“Hay que ser ideológicamente correcto y políticamente incorrecto”, dijo Solanas

Leido 141 veces

Julio Solanas, diputado nacional por el Frente Para la Victoria, apenas si admite estar “en carrera” para suceder a Sergio Urribarri como gobernador de Entre Ríos. Pero su talante informa de una decisión tomada que solamente en lo verbal no se exterioriza.

Solanas habló de tiempos políticos

Solanas habló de tiempos políticos

—¿Qué aprendió siendo diputado nacional? Fundamentalmente, el ejercicio de la tolerancia. En el Congreso se aprende a convivir en respeto.—¿No siente que forma parte de una especie de ficción? Los oficialistas ya saben todo lo que tienen que decir, los opositores qué cosas atacar, que lo verdaderamente importante no se resuelve allí. Es que yo creo en un proyecto político y cuando hay un proyecto que defender se logran cohesionar las acciones. Adentro del bloque uno puede discutir y buscar síntesis.—¿Existe mucha diferencia entre actuar políticamente en una ciudad, la provincia y la Nación? ¿O es solo una cuestión de escala: las mismas cosas pero en una cancha más grande? No, ser intendente es algo diferente. El intendente es un ser pasional que ama el lugar donde nació. Es muy diferente a ser legislador o a ser gobernador o presidente.—No parece que sea lo mismo hablar con el presidente del Centro Comercial que con el titular de la Unión Industrial Argentina. No, es cierto, pero las situaciones pueden ser parecidas. Lo que sí se advierte en el Congreso es que hay muchos legisladores preocupados por salir todo el tiempo en televisión. A veces me dicen: “Hay que salir en televisión porque eso permite construir liderazgo”. A mí me parece que se confunde la televisión con la construcción política.—Puede pensarse que al político le importa aparecer en televisión para seducir votantes. Pero también que aparecer en televisión le permite ser más escuchado en el microclima del poder. ¿Hay algo de eso? Yo no siento que sea así. Uno ve que hay legisladores con un vedetismo muy fuerte. Piden todo el tiempo la palabra para hacer cuestiones de privilegio cuando eso debería ser un recurso extraordinario…—Bueno, pero si un legislador habla en los medios y no en el Parlamento también se lo reprochan. Tiene que hacerlo en los dos lados. Hay diputados que ingresan a la cámara con cinco acompañantes. No me gusta: me parece que hay que manejarse como una persona normal. Es como chapear cuando uno va en la ruta: tenés que mostrar que tenés todo al día, no decir quién sos. Me gusta la austeridad.—Plantear eso como un ideal lo puede meter en problemas. Es la certificación de que no es lo que sucede habitualmente, incluso en su propio espacio. Es verdad, pero uno defiende su posición. Creo que hay que ser ideológicamente correcto y políticamente incorrecto. Néstor no cambió con el poder, no hizo ostentación. Vivimos un tiempo en el que se confunde el rating con la cultura.—Preguntaba por sus contactos por el tema de las bendiciones. ¿Espera alguna bendición para convertirse en candidato a gobernador? Lo que interesa es la construcción cotidiana. Hoy caminamos junto al compañero gobernador, porque todos queremos que llegue a ser presidente. Tengo una relación muy buena con Cristina, con el Pato, pero nada se hace solamente con la bendición. El mismo Urribarri está recorriendo todo el país y tal vez, sí, en algún momento la Presidenta lo elija.—Pero se construye para crecer y medir mejor, porque eso acrecienta las posibilidades de ser bendecido. La bendición tiene que ver con el proyecto político.—O sea que usted está en carrera. Sí, estoy en carrera. Pero no me gusta hablar en primera persona. No me gusta. Las cosas se hacen en equipo. Me cuesta imaginar una negociación política. ¿Cómo es el momento en que un candidato a gobernador elige a su vice? ¿Lo elige en persona o se lo imponen? El vice es un complemento muy fuerte.—O sea que lo tiene que elegir personalmente el gobernador. No lo sé, pero es un complemento fuerte. Puede, sí, ser producto de una negociación, pero es también una decisión de quien conduce.—Entonces un candidato puede terminar, como se dice, tragándose un sapo al momento de la elección de su vice. Es que es más fácil si se resuelve en el marco de un proyecto, como se resolvió en su momento nuestro acuerdo con el Pato, que se portó como un caballero en todos los aspectos. Es mucho más fácil así que cuando se plantea desde el individualismo del que dice: “Yo quiero ser”.—Supongamos que hay tres nombres para acompañarlo en una fórmula. Con dos se lleva bien y con el tercero no tanto. ¿Aceptaría en el marco de una negociación que el elegido fuera el dirigente con el que personalmente no se lleva tan bien? Por supuesto. Si la construcción colectiva lo exige, seguro que lo aceptaría.—¿Cuánto cuesta una campaña a gobernador de la provincia? Soy absolutamente sincero: no lo tenemos evaluado. Estamos un poco en pañales en ese aspecto.—Pero un candidato necesita tener un presupuesto. Hay que moverse, viajar, hay que hacer propaganda. No puedo creer que no tenga un presupuesto. Créame: no lo tengo. De acá a diciembre, tal vez, lo pueda tener.—¿Cómo se financia una campaña? ¿Quién aporta? Nosotros siempre fuimos austeros. Cuando peleamos la Intendencia, en el 91, nos donaban las calcomanías. Y así competimos con don Humberto Varisco. En diciembre le cuento.—¿Es que los candidatos ponen de su patrimonio? En todo lo que estamos haciendo ahora, ponemos de nuestro patrimonio. No uso autos oficiales: me manejo con el mío o con el de mis compañeros.—¿No le piden contribuciones a los empresarios? Hoy por hoy no pedimos. En su momento hubo ciudadanos que nos apoyaron, de modo muy exiguo.—La relación entre la política y el dinero está cada vez más fea. En nuestro caso nos manejamos con absoluta corrección.—¿Urribarri pone el candidato a gobernador? Lo que yo he hablado con él es la posibilidad de caminar. Lo que pasa es que en Entre Ríos su candidatura presidencial ordena. No en el sentido de imponer el orden, sino de acomodar las posiciones. Su candidatura ordena todo.—¿Por qué Urribarri lo elegiría a usted, que fue el tipo que en su momento lo enfrentó con la Lista 100? Con Urribarri tenemos una excelente relación política. Y más: una excelente relación humana. Es un hombre llano y tenemos parecidas historias de vida.—¿Necesita usted unificar políticamente todo Paraná para ser candidato a gobernador? Hay varios referentes: la intendenta (Blanca) Osuna, el vicegobernador (José) Cáceres, un par de ministros. El proyecto político nos necesita a todos, pero las candidaturas son otra cosa. Yo pregono la unidad. Yo siempre tengo la disposición de hablar con todos. El único límite en política es la agresión.(Fuente: Diario Uno)