Juan Pablo II tendrá su capilla en la zona sudeste de Paraná

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Se emplazará en calle Pedro Zanni al final, en el corazón del barrio Capibá. Los vecinos trabajan para poner la piedra fundamental de la nueva edificación religiosa antes de fin de año.

Los vecinos trabajan para poner la piedra fundamental de la nueva edificación religiosa.

Los vecinos trabajan para poner la piedra fundamental de la nueva edificación religiosa.

El papa Francisco confirmará el 30 la fecha de canonización del beato Juan Pablo II, durante un Consistorio en El Vaticano. Según adelantaron los periodistas que viajaron a la Jornada Mundial de la Juventud en el avión del Sumo Pontífice “la ceremonia de canonización de los pontífices Juan Pablo II y Juan XXII sería en la Solemnidad de Cristo Rey, en noviembre, o el 27 de abril de 2014, en Domingo de la Misericordia”.

Esta situación motivó que los vecinos de avenida Zanni al final se movilizaran para poner antes de la santificación la piedra fundamental de lo que será la capilla Beato Juan Pablo II.

“El lugar está, falta que la Municipalidad de Paraná ceda el terreno para así empezar a levantar en principio un salón para dar catecismo”, explicó Norma, colaborada de la parroquia San José Obrero, jurisdicción que tendrá a cargo la futura capilla.

La figura de Juan Pablo II adquirió para la Iglesia de Paraná una importancia relevante, ya que fue el primer pontífice en pisar suelo entrerriano, en una histórica visita que recorrió buena parte del país. El Papa polaco recorrió Argentina en su segunda visita –la primera había sido en 1982, durante el conflicto por las Islas Malvinas– del 6 al 12 de abril de 1987; el jueves 9, por la tarde, llegó a Paraná.

Su llegada, proveniente de Corrientes, fue en medio de una gran incertidumbre: la zozobra por el clima mantuvo a todos en vilo, aunque Juan Pablo II pudo encabezar una multitudinaria ceremonia en el Aeropuerto de Paraná general Justo José de Urquiza, bajo un cielo diáfano. Se calcula que asistieron unas 100.000 personas. Y fue precisamente la avenida Zanni y el camino al aeropuerto el recorrido en procesión de los feligreses que vivieron la Eucaristía junto al beato, por lo que sería de gran importancia y simbolismo una capilla en el corazón del barrio Capibá.

En esa oportunidad, Juan Pablo II habló sobre el valor de la inmigración como forjadora de la identidad argentina. Y dijo que este es un país conformado “por inmigrantes, por hombres y mujeres que han venido a habitar el suelo argentino”. Antes de hablar, recorrió todo el predio del Aeropuerto, y lo hizo a bordo del Papamóvil en compañía de su entonces secretario privado, monseñor Estanislao Dziwisz, y de quien en ese momento era el arzobispo de Paraná, el ahora cardenal Estanislao Esteban Karlic.

“Nosotros queríamos que fuera en octubre, pero el padre (José María López, párroco de San José Obrero) nos dijo que es muy difícil, seguramente en diciembre sí tendremos novedades”, relató Norma, que para ir concientizando de la necesidad de levantar un templo en esa zona, organiza junto a otros vecinos un viaje a la Virgen de San Nicolás el 6 de octubre. El colectivo saldrá de Oro Verde, pasará por avenida Zanni donde se encuentra el predio y levantará allí pasajeros, luego hará una última escala en la Terminal. Con esta iniciativa comienza la serie de eventos para juntar fondos y de esa manera conseguir materiales para la construcción. Los interesados pueden comunicarse con ella al 4260422.

Un caso similar
En la Arquidiócesis de Paraná todavía no hay ninguna iglesia con el nombre de la beata Madre Teresa de Calcuta, pero está en marcha la construcción del denominado complejo religioso educativo puesto bajo su protección. El mismo depende de la parroquia San Francisco de Borja, a cargo del padre Agustín Hertel.

El complejo se encuentra en Hernandarias al 3300, es una zona sin asfalto conocida por sus ladrillerías y porque ahí se ubican los barrios Itatí, Corona Sur, 9 de Julio, Uocra, Los Paraísos y Villa Lola.

La parroquia había adquirido en esa zona un terreno gracias a la visión y siguiendo la profunda impronta dejada por el padre y pastor Presbítero Prudencio Percara, debido a que esa zona se fue poblando cada vez más. Es un complejo que llevará mucho tiempo, es una mirada a futuro. Hasta el día de hoy se logró hacer un salón multiuso que se utiliza para dictar catequesis y realizar celebraciones de misa los sábados por la tarde.

