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Miguel Ángel Durrels era cuidador de caballos de polo, tenía 29 años y trabajaba en la chacra “Las Overas” de Pilar donde vivió durante los últimos tres años. El joven fue arrestado el domingo a la mañana en Pilar y llevado a la Comisaría 1ª acusado de vender marihuana. Sus parientes todavía no pudieron ver el cuerpo y aseguran que él no vendía drogas. Interviene Asuntos Internos de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. El joven era oriundo de Ibicuy.

El joven era cuidador de caballos y vivía en Ibicuy
Sus familiares le decían “Bart Simpson” por su pequeño porte: poco más de un metro y medio de altura y un peso de 50 kilos. Siempre se lo podía encontrar caminando entre los árboles con una gomera en las manos. El domingo a las 10:30, el joven salió de su casa para ir a comprar pan, pero jamás regresó. Su familia volvió a saber de él un día más tarde, cuando su novia llamó para avisar que estaba detenido en la Comisaría 1ª de Pilar.
Al presentarse en la seccional, Gisela, su hermana, recibió una noticia impensada: los agentes le comunicaron que Miguel había muerto.
“Tu hermano ya se fue. Se suicidó anoche y lo llevamos a la morgue de Lomas de Zamora”, le dijeron los oficiales a Gisela.
“En ningún momento –contó Luis, el tío de la víctima– le permitieron ver el cuerpo. Lo más grave es que los calabozos no estaban habilitados y él no debería haber permanecido allí. Nos dijeron que se había suicidado cuando jamás había intentado quitarse la vida. Tampoco tenía antecedentes penales, era la primera vez que pisaba una comisaría.” Miguel tenía seis hermanos y vivía en Buenos Aires durante los siete meses que duraba la temporada de trabajo. Luego volvía a Entre Ríos a la casa de sus padres.
Según los voceros policiales, el domingo fue detenido por una patrulla municipal del Servicio de Apoyo policial (SAP) en la zona céntrica de Pilar con 78 gramos de marihuana. “Estaba comercializando”, fue la versión que entregó el comisario Marques, a cargo de la comisaría donde ocurrió el presunto suicidio, a los familiares del petisero, que desestimaron la versión y explicaron que los policías entendieron que Miguel estaba vendiendo marihuana porque tenía dos teléfonos celulares en su poder al momento de ser detenido.
“Lo acusan de ser narcotraficante porque tenía dos celulares. Uno lo usaba para hacer las llamadas locales y el otro para hablar con su familia en Entre Ríos. Nosotros somos todos muy humildes y no nos entra en la cabeza lo que pasó. Lo que nos parece muy raro es que no nos hayan contactado directamente a nosotros, porque en el teléfono celular estaban los contactos con nombre y parentesco”, explicó Liliana, una de tía de Miguel.
“Nosotros no creemos que se haya suicidado. Nos dijeron que el cable con el que supuestamente se ahorcó había sido arrancado de la caja de luz del calabozo. Pero en la foto que hay en el expediente, Miguel aparece atado de la reja de la celda y los pies están tocando el piso. No es que se tiró de un lugar de gran altura”, añadió la mujer, que confirmó que recién mañana la familia recibirá el cuerpo de Miguel para velarlo y enterrarlo en su tierra natal.
En el caso trabaja el fiscal Jorge Strauss y también interviene la Auditoria de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad provincial. El testigo principal es otro detenido que pasó la madrugada en la Comisaría junto a Miguel. «
Una hipótesis
Una de las hipótesis que maneja la familia de la víctima sobre la muerte de Miguel es que podría tratarse de una venganza, ya que la novia del muchacho había sido pareja de un policía. La falta de antecedentes del joven, más la sospechosa versión policial, alimentan las dudas. Además los agentes dijeron que el petisero estaba desocupado pero la familia lo desmintió: “Fueron a su lugar de trabajo y dieron otro nombre. Creemos que dijeron que no trabajaba para sostener que era vendedor de drogas.” (Fuente: Tiempo Argentino)
Presunto “suicidio” de un joven entrerriano en una Comisaría de Pilar
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Miguel Ángel Durrels era cuidador de caballos de polo, tenía 29 años y trabajaba en la chacra “Las Overas” de Pilar donde vivió durante los últimos tres años. El joven fue arrestado el domingo a la mañana en Pilar y llevado a la Comisaría 1ª acusado de vender marihuana. Sus parientes todavía no pudieron ver el cuerpo y aseguran que él no vendía drogas. Interviene Asuntos Internos de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. El joven era oriundo de Ibicuy.
