Causa Alexis Céparo – Se produjo un careo entre testigos por contradicciones

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Nicolás Smith, testigo propuesto por la defensa y amigo de Adrián Molaro, se mostró dubitativo en su testimonio lo que provocó que la Fiscalía solicite su detención por el delito de falso testimonio, pedido que fue desestimado por el tribunal. No obstante, los magistrados sí consideraron necesario un careo entre este testigo y Juan Manuel Manzo por encontrar puntos contradictorios en sus relatos a referencia a momentos comunes. También declararon seis personas más.

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Sin dudas la cuarta audiencia del juicio que tiene como único imputado a Adrián Molaro fue la más tensa por el discurso confuso y contradictorio que comenzó a tener en un momento determinado Nicolás Smith, testigo propuesto por el abogado defensor Marciano Martínez.

El episodio derivó en que se le recuerde más de una vez que estaba bajo juramento y que posteriormente la fiscalía pida que sea detenido por falso testimonio, lo cual fue denegado por el tribunal.

En un primer momento el joven señaló que la víctima “se destacaba mucho” y que “hacía bromas de mal gusto”, mientras que Molaro era “callado, reservado y respetuoso”. También afirmó que él, Adrián Molaro y Alejandro Ocampo recibieron agresiones por parte de Alexis Céparo durante la primaria. “A mí me trataba de pobre gil y se burlaba de mi situación económica, a Ocampo lo trataba de gordo y a Kuki lo cargaba por su familia, también lo escupía”, contó con absoluta seriedad y confianza. También distinguió que Céparo era “el líder del grupo que estaba compuesto por Juan Manuel Manzo, Santiago De Ángeli y Diego Seimandi”. Éste último fue citado a declarar en los próximos días.

El ambiente comenzó a cambiar cuando el tribunal le preguntó si después de la primaria continuaron las agresiones de Céparo para con Molaro. Smith contestó que sí, sin dudarlo. Pero, cuando le pidieron que argumente cómo había llegado a esa información, el testigo comenzó manifestar dudas e incertidumbre para poder brindar respuesta cierta ante el interrogatorio del tribunal y el fiscal.

Ante un largo silencio, los magistrados le solicitaron que conteste la pregunta, a lo que respondió que lo sabía por su madre, quién le había comentado que “en el polideportivo, Céparo había insultado a Adrián”. Lo que no quedó claro es que si ese comentario fue hecho el día de los disparos o el día posterior, ya que Smith en dos oportunidades respondió esa misma pregunta de manera diferente.

También manifestó que sabía que Molaro era maltratado por Céparo durante la secundaria porque a su hermana, de 27 años, unos primos que asistían a la misma institución se lo habían contado. En ese momento se desató otra situación confusa debido a que tardó un buen rato en decir el apellido de sus primos y porque no supo precisar cuántos años tenían estos familiares. En un primer momento afirmó que tenían la misma edad que su hermana y luego dijo que tenían dos años menos que él, es decir 22. Ante las confusas respuestas la fiscalía y la querella solicitaron su detención por falso testimonio.

El tribunal no dio lugar al pedido, sin embargo decidió hacer un careo entre Smith y el testigo Juan Manzo, quien había comparecido ante el tribunal unos minutos antes, por tener discursos contradictorios en cuanto a la relación que tenían Molaro y Céparo, habiendo habitado en varias ocasiones una misma situación y encontrando diferencias en los respectivos relatos.

En el banquillo de los testigos Manzo había señalado: “Alexis era buen chico, no tenía problemas con nadie, nunca vi que haya agredido a Adrián”. También, había afirmado, a diferencia de Smith, que en el curso nunca había habido dos grupos.

El enfrentamiento entre Smith y Manzo no llegó a buen puerto ya que las partes no lograron ponerse de acuerdo y sostuvieron lo que cada uno había afirmado ante los jueces. Incluso dejaron evidencia que uno de los dos mentía, ya que Manzo afirmó que en varias oportunidades había salido a cazar con Smith, mientras que éste en su declaración afirmó que nunca había hecho esta práctica.