La idea es continuar la construcción e incluso proyectar una escuela para la zona, porque desde calle Caputo hasta el Parque Industrial no hay nada.

El nombre de la beata Madre Teresa de Calcuta se impuso luego de un sondeo que se hizo en el barrio y fueron las mismas familias la que lo eligieron. La comunidad se sentía identificada con la Madre Teresa por su misión, su espiritualidad, por su servicio y dedicada mayormente a los pobres. Por eso quedó entronizada como la patrona del complejo.

La voz del párroco López
“Hace dos años que estamos buscando el terreno, un predio que era privado y ahora pasó a manos de la Municipalidad.

Pedimos una audiencia con la intendenta Osuna para explicarles las necesidades religiosas de esta gente, como así también sociales y culturales porque un salón (que será lo primero que se construirá) también les servirá para reunirse y tratar temas vecinales. Hace alrededor de ocho años que estamos trabajando gracias a la gentileza de dos familias que nos prestan su living para dar catecismo. Esperamos que el beato Juan Pablo II y el impulso que trae el papa Francisco nos ayuden a conseguir el predio y así empezar a trabajar”, expresó el padre José María López, párroco de San José Obrero, de quien dependerá la futura capilla.

Precisamente la parroquia ubicada en Zanni y O’Higgins tiene una barriada muy grande y ninguna capilla a su cargo ya que en abril de 2008 el exarzobispo de Paraná, monseñor Maulión, decidió elevar a la categoría de parroquia a Nuestra Señora de Pompeya (Jorge Newbery 2931). La jurisdicción que comprende San José Obrero va desde el triangular de Oro Verde hasta avenida Almafuerte y desde Gobernador Faustino Parera hasta Artigas.

En tanto que la zona del barrio Capibá, donde se ubicará la capilla, tiene alrededor de 10 manzanas y está a tres kilómetros de donde se encuentra el complejo religioso San José Obrero, que comprende colegio Primario e instituto Secundario.

“Capibá es un barrio humilde, donde los vecinos con mucho sacrificio y dignidad han ido levantando sus casas. Dios quiera que este año podamos contar con las escrituras para empezar a construir. El 22 de octubre es la fiesta del beato, para ese día teníamos cifradas las esperanzas, pero si no se da, que sea antes de la canonización. Sería un buen gesto”, expresó el sacerdote.

El padre describió el lugar como de esparcimiento donde los vecinos tiene la plaza, juegos para niños y cada vez que hay celebración se reúnen en la ermita de la Virgen de San Nicolás que allí se levanta. Precisamente el martes en ese lugar habrá procesión, a partir de las 17.30, para recordar dicha advocación que tiene su festividad el miércoles 25.

El monumento que no fue
En honor a Juan Pablo II hubo en Paraná un proyecto visionario que no se concretó. El proyecto, cuando se dio a conocer en 2009 pareció demasiado ambicioso, y por eso mismo costoso, como para que alguna vez se llevara a la práctica. Fue una idea de quien es hoy vicegobernador de Entre Ríos entonces legislador, José Cáceres. Un monumento gigantesco que eternizaría la figura del papa Juan Pablo II. Una especie de faro que se iba a levantar en el Parque Nuevo, en las barrancas que balconean al río, cerca del mástil gigante. El monumento, una vez concluido, una vez inaugurado, ya abierto a la vista de todos, tendría en su interior una escalinata, de modo que cualquier visitante pudiera escalar, del mismo modo que la Estatua de la Libertad, en Nueva York. A modo de estimación, el autor de la iniciativa evaluó entonces que el costo de la obra “podría rondar el millón y medio de dólares”, que se financiarían con fondos públicos -de Nación y Provincia- y con donaciones de empresas y particulares. La idea no pasó de eso.

Sin embargo, en Polonia (lugar de nacimiento de Karol Wojtyla) sí se levantó una obra para recordarlo. Se trata de una gigantesca estatua de Juan Pablo II que fue inaugurada en abril y es la más alta del mundo. Con 14 metros de altura (cinco pisos aproximadamente), el monumento se erige sobre una colina cerca de la ciudad de Czestochowa, uno de los lugares de peregrinación más importantes del país. (Fuente: Diario Uno)