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La violencia de género a veces concluye en crimen. Femicidio es el neologismo derivado vocablo inglés femicide y se refiere al asesinato de mujeres por razones de género. En 2007, la médica Vilma Meza abrió la estadística brutal en Entre Ríos.

En Entre Ríos se creó un sitio web de registro único de denuncias de situaciones de violencia.
La noche del domingo 16 de diciembre de 2007, la médica neuróloga Wilma Meza, madre de dos chicos entonces de nueve y cinco años de edad, ingresó muerta al servicio de Guardia del Hospital San Martín.
El marido, Marcelo Oscar Costa, dijo que ese día se habían acostado a dormir la siesta, y que ella nunca despertó. Se pensó entonces en una muerte natural, producto de un paro cardiorrespiratorio. Pero no.
Los peritos forenses Luis Leonardo Moyano y Horacio Guillermo Siromski practicaron la autopsia al cadáver en las primeras horas del lunes 17 de diciembre, y determinaron que la médica había muerto por “asfixia mecánica por estrangulamiento a mano”.
La muerte de la neuróloga descorrió el velo de lo que ocurría hacia el interior de la casa. Los hijos de la pareja declararon mediante el sistema de Cámara Gesell y pusieron en palabras propias el infierno de la madre. Dijeron que siempre “se reputeaban”, pero que jamás vieron golpes, aunque contaron que la madre “siempre tenía moretones en todo el cuerpo”.
El 10 de mayo de 2010, la Sala Segunda de la Cámara Primera en lo Criminal de Paraná condenó al esposo de Meza a prisión perpetua al encontrar “autor material y responsable del delito de Homicidio Calificado por el vínculo”.
Aquel crimen inició una estadística fatal en Entre Ríos: el registro de femicidios que fueron ocurriendo en la provincia, y que hoy suman 67, conteo que desde entonces está a cargo de organizaciones no gubernamentales, como Red de Alerta.
QUÉ FALTA. Lucy Grimalt, exdiputada provincial, actual responsable de la oficina local del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), dice que el caso corrió, además, el velo de una problemática que hasta entonces estaba oculto tras la mácula del “crimen pasional”: los femicidios.
“Hasta entonces, nadie hablaba de femicidios. Y la decisión de comenzar a visibilizar los asesinatos por odio hacia las mujeres fue para imponer ese concepto, y para hacer saber que no se trataba de crímenes pasionales, como se los llamaba, sino otro tipo de crímenes. No es el crimen común. Hoy socialmente está impuesto como concepto el femicidio. Y en 2012 se dio otro paso cuando se modificó el Código Penal. Y además, la gente está más sensibilizada con este tema”, dice.
De todos modos, asegura que todavía restan cambios culturales. “Nos falta muchísimo. Todavía sigue presente esta idea en los hombres de que son dueños de la mujer, y por lo tanto deciden sobre sus vidas. Y la muerte, el femicidio de esa mujer, es la forma más perfecta de sometimiento. Es lo que piensa el varón feticida. Por eso digo que en ese aspecto todavía nos falta muchísimo cambiar. El golpeador se siente muy seguro –asevera Grimalt–. No ve que haya algún problema en ese sentimiento, en esa posición de dueño sobre la mujer”.
QUÉ HAY. El 21 de mayo de 2012 se dictó el decreto N° 1.507 que aprobó en Entre Ríos la aplicación del Protocolo Interministerial e Intersectorial de Acciones Destinadas a la Prevención, Protección y Asistencia Integral de la Violencia de Género y Violencia Familiar.
No sólo estableció los mecanismos para la prevención, sino que habilitó formas de denunciar casos de violencia, y creó un sitio web de “registro único de denuncias de situaciones de violencia” y un observatorio provincial que incluiría la participación de todos los municipios.
“Y en un avance a los obstáculos que presenta la ausencia de denuncias personales sobre violencia de género, familiar, laboral, educativo, entre otros, se implementará una línea telefónica de acceso gratuito que subsanará y asistirá como herramienta para las cuestiones relacionadas a las víctimas de violencia”, decía el texto del protocolo.
Miriam Bianqueri, subsecretaria de la Mujer, dice que desde el Estado se trabaja de modo suficiente en la prevención, pero que falta un aspecto, el involucramiento en forma personal en la problemática. “La violencia nunca se puede minimizar, así no haya golpes. A veces, es difícil con las mismas mujeres. Esto es un trabajo que tiene que ser muy de hormiga”, afirma. Pero a la vez observa que en ocasiones hay ausencia de trabajo coordinado entre los distintos organismos del Estado. “A mi criterio, lo que más deberíamos hacer todos los organismos es coordinar, trabajar en conjunto y articuladamente. Tenemos que involucrarnos todos. Si no hay trabajo conjunto, profundo, esto nos va a seguir pasando. Si no tenemos conciencia de que es una problemática social, que esto ocurre porque estamos formados en una sociedad machista y patriarcal, donde no le damos importancia a estas pequeñas señales, no vamos a poder trabajar coordinadamente, y no vamos a poder tomar medidas de prevención”, dice la funcionaria.