La declaración de los testimonios

Una de las situaciones a destacar fue cuando testificó Alicia Beatriz Sánchez, inspectora de tránsito de la localidad de Cerrito, que denunció haber tenido un hecho donde Alexis Céparo y su familia se manifestaron de forma violenta contra su persona.

A pesar de que por momentos el tribunal no encontró ligación con el crimen en cuestión, la defensa argumentó que habían llamado a la testigo para corroborar que dichas manifestaciones violentas eran algo que podía aportar a la causa, aunque en la etapa de alegatos profundizará su argumentación.

“Te voy a quemar la casa con tu familia adentro” contó Sánchez que Domi le había dicho luego de un inconveniente de tránsito donde la inspectora lo había sancionado, por infringir en dos oportunidades las leyes viales. Además, agregó que el padre de la víctima también se refirió a ella en sentido amenazante: “¿Qué te metes con mi familia? ¿Quién sos vos? Te voy a escrachar mañana en mi programa de radio”, contó que le dijo.

Por último, la testigo sostuvo que ella fue a declarar “la verdad” y que “los comentarios en el pueblo son muchos”. Sin embargo no indicó quienes eran los emisores de esos rumores que se escuchaban en la comuna

A su vez, dio testimonio la hermana Liliana Castro como testigo solicitada por la fiscalía, ya que la religiosa fue docente de los protagonistas de esta historia y que, según la madre del imputado María Ángeles Dittler, había presenciado algunos de los ataques que denunció la defensa por parte de Domi hacia Molaro.

En dicho testimonio, la hermana Liliana negó haber tenido conocimiento alguno en referencia a cualquier tipo de conflicto entre la víctima y Kuki. En este sentido, la testigo dijo: “Nunca presencié nada entre los dos alumnos, no es cierto lo que dice la madre de Molaro”. Aunque si reconoció las charlas con ambas familias cumpliendo su deber como parte de la institución eclesiástica.

Además, la testigo relató características de ambos jóvenes durante su etapa escolar. “Alexis era una persona extrovertida, alegre, buen alumno”, mientras que en referencia al imputado dijo que era “un alumno callado, introvertido, buen alumno” y que “nunca tuve problemas con él en clase”.

Este jueves también prestó testimonio Ángela Patricia Azaad, quien fue docente y directora de la institución a la que concurrían Céparo y Molaro. Indicó que ambos “eran buenos chicos” y que le “sorprendió enormemente lo que había pasado”. Asimismo, se extendió mucho más a la hora de describir a la víctima. Dijo que era “educado, atento, amable y con muchas relaciones humanas”, al tiempo que recordó que en el acto de colación le habían entregado un reconocimiento “por su colaboración con la institución y por el buen trato que tenía con el personal de ordenanza”. En cuanto a Molaro, sólo dedicó unas pocas palabras: “Era callado, se aislaba y era poco atento”, enumeró.

Eber Leonardt Landra, dirigente del Club Unión Agrarios Cerrito, institución en la que jugaba al fútbol Alexis, también no dudó en señalar el buen desempeño del joven: “Era muy extrovertido, sumaba mucho tanto en la parte deportiva como en la parte humana”. En el mismo sentido se refirió su amigo Santiago De Ángeli que dijo que era “afectuoso” y que nunca vio que “se burlase de alguien”. Por último, Guillermo Gengenschatz dijo que conocía la víctima “desde que dio los primeros pasos” y que era un chico que “siempre tomaba la iniciativa para generar un clima de festejo”.

La última audiencia de la semana finalizó con dos pedidos de la querella: que Diego Seimandi, amigo de Céparo, y la docente de apellido Puntín, nombrada por la madre de Molaro, sean llamados a declarar; y que Ana Laura Ruiz Moreno y los vecinos que intervinieron en el día del hecho participen de la inspección ocular. El tribunal dio lugar a los requerimientos. (Fuente: Análisis Digital – Foto Debate Abierto)