El joven era cuidador de caballos y vivía en Ibicuy
Sus familiares le decían “Bart Simpson” por su pequeño porte: poco más de un metro y medio de altura y un peso de 50 kilos. Siempre se lo podía encontrar caminando entre los árboles con una gomera en las manos. El domingo a las 10:30, el joven salió de su casa para ir a comprar pan, pero jamás regresó. Su familia volvió a saber de él un día más tarde, cuando su novia llamó para avisar que estaba detenido en la Comisaría 1ª de Pilar.
Al presentarse en la seccional, Gisela, su hermana, recibió una noticia impensada: los agentes le comunicaron que Miguel había muerto.
“Tu hermano ya se fue. Se suicidó anoche y lo llevamos a la morgue de Lomas de Zamora”, le dijeron los oficiales a Gisela.
“En ningún momento –contó Luis, el tío de la víctima– le permitieron ver el cuerpo. Lo más grave es que los calabozos no estaban habilitados y él no debería haber permanecido allí. Nos dijeron que se había suicidado cuando jamás había intentado quitarse la vida. Tampoco tenía antecedentes penales, era la primera vez que pisaba una comisaría.” Miguel tenía seis hermanos y vivía en Buenos Aires durante los siete meses que duraba la temporada de trabajo. Luego volvía a Entre Ríos a la casa de sus padres.
Según los voceros policiales, el domingo fue detenido por una patrulla municipal del Servicio de Apoyo policial (SAP) en la zona céntrica de Pilar con 78 gramos de marihuana. “Estaba comercializando”, fue la versión que entregó el comisario Marques, a cargo de la comisaría donde ocurrió el presunto suicidio, a los familiares del petisero, que desestimaron la versión y explicaron que los policías entendieron que Miguel estaba vendiendo marihuana porque tenía dos teléfonos celulares en su poder al momento de ser detenido.
“Lo acusan de ser narcotraficante porque tenía dos celulares. Uno lo usaba para hacer las llamadas locales y el otro para hablar con su familia en Entre Ríos. Nosotros somos todos muy humildes y no nos entra en la cabeza lo que pasó. Lo que nos parece muy raro es que no nos hayan contactado directamente a nosotros, porque en el teléfono celular estaban los contactos con nombre y parentesco”, explicó Liliana, una de tía de Miguel.
“Nosotros no creemos que se haya suicidado. Nos dijeron que el cable con el que supuestamente se ahorcó había sido arrancado de la caja de luz del calabozo. Pero en la foto que hay en el expediente, Miguel aparece atado de la reja de la celda y los pies están tocando el piso. No es que se tiró de un lugar de gran altura”, añadió la mujer, que confirmó que recién mañana la familia recibirá el cuerpo de Miguel para velarlo y enterrarlo en su tierra natal.
En el caso trabaja el fiscal Jorge Strauss y también interviene la Auditoria de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad provincial. El testigo principal es otro detenido que pasó la madrugada en la Comisaría junto a Miguel. «
Una hipótesis
Una de las hipótesis que maneja la familia de la víctima sobre la muerte de Miguel es que podría tratarse de una venganza, ya que la novia del muchacho había sido pareja de un policía. La falta de antecedentes del joven, más la sospechosa versión policial, alimentan las dudas. Además los agentes dijeron que el petisero estaba desocupado pero la familia lo desmintió: “Fueron a su lugar de trabajo y dieron otro nombre. Creemos que dijeron que no trabajaba para sostener que era vendedor de drogas.” (Fuente: Tiempo Argentino)