habían percibido que lo haya acosado a Molaro. Cotorruelo indicó que ambos jóvenes tenían personalidades y aptitudes “contrastantes” y que el imputado “vivía esas diferencias como acoso”.
Para finalizar, el fiscal expresó que en caso de que el tribunal no coincida con su pedido y que la causa quede caratulada bajo el rotulo homicidio simple se le aplique al imputado la pena de 22 años.
En tanto, Uzín Olleros adhirió al pedido de Cotorruelo y además “pidió una sanción accesoria de inhabilitación perpetua para tenencia, portación o uso de armas” y elevó una demanda civil por 1.370.000 pesos por daño “psicológico, patrimonial y moral”. En ese sentido indicó que Alexis “desplegaba una actividad junto a sus padres” y que “la falta de ese ingreso afectó la economía de la familia”. También expresó que la pérdida del joven generó “dolor y un daño perpetuo” y recordó que las psicólogas que comparecieron ante el tribunal consideraron que el trágico hecho demanda que “los cuatro miembros de la familia realicen una intensa terapia durante un plazo mínimo de dos años, las cuales tienen un costo de 150 pesos por sesión”.
Expresó que el mito de hostigamiento “se fue derrumbando poco a poco como si fuera un castillo de naipes” a medida que se fue desarrollando el juicio. En ese sentido expresó que “todos los testigos desmintieron los maltratos” y se preguntó “cómo es posible que Molaro haya callado durante 18 años los acoso y que nunca hiciera un reclamo en ningún ámbito”. En ese marco, dijo que “el único que habló de bullying fue la defensa”.
También consideró que Molaro buscó generar la muerte de Alexis y que en los disparos “se pudo ver el ensañamiento”. Expresó que “eligió una forma cruel de matar y buscó prolongar la agonía en la víctima”. En ese sentido, recordó que Alexis “no perdió la lucidez hasta que pidió que lo duerman porque no podía más del dolor”.
La exposición de los alegatos finalizó con la palabra de Marciano Martínez, abogado defensor del imputado. Aproximadamente dos horas duró la argumentación de la defensa, que solicitó que se lo impute a Molaro por “lesiones graves ó gravísimas” y no por homicidio. Martínez, sorprendió a toda la sala al fundamentar el pedido, cuando precisó que la autopsia señala que la causa de la muerte de Céparo es la de una infección llamada sepsis, que pudo ser causada por diversos motivos, pero que “es independiente del hecho por el cual se llega a un hospital”. Además, respondió a la querella y la fiscalía, que plantearon la inexistencia de acoso por parte de Céparo a Molaro: “Para buscar al bullying, hay que saber de bullying” sostuvo Martínez, quién agrego: “Es una acoso de poder, un hostigamiento silencioso y de persecución psicológica entre pares”.
En una larga descripción de la temática en cuestión, Martínez sostuvo que el acoso sistemático contra una persona tiene mucha relevancia en la actualidad porque en muchas ocasiones está seguida por la muerte, ya sea en un suicidio o en un homicidio como es este caso. Ante la postura de la querella y la fiscalía, en referencia a la ausencia de denuncias manifiestas respecto a cada situación de acoso, la defensa comparó este caso con los de violencia de género, donde una mujer golpeada no denuncia a su victimario por “miedo y persecución psicológica”. Además, sostuvo que la idea del bullying excede los ámbitos escolares, aunque generalmente se haga referencia a ese tipo de maltrato.
Ante el pedido de Cotorruelo y Uzín Olleros, de calificar el homicidio como agravado por alevosía, la defensa rechazó dicha solicitud. “El homicidio no se aseguró ni evitó riesgos” sostuvo Martínez, quién argumentó que la alevosía es a traición y planificada, mientras que la hipótesis de la defensa sostiene que los disparos sucedieron luego de que Céparo le había arrojado un golpe con su puño izquierdo. Es decir, que no estaba indefenso ante su victimario. Además, la defensa sembró una duda en referencia a la cantidad de disparos, ya que todos los testigos propuestos por la fiscalía y la querella dijeron que fueron tres, mientras que se encontraron cuatro proyectiles: tres en el cuerpo de Alexis y uno sobre el marco de la puerta de la casa de Ana Laura Ruiz Moreno, donde sucedió el crimen. “¿Qué pasó entonces, que siendo un diestro tirador que fue con el dolo de matar, no mató a su víctima?”, preguntó Martínez, en referencia a las habilidades de Molaro para disparar y la supuesta intención planificada de matar propuesta por la fiscalía y la querella.
Por último, en referencia a los testigos que estuvieron en aquella noche de campo, donde Molaro relató que Céparo lo había “apoyado” desnudo cuando tenían 15 años, Martínez sostuvo que “el hostigador tiene necesidad de fuerza y poder” y que además “necesita de seguidores para que tenga sentido el bullying”. Asumió que Molaro al declarar, corría el riesgo de que los testigos implicados en aquel hecho, negaran lo acontecido, aunque agregó que el imputado apeló a que “pasado el tiempo alguno haya reflexionado”.
El tribunal de la Cámara del Crimen de Paraná integrado por Marcela Davite, Marcela Badano y Ricardo Bonazzola convocaron a las partes para el 8 de octubre a las 12 para la lectura del adelanto de sentencia.(Fuente: Análisis Digital)