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Al igual que en diversas partes del mundo, el sábado se hará en Paraná la Marcha Mundial de la Marihuana. Habrá un festival, stands sobre cannabis y más.

A casi una década de la sanción de la Ley 27.350 de Cannabis Medicinal, Paraná se prepara para una nueva edición de la Marcha Mundial de la Marihuana, que se realizará este sábado desde las 15 con una movilización en Casa de Gobierno y un festival cultural en el Monumento a Urquiza. La jornada no solo tendrá un carácter festivo y comunitario, sino que también buscará visibilizar estos debates.
“Estamos muy contentos porque logramos una convocatoria amplia, intersectorial, algo muy necesario en este contexto”, señaló a UNO Guillermina Ferraris, presidenta de la organización cannábica Efecto Séquito. Según explicó, la organización de la marcha reúne a ONG, espacios ambientales, colectivos de diversidad, partidos políticos y distintos actores sociales. “Todos somos, en algún punto, afectados por el prohibicionismo y la ley de drogas”, sostuvo.
De la ley al acceso real
Si bien la ley fue sancionada en 2017, Ferraris remarcó que el cambio más significativo para los usuarios se produjo años después, con la implementación en 2021 del Registro del Programa de Cannabis (Reprocann), dependiente del Ministerio de Salud, creado para registrar a personas autorizadas al cultivo controlado de la planta de cannabis con fines medicinales, terapéuticos o paliativos del dolor; y permite a pacientes, cultivadores y acompañantes terapéuticos acceder a un marco legal para el cultivo y uso medicinal del cannabis.
“El Reprocann vino a ofrecer un paraguas legal. Pero debemos explicar que hay una contradicción normativa: por un lado, la ley de drogas penaliza todo lo vinculado al cannabis, y por otro, la ley de cannabis medicinal exceptúa a quienes están registrados”, precisó, y señaló: que esa excepción tiene efectos concretos en la vida cotidiana. “Hoy una persona registrada puede circular con su medicina sin miedo a ser criminalizada, y eso cambia radicalmente la calidad de vida”, afirmó.
Por otra parte, Ferraris subrayó que el sistema impulsó un mayor vínculo con el sistema de salud. Para inscribirse en el Registro es necesario contar con acompañamiento médico, lo que contribuyó a mejorar la calidad de los tratamientos: “Se volvió mucho más eficiente la terapia porque hay seguimiento profesional e información”, dijo al respecto.
Otro de los cambios centrales tiene que ver con la calidad de los productos. Antes de la regulación, el acceso al cannabis implicaba circuitos informales y sin control. Hoy, en cambio, muchas organizaciones trabajan en la elaboración de aceites y derivados con estándares más rigurosos. “Ya no es conseguir una semilla sin saber de dónde viene y hacer un aceite de cualquier manera. Ahora hablamos de productos testeados en laboratorio, pensados para cada persona”, explicó Ferraris.
Las ONG cumplen un rol clave como intermediarias entre usuarios y profesionales de la salud, además de acompañar procesos de autocultivo. Sobre este punto, cabe aclarar que la normativa vigente no habilita la venta de cannabis, pero sí el cultivo personal y el abastecimiento a través de organizaciones registradas.
En ese marco, también se promueve el uso de preparados artesanales. Ferraris destacó el llamado “efecto séquito”, un concepto respaldado por investigaciones científicas que señala que los distintos componentes de la planta –como cannabinoides, terpenos y flavonoides– actúan en conjunto potenciando sus beneficios terapéuticos.
Usos medicinales del cannabis
Uno de los principales motores de la ley fue el uso del cannabis en casos de epilepsia refractaria, donde los resultados fueron contundentes. “Hay personas que pasaron de tener cientos de convulsiones diarias a solo dos o tres. Eso cambia completamente la vida”, señaló.
Pero con el tiempo, los usos se ampliaron. Hoy el cannabis se utiliza también para tratar dolor crónico, trastornos del sueño, ansiedad y otras condiciones. “Muchas personas buscan alternativas a fármacos muy fuertes, que tienen efectos secundarios o generan dependencia”, explicó.
En este sentido, Ferraris destacó que el cannabis puede representar una opción terapéutica con menos riesgos en comparación con ciertos medicamentos de uso extendido, como algunos ansiolíticos.
También mencionó avances en el abordaje de consumos problemáticos de otras sustancias. “Cada vez hay más evidencia de que el cannabis puede funcionar como terapia de reemplazo, ayudando a reducir el consumo de sustancias más peligrosas”, indicó, aunque subrayó que estos procesos requieren acompañamiento profesional e interdisciplinario.
