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Tras prorrogarse la prisión preventiva para los dos imputados por el asesinato de Luciano Emeri, la Fiscalía ultima los detalles para elevar el expediente a los tribunales populares.

El juez de Garantías, Mariano Budasoff, dictó la prórroga por 90 días de la prisión preventiva para los dos jóvenes de Cerrito acusados de asesinar a Luciano Emeri, crimen ocurrido en febrero de este año en dicha localidad de Paraná Campaña. De esta manera, Juan Pablo Sotelo y Lautaro Molaro continuarán alojados en la Unidad Penal N° 1 de Paraná a la espera del debate en su contra.
Durante la audiencia celebrada este miércoles, el fiscal Laureano Dato solicitó la continuidad de la medida de coerción por un plazo de tres meses. Tras este período, el Ministerio Público Fiscal (MPF) estaría en condiciones de remitir la causa a juicio por jurados. El abogado querellante, Flavio Steven, adhirió en su totalidad al planteo de la fiscalía.
Por su parte, los defensores de Sotelo, Boris Cohen y Pablo Minetti, solicitaron el arresto domiciliario para su representado. Sin embargo, el magistrado rechazó el pedido debido a que la vivienda ofrecida está ubicada en Cerrito, una situación que podría generar temor o condicionar a los testigos de la causa. En tanto, la defensora oficial Antonela Manfredi, representante de Molaro, no requirió ninguna morigeración al no contar el imputado con un domicilio disponible para fijar residencia fuera de la cárcel.
Ambos acusados enfrentan cargos por Homicidio Calificado y Maltrato Animal. Además, tramitan una causa paralela en la Justicia Federal por la sustracción de un arma calibre 9 milímetros a una funcionaria del Ejército Argentino.
La cantidad y contundencia de la evidencia reunida por el fiscal Dato vincula de forma directa a los detenidos con el homicidio, lo que anticipa una tarea titánica para los abogados defensores a la hora de buscar algún tipo de atenuante.
El homicidio
El homicidio de Luciano Emeri ocurrió la madrugada del miércoles 4 de febrero de 2026, alrededor de las 1:30. Según la hipótesis fiscal, la víctima acudió al acceso a Pueblo Curtiembre tras un encuentro pactado mediante WhatsApp para una presunta transacción de estupefacientes.
En el lugar, Sotelo habría efectuado al menos dos disparos mortales contra Emeri para luego ejecutar a su perro. Con el objetivo de borrar rastros y garantizar su impunidad, los agresores prendieron fuego el vehículo de la víctima —un Ford Fiesta blanco— con el cuerpo en su interior.
Las cámaras de seguridad de la localidad de Cerrito resultaron una pieza clave para reconstruir de forma milimétrica el trayecto de los vehículos involucrados aquella noche.
Cabe recordar que, al momento de ser arrestados, tanto Sotelo como Molaro se abstuvieron de declarar.
Un arma dos causas
Un eslabón fundamental para el avance de la causa fue el hallazgo y posterior peritaje del arma homicida. La Dirección General de Policía Científica confirmó que la pistola calibre 9 milímetros, secuestrada en una casa deshabitada de la calle Colón, fue la utilizada para asesinar a Emeri y a su mascota.
Los cotejos balísticos resultaron determinantes: tres fragmentos de encamisado extraídos del cadáver de la víctima coinciden con el arma. Los restos levantados en Boulevard Libertad, a 150 metros de la Ruta Nº 8 en Cerrito, arrojaron el mismo resultado positivo.
Las vainas servidas encontradas dentro del Ford Fiesta incinerado, sumadas a otras tres halladas en la vía pública, corresponden al mismo cargador.
El fiscal Dato destacó que la pistola fue localizada cargada y oculta dentro de una bolsa de nylon negra. El armamento había sido sustraído a una soldado voluntaria del Ejército Argentino en Paraná a principios de diciembre de 2025. Un dato clave para los investigadores es que el propio Molaro perteneció durante un tiempo a dicha fuerza armada.
