Carne de cerdo: casi el 70% de la producción entrerriana se faena afuera de la provincia

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Mientras cae el consumo de carne vacuna, el de cerdo sigue en alza. La tendencia, que se consolida desde hace más de una década, se aceleró este año por una brecha de precios que llegó a duplicar el valor de los cortes vacunos frente a los porcinos. Hoy, la diferencia sigue rondando el 70%.

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“El consumo es una tendencia, tanto la caída del consumo de carne vacuna como el incremento del consumo de carne de cerdo a nivel nacional, y se viene ratificando mes a mes y año a año en los últimos 10, 15 años aproximadamente”, explicó Juan Pablo Cerini, presidente de la Cámara de Productores Porcinos de Entre Ríos.

En diálogo con Un martillo para darle forma, por Radio Plaza, el productor detalló el lugar que ocupa la provincia en la producción porcina nacional y advirtió por un dato clave: “un poquito menos del 70%” de los cerdos que se producen en Entre Ríos se faenan fuera de la provincia.

Los mismos cortes que la vaca
Cerini atribuyó la caída del consumo de carne vacuna al contexto internacional y a la falta de inversión para aumentar el stock ganadero. En sentido contrario, la producción porcina creció y, con ella, los canales comerciales y la oferta.

“Hace 15 años era imposible o era raro ver en la góndola de un supermercado o en cualquier carnicería todos los cortes de carne de cerdo que vemos hoy”, recordó. “Hoy en día el cerdo se consume en los mismos cortes y con la frecuencia parecida a la carne de vaca”. Además del pechito, la bondiola y el matambre, mencionó la nalga, la cuadrada y la bola de lomo.

La brecha de precios se amplió
La diferencia de precio entre ambas carnes no es nueva ni exclusiva de la Argentina, porque responde a matrices productivas distintas. Pero este año se amplió. “La diferencia histórica de precio rondaba el 30%, entre 25 y 35%”, explicó Cerini.

En febrero y marzo, la brecha llegó a ser del doble. “Uno conseguía un asado costilla de cerdo a, qué sé yo, 7.000, 8.000 pesos, 9.000 pesos y la carne vacuna estaba arriba de 20″, recordó.

Desde entonces, la diferencia se fue acomodando, aunque sigue siendo significativa. “Hoy la mayoría de los cortes siguen teniendo al menos un 70% de diferencia de precio”, precisó. “Eso impulsa mucho el consumo”.

“En un contexto difícil para la economía argentina y para el bolsillo de la gente, tener a la mano una alternativa bastante más barata, saludable, de calidad, es una gran opción”, sostuvo.

La exportación, todavía residual
La producción porcina argentina se destina casi por completo al mercado interno. Según Cerini, la exportación ronda el 5% de los kilos producidos a nivel nacional y es “absolutamente residual” en Entre Ríos. Lo que se exporta son, en general, cortes de muy bajo valor que no tienen mercado en el país.

Para el productor, abrir mercados para esos subproductos podría abaratar aún más la carne. “Argentina necesita trabajar muchísimo la política internacional para conseguir acuerdos comerciales con otros mercados que les interese comprarnos esos subproductos”, planteó. El camino, explicó, incluye primero un acuerdo comercial entre países, luego uno sanitario entre el Senasa y su equivalente en destino, y finalmente la búsqueda de compradores, que “termina siendo lo más simple”.

Recordó que en 2018 se abrió el mercado chino, pero solo para medias reses y cortes grandes, y que el avance quedó trunco. “Patitas, orejas, todos los cortes esos, que si lo lográsemos vender afuera a buen precio, seguramente la carne de cerdo en Argentina sería más barata aún”, sostuvo. Como ejemplo, mencionó a la industria avícola, que logró colocar en Asia partes del pollo que en el país no se consumen.

Cerini también se refirió a las importaciones desde Brasil. “Nos vende un montón de bondiola”, admitió. Pero advirtió: “Si Argentina no está más o menos abierta a recibir importaciones, tampoco te abren otros mercados donde puedas exportar”.

Entre Ríos, cuarta en producción
Entre Ríos es la cuarta provincia productora de cerdo del país, con entre el 8% y el 9% del total. La superan Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, que concentran cada una entre el 20% y el 25%.

Para Cerini, la provincia tiene condiciones para equipararse: “Tenemos el espacio físico, tenemos el campo donde sembrar maíz, el maíz es el principal insumo para la producción de cerdo, y tenemos gente que sabe producir, que está acostumbrada a la producción de granja”. Destacó además que la experiencia avícola entrerriana “no es tan distinta a la producción porcina”.

“Entre Ríos tiene muchísimo potencial, falta desarrollarlo”, resumió.

La deuda: la industrialización
Donde la provincia está “varios pasos más atrás”, según Cerini, es en la industrialización. “Un poquito menos del 70% de la producción de cerdo en pie de Entre Ríos se faena afuera de la provincia, y eso es una macana”, advirtió.

Mucha de esa carne, faenada en Rosario o en la provincia de Buenos Aires, donde están los grandes frigoríficos, vuelve luego a venderse en Entre Ríos, con el costo de flete y frío que implica.

El productor explicó por qué no se avanzó en ese eslabón: la faena “no es el área más atractiva para involucrarse”, requiere “inversión alta” y “mucha gestión de personas”. “Nos ha salido más fácil crecer en granja, crecer en producción rural y no tanto en la parte industrial”, reconoció. Y remarcó que la industrialización es necesaria “para generar empleo”.

“Si no nos juntamos, es bastante complejo”
Cerini señaló que la carne de cerdo es una producción de escala, que requiere inversiones grandes, y que la gran mayoría de los productores locales son pequeños. “El 99% somos chiquitos para ese partido”, graficó.

Por eso, planteó la necesidad de una visión asociativa. “Si no nos juntamos, si no hay una visión asociativa, es bastante complejo. Ni hablar pensar en competir con Brasil, que lo tenemos al lado y que es el tercer exportador de carne de cerdo a nivel mundial”, advirtió. “Es un monstruo”.

Fuente: Análisis Digital

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