Salud e información
Uno de los ejes centrales de la marcha en Paraná será el acceso a la información. Durante el festival funcionará un Punto de Acceso a la Salud con consultas gratuitas en medicina cannábica, atención en salud mental y asesoramiento para iniciar tratamientos o inscribirse en el registro. “Sabemos que el cannabis tiene beneficios, pero también riesgos. Por eso es fundamental que las personas estén bien informadas”, afirmó Ferraris.
El dispositivo incluirá médicos clínicos, profesionales de la salud mental y también especialistas en el uso veterinario del cannabis, un campo en expansión que abre nuevas posibilidades terapéuticas.
Revertir el enfoque punitivo
A pesar de los avances, desde el sector señalan que el marco legal actual sigue siendo insuficiente. Uno de los principales cuestionamientos apunta a la continuidad de políticas punitivas. “Seguimos teniendo una ley de drogas que criminaliza, y eso genera más daño que soluciones”, sostuvo Ferraris.
Entre los reclamos de la marcha se incluyen la liberación de personas detenidas por causas vinculadas al cannabis y la revisión de normativas como la ley de narcomenudeo, que, según plantean, termina afectando a pequeños cultivadores más que a redes de narcotráfico. “Hay que diferenciar entre quien cultiva una planta y las estructuras del narcotráfico. Hoy muchas veces se persigue a los eslabones más débiles”, advirtió.
Construcción social
La Marcha Mundial de la Marihuana tiene una historia de más de dos décadas a nivel global, con origen en 1999. En Argentina comenzó a replicarse a principios de los 2000, mientras que en Paraná las primeras expresiones organizadas surgieron en 2013. “Las primeras personas que salieron a la calle fueron perseguidas, allanadas. Hay una historia de lucha detrás de todo esto”, recordó Ferraris.
Hoy, en cambio, el escenario es otro. La convocatoria crece, se diversifica y logra interpelar a sectores cada vez más amplios de la sociedad. “La idea es trascender el nicho cannábico. Que se acerquen familias, personas que tienen dudas, que buscan información. Por eso pensamos una propuesta con espacios para infancias, actividades culturales y acceso a la salud”, explicó en torno a la marcha, que no será sólo una manifestación, sino un espacio de información, encuentro y construcción colectiva.
Fuente: Uno Entre Ríos
Cannabis en Argentina: avances y nuevos desafíos a casi una década de la ley
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Al igual que en diversas partes del mundo, el sábado se hará en Paraná la Marcha Mundial de la Marihuana. Habrá un festival, stands sobre cannabis y más.
A casi una década de la sanción de la Ley 27.350 de Cannabis Medicinal, Paraná se prepara para una nueva edición de la Marcha Mundial de la Marihuana, que se realizará este sábado desde las 15 con una movilización en Casa de Gobierno y un festival cultural en el Monumento a Urquiza. La jornada no solo tendrá un carácter festivo y comunitario, sino que también buscará visibilizar estos debates.
“Estamos muy contentos porque logramos una convocatoria amplia, intersectorial, algo muy necesario en este contexto”, señaló a UNO Guillermina Ferraris, presidenta de la organización cannábica Efecto Séquito. Según explicó, la organización de la marcha reúne a ONG, espacios ambientales, colectivos de diversidad, partidos políticos y distintos actores sociales. “Todos somos, en algún punto, afectados por el prohibicionismo y la ley de drogas”, sostuvo.
De la ley al acceso real
Si bien la ley fue sancionada en 2017, Ferraris remarcó que el cambio más significativo para los usuarios se produjo años después, con la implementación en 2021 del Registro del Programa de Cannabis (Reprocann), dependiente del Ministerio de Salud, creado para registrar a personas autorizadas al cultivo controlado de la planta de cannabis con fines medicinales, terapéuticos o paliativos del dolor; y permite a pacientes, cultivadores y acompañantes terapéuticos acceder a un marco legal para el cultivo y uso medicinal del cannabis.
“El Reprocann vino a ofrecer un paraguas legal. Pero debemos explicar que hay una contradicción normativa: por un lado, la ley de drogas penaliza todo lo vinculado al cannabis, y por otro, la ley de cannabis medicinal exceptúa a quienes están registrados”, precisó, y señaló: que esa excepción tiene efectos concretos en la vida cotidiana. “Hoy una persona registrada puede circular con su medicina sin miedo a ser criminalizada, y eso cambia radicalmente la calidad de vida”, afirmó.
Por otra parte, Ferraris subrayó que el sistema impulsó un mayor vínculo con el sistema de salud. Para inscribirse en el Registro es necesario contar con acompañamiento médico, lo que contribuyó a mejorar la calidad de los tratamientos: “Se volvió mucho más eficiente la terapia porque hay seguimiento profesional e información”, dijo al respecto.