Fuente: Ahora
Crimen en Cerrito: la causa camina al juicio por jurados y los acusados seguirán presos
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Tras prorrogarse la prisión preventiva para los dos imputados por el asesinato de Luciano Emeri, la Fiscalía ultima los detalles para elevar el expediente a los tribunales populares.
El juez de Garantías, Mariano Budasoff, dictó la prórroga por 90 días de la prisión preventiva para los dos jóvenes de Cerrito acusados de asesinar a Luciano Emeri, crimen ocurrido en febrero de este año en dicha localidad de Paraná Campaña. De esta manera, Juan Pablo Sotelo y Lautaro Molaro continuarán alojados en la Unidad Penal N° 1 de Paraná a la espera del debate en su contra.
Durante la audiencia celebrada este miércoles, el fiscal Laureano Dato solicitó la continuidad de la medida de coerción por un plazo de tres meses. Tras este período, el Ministerio Público Fiscal (MPF) estaría en condiciones de remitir la causa a juicio por jurados. El abogado querellante, Flavio Steven, adhirió en su totalidad al planteo de la fiscalía.
Por su parte, los defensores de Sotelo, Boris Cohen y Pablo Minetti, solicitaron el arresto domiciliario para su representado. Sin embargo, el magistrado rechazó el pedido debido a que la vivienda ofrecida está ubicada en Cerrito, una situación que podría generar temor o condicionar a los testigos de la causa. En tanto, la defensora oficial Antonela Manfredi, representante de Molaro, no requirió ninguna morigeración al no contar el imputado con un domicilio disponible para fijar residencia fuera de la cárcel.
Ambos acusados enfrentan cargos por Homicidio Calificado y Maltrato Animal. Además, tramitan una causa paralela en la Justicia Federal por la sustracción de un arma calibre 9 milímetros a una funcionaria del Ejército Argentino.
La cantidad y contundencia de la evidencia reunida por el fiscal Dato vincula de forma directa a los detenidos con el homicidio, lo que anticipa una tarea titánica para los abogados defensores a la hora de buscar algún tipo de atenuante.
El homicidio
El homicidio de Luciano Emeri ocurrió la madrugada del miércoles 4 de febrero de 2026, alrededor de las 1:30. Según la hipótesis fiscal, la víctima acudió al acceso a Pueblo Curtiembre tras un encuentro pactado mediante WhatsApp para una presunta transacción de estupefacientes.
En el lugar, Sotelo habría efectuado al menos dos disparos mortales contra Emeri para luego ejecutar a su perro. Con el objetivo de borrar rastros y garantizar su impunidad, los agresores prendieron fuego el vehículo de la víctima —un Ford Fiesta blanco— con el cuerpo en su interior.
Las cámaras de seguridad de la localidad de Cerrito resultaron una pieza clave para reconstruir de forma milimétrica el trayecto de los vehículos involucrados aquella noche.
Cabe recordar que, al momento de ser arrestados, tanto Sotelo como Molaro se abstuvieron de declarar.
Un arma dos causas
Un eslabón fundamental para el avance de la causa fue el hallazgo y posterior peritaje del arma homicida. La Dirección General de Policía Científica confirmó que la pistola calibre 9 milímetros, secuestrada en una casa deshabitada de la calle Colón, fue la utilizada para asesinar a Emeri y a su mascota.
Los cotejos balísticos resultaron determinantes: tres fragmentos de encamisado extraídos del cadáver de la víctima coinciden con el arma. Los restos levantados en Boulevard Libertad, a 150 metros de la Ruta Nº 8 en Cerrito, arrojaron el mismo resultado positivo.
Las vainas servidas encontradas dentro del Ford Fiesta incinerado, sumadas a otras tres halladas en la vía pública, corresponden al mismo cargador.
El fiscal Dato destacó que la pistola fue localizada cargada y oculta dentro de una bolsa de nylon negra. El armamento había sido sustraído a una soldado voluntaria del Ejército Argentino en Paraná a principios de diciembre de 2025. Un dato clave para los investigadores es que el propio Molaro perteneció durante un tiempo a dicha fuerza armada.
Fuente: Ahora