QUÉ PASA. Los registros de violencia todavía no están unificados. No hay observatorio provincial, aunque los femicidios están cada vez más en agenda.
Hace un año, la Justicia creó la Unidad Fiscal de Violencia de Género en Paraná, que nació con cuatro fiscales y ahora ya cuenta con cinco, y además está pronto a establecerse una unidad similar en Concordia luego de que el asesinato de Josefina López pusiera los crímenes de género otra vez en el centro de la escena.
El fiscal Leandro Dato, integrante de la Unidad de Violencia de Género, dice que en un año ya se han tramitado aproximadamente 900 casos en la Justicia. Las denuncias que llegan siguen distintos caminos: en forma personal en Tribunales –la unidad fiscal trabaja durante todo el día–, por las comisarías o por intervención de distintos organismos del Estado. La instalación de la temática en los medios ha permitido que afloren los conflictos y se resuelvan, ahora sí, en la Justicia.
–¿Qué tipo de denuncias reciben? – se pregunta al fiscal Dato.
–Hay de todo. Nos ha tocado intervenir en conflictos surgidos en relaciones de pareja que tienen entre 15 o 20 años. En todo ese tiempo la pareja ha tenido conflictos, y ahora recién los pudieron resolver, con la presentación de la mujer en la Justicia. También hemos tomado casos que estaban en los Juzgados de Familia o en los viejos Juzgados de Instrucción, se tomaron nuevamente los casos, y en algunos se pudieron resolver. Incluso, han venido mujeres de 65 años a presentar sus casos.
–¿Por qué se da tanta demanda?
–Me parece que tiene que ver con el hecho de que se ha hecho más público el tema, nosotros mismos hemos estado hablando bastante del tema en los medios, y la gente está más sensibilizada con el tema de la violencia.
(Fuente: El Diario)
En un año, 900 casos llegaron a la Unidad de Violencia de Género
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La violencia de género a veces concluye en crimen. Femicidio es el neologismo derivado vocablo inglés femicide y se refiere al asesinato de mujeres por razones de género. En 2007, la médica Vilma Meza abrió la estadística brutal en Entre Ríos.
En Entre Ríos se creó un sitio web de registro único de denuncias de situaciones de violencia.
La noche del domingo 16 de diciembre de 2007, la médica neuróloga Wilma Meza, madre de dos chicos entonces de nueve y cinco años de edad, ingresó muerta al servicio de Guardia del Hospital San Martín.
El marido, Marcelo Oscar Costa, dijo que ese día se habían acostado a dormir la siesta, y que ella nunca despertó. Se pensó entonces en una muerte natural, producto de un paro cardiorrespiratorio. Pero no.
Los peritos forenses Luis Leonardo Moyano y Horacio Guillermo Siromski practicaron la autopsia al cadáver en las primeras horas del lunes 17 de diciembre, y determinaron que la médica había muerto por “asfixia mecánica por estrangulamiento a mano”.
La muerte de la neuróloga descorrió el velo de lo que ocurría hacia el interior de la casa. Los hijos de la pareja declararon mediante el sistema de Cámara Gesell y pusieron en palabras propias el infierno de la madre. Dijeron que siempre “se reputeaban”, pero que jamás vieron golpes, aunque contaron que la madre “siempre tenía moretones en todo el cuerpo”.
El 10 de mayo de 2010, la Sala Segunda de la Cámara Primera en lo Criminal de Paraná condenó al esposo de Meza a prisión perpetua al encontrar “autor material y responsable del delito de Homicidio Calificado por el vínculo”.
Aquel crimen inició una estadística fatal en Entre Ríos: el registro de femicidios que fueron ocurriendo en la provincia, y que hoy suman 67, conteo que desde entonces está a cargo de organizaciones no gubernamentales, como Red de Alerta.
QUÉ FALTA. Lucy Grimalt, exdiputada provincial, actual responsable de la oficina local del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), dice que el caso corrió, además, el velo de una problemática que hasta entonces estaba oculto tras la mácula del “crimen pasional”: los femicidios.