Otro de los cambios centrales tiene que ver con la calidad de los productos. Antes de la regulación, el acceso al cannabis implicaba circuitos informales y sin control. Hoy, en cambio, muchas organizaciones trabajan en la elaboración de aceites y derivados con estándares más rigurosos. “Ya no es conseguir una semilla sin saber de dónde viene y hacer un aceite de cualquier manera. Ahora hablamos de productos testeados en laboratorio, pensados para cada persona”, explicó Ferraris.
Las ONG cumplen un rol clave como intermediarias entre usuarios y profesionales de la salud, además de acompañar procesos de autocultivo. Sobre este punto, cabe aclarar que la normativa vigente no habilita la venta de cannabis, pero sí el cultivo personal y el abastecimiento a través de organizaciones registradas.
En ese marco, también se promueve el uso de preparados artesanales. Ferraris destacó el llamado “efecto séquito”, un concepto respaldado por investigaciones científicas que señala que los distintos componentes de la planta –como cannabinoides, terpenos y flavonoides– actúan en conjunto potenciando sus beneficios terapéuticos.
Usos medicinales del cannabis
Uno de los principales motores de la ley fue el uso del cannabis en casos de epilepsia refractaria, donde los resultados fueron contundentes. “Hay personas que pasaron de tener cientos de convulsiones diarias a solo dos o tres. Eso cambia completamente la vida”, señaló.
Pero con el tiempo, los usos se ampliaron. Hoy el cannabis se utiliza también para tratar dolor crónico, trastornos del sueño, ansiedad y otras condiciones. “Muchas personas buscan alternativas a fármacos muy fuertes, que tienen efectos secundarios o generan dependencia”, explicó.
En este sentido, Ferraris destacó que el cannabis puede representar una opción terapéutica con menos riesgos en comparación con ciertos medicamentos de uso extendido, como algunos ansiolíticos.
También mencionó avances en el abordaje de consumos problemáticos de otras sustancias. “Cada vez hay más evidencia de que el cannabis puede funcionar como terapia de reemplazo, ayudando a reducir el consumo de sustancias más peligrosas”, indicó, aunque subrayó que estos procesos requieren acompañamiento profesional e interdisciplinario.
Salud e información
Uno de los ejes centrales de la marcha en Paraná será el acceso a la información. Durante el festival funcionará un Punto de Acceso a la Salud con consultas gratuitas en medicina cannábica, atención en salud mental y asesoramiento para iniciar tratamientos o inscribirse en el registro. “Sabemos que el cannabis tiene beneficios, pero también riesgos. Por eso es fundamental que las personas estén bien informadas”, afirmó Ferraris.
El dispositivo incluirá médicos clínicos, profesionales de la salud mental y también especialistas en el uso veterinario del cannabis, un campo en expansión que abre nuevas posibilidades terapéuticas.
Revertir el enfoque punitivo
A pesar de los avances, desde el sector señalan que el marco legal actual sigue siendo insuficiente. Uno de los principales cuestionamientos apunta a la continuidad de políticas punitivas. “Seguimos teniendo una ley de drogas que criminaliza, y eso genera más daño que soluciones”, sostuvo Ferraris.
Entre los reclamos de la marcha se incluyen la liberación de personas detenidas por causas vinculadas al cannabis y la revisión de normativas como la ley de narcomenudeo, que, según plantean, termina afectando a pequeños cultivadores más que a redes de narcotráfico. “Hay que diferenciar entre quien cultiva una planta y las estructuras del narcotráfico. Hoy muchas veces se persigue a los eslabones más débiles”, advirtió.
Construcción social
La Marcha Mundial de la Marihuana tiene una historia de más de dos décadas a nivel global, con origen en 1999. En Argentina comenzó a replicarse a principios de los 2000, mientras que en Paraná las primeras expresiones organizadas surgieron en 2013. “Las primeras personas que salieron a la calle fueron perseguidas, allanadas. Hay una historia de lucha detrás de todo esto”, recordó Ferraris.
Hoy, en cambio, el escenario es otro. La convocatoria crece, se diversifica y logra interpelar a sectores cada vez más amplios de la sociedad. “La idea es trascender el nicho cannábico. Que se acerquen familias, personas que tienen dudas, que buscan información. Por eso pensamos una propuesta con espacios para infancias, actividades culturales y acceso a la salud”, explicó en torno a la marcha, que no será sólo una manifestación, sino un espacio de información, encuentro y construcción colectiva.
Fuente: Uno Entre Ríos