“Hasta entonces, nadie hablaba de femicidios. Y la decisión de comenzar a visibilizar los asesinatos por odio hacia las mujeres fue para imponer ese concepto, y para hacer saber que no se trataba de crímenes pasionales, como se los llamaba, sino otro tipo de crímenes. No es el crimen común. Hoy socialmente está impuesto como concepto el femicidio. Y en 2012 se dio otro paso cuando se modificó el Código Penal. Y además, la gente está más sensibilizada con este tema”, dice.
De todos modos, asegura que todavía restan cambios culturales. “Nos falta muchísimo. Todavía sigue presente esta idea en los hombres de que son dueños de la mujer, y por lo tanto deciden sobre sus vidas. Y la muerte, el femicidio de esa mujer, es la forma más perfecta de sometimiento. Es lo que piensa el varón feticida. Por eso digo que en ese aspecto todavía nos falta muchísimo cambiar. El golpeador se siente muy seguro –asevera Grimalt–. No ve que haya algún problema en ese sentimiento, en esa posición de dueño sobre la mujer”.
QUÉ HAY. El 21 de mayo de 2012 se dictó el decreto N° 1.507 que aprobó en Entre Ríos la aplicación del Protocolo Interministerial e Intersectorial de Acciones Destinadas a la Prevención, Protección y Asistencia Integral de la Violencia de Género y Violencia Familiar.
No sólo estableció los mecanismos para la prevención, sino que habilitó formas de denunciar casos de violencia, y creó un sitio web de “registro único de denuncias de situaciones de violencia” y un observatorio provincial que incluiría la participación de todos los municipios.
“Y en un avance a los obstáculos que presenta la ausencia de denuncias personales sobre violencia de género, familiar, laboral, educativo, entre otros, se implementará una línea telefónica de acceso gratuito que subsanará y asistirá como herramienta para las cuestiones relacionadas a las víctimas de violencia”, decía el texto del protocolo.
Miriam Bianqueri, subsecretaria de la Mujer, dice que desde el Estado se trabaja de modo suficiente en la prevención, pero que falta un aspecto, el involucramiento en forma personal en la problemática. “La violencia nunca se puede minimizar, así no haya golpes. A veces, es difícil con las mismas mujeres. Esto es un trabajo que tiene que ser muy de hormiga”, afirma. Pero a la vez observa que en ocasiones hay ausencia de trabajo coordinado entre los distintos organismos del Estado. “A mi criterio, lo que más deberíamos hacer todos los organismos es coordinar, trabajar en conjunto y articuladamente. Tenemos que involucrarnos todos. Si no hay trabajo conjunto, profundo, esto nos va a seguir pasando. Si no tenemos conciencia de que es una problemática social, que esto ocurre porque estamos formados en una sociedad machista y patriarcal, donde no le damos importancia a estas pequeñas señales, no vamos a poder trabajar coordinadamente, y no vamos a poder tomar medidas de prevención”, dice la funcionaria.
QUÉ PASA. Los registros de violencia todavía no están unificados. No hay observatorio provincial, aunque los femicidios están cada vez más en agenda.
Hace un año, la Justicia creó la Unidad Fiscal de Violencia de Género en Paraná, que nació con cuatro fiscales y ahora ya cuenta con cinco, y además está pronto a establecerse una unidad similar en Concordia luego de que el asesinato de Josefina López pusiera los crímenes de género otra vez en el centro de la escena.
El fiscal Leandro Dato, integrante de la Unidad de Violencia de Género, dice que en un año ya se han tramitado aproximadamente 900 casos en la Justicia. Las denuncias que llegan siguen distintos caminos: en forma personal en Tribunales –la unidad fiscal trabaja durante todo el día–, por las comisarías o por intervención de distintos organismos del Estado. La instalación de la temática en los medios ha permitido que afloren los conflictos y se resuelvan, ahora sí, en la Justicia.
–¿Qué tipo de denuncias reciben? – se pregunta al fiscal Dato.
–Hay de todo. Nos ha tocado intervenir en conflictos surgidos en relaciones de pareja que tienen entre 15 o 20 años. En todo ese tiempo la pareja ha tenido conflictos, y ahora recién los pudieron resolver, con la presentación de la mujer en la Justicia. También hemos tomado casos que estaban en los Juzgados de Familia o en los viejos Juzgados de Instrucción, se tomaron nuevamente los casos, y en algunos se pudieron resolver. Incluso, han venido mujeres de 65 años a presentar sus casos.
–¿Por qué se da tanta demanda?
–Me parece que tiene que ver con el hecho de que se ha hecho más público el tema, nosotros mismos hemos estado hablando bastante del tema en los medios, y la gente está más sensibilizada con el tema de la violencia.
(Fuente: El Diario)