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La Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) alerta sobre el escaso impacto productivo y social que tendrá la promocionada reglamentación (decreto 242/2026) del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI).

Esta medida no representa una respuesta al reclamo urgente de la emergencia para el conjunto de las Pymes sino, mayormente, otro mecanismo de transferencia de recursos hacia rubros de exportación de bienes primarios y extractivos, con el agravante de incluir a empresas extranjeras.
APYME señala que el sesgo regresivo del régimen queda en evidencia si se repara en el fuerte ajuste del gasto público en las partidas destinadas a Desarrollo Productivo y Ciencia y Técnica, entre varios rubros sensibles, junto con la baja de áreas indispensables del INTA y el INTI, lo cual se explica sólo por la total indiferencia del Gobierno ante el cierre de un promedio de 30 empresas por día y la pérdida de miles de empleos.
Además la entidad hace notar que bajo el paraguas de incentivos a “medianas inversiones” se beneficiará casi exclusivamente a empresas bajo la categoría Mediana Tramo 2, cuyo techo de facturación es elevado por la inflación (con 10 meses en alza) a niveles de grandes contribuyentes. Por otra parte, permitir que empresas extranjeras accedan a devoluciones de IVA y exenciones impositivas como Pymes lo que significa generar una renovada instancia de competencia desleal contra producciones locales ya golpeadas por la ola importadora.
Finalmente APYME señala que para las Pymes el RIMI es otra ficción de una casta financiera y sin patria que ignora y desprecia la problemática productiva del país. Exigir “inversiones nuevas” y “ausencia de deudas” a un sector que opera con un promedio del 50% de su capacidad ociosa, asfixiado por las subas de tarifas e insumos y por la caída continua del consumo masivo, es una condena a la extinción.
La organización empresaria reafirma que no hay desarrollo posible sin el fomento del mercado interno y del capital productivo auténticamente nacional.
El RIMI, financiado con el esfuerzo de todos los contribuyentes, terminará subsidiando a quienes realmente no lo necesitan, mientras que el 99 % de las empresas argentinas continuarán bajo la incertidumbre de cuántos días o meses podrán sobrevivir junto con sus trabajadores y trabajadoras.
Fuente: APYME
Otro golpe a las Pymes, en nombre de las Pymes
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La Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) alerta sobre el escaso impacto productivo y social que tendrá la promocionada reglamentación (decreto 242/2026) del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI).
Esta medida no representa una respuesta al reclamo urgente de la emergencia para el conjunto de las Pymes sino, mayormente, otro mecanismo de transferencia de recursos hacia rubros de exportación de bienes primarios y extractivos, con el agravante de incluir a empresas extranjeras.
APYME señala que el sesgo regresivo del régimen queda en evidencia si se repara en el fuerte ajuste del gasto público en las partidas destinadas a Desarrollo Productivo y Ciencia y Técnica, entre varios rubros sensibles, junto con la baja de áreas indispensables del INTA y el INTI, lo cual se explica sólo por la total indiferencia del Gobierno ante el cierre de un promedio de 30 empresas por día y la pérdida de miles de empleos.
Además la entidad hace notar que bajo el paraguas de incentivos a “medianas inversiones” se beneficiará casi exclusivamente a empresas bajo la categoría Mediana Tramo 2, cuyo techo de facturación es elevado por la inflación (con 10 meses en alza) a niveles de grandes contribuyentes. Por otra parte, permitir que empresas extranjeras accedan a devoluciones de IVA y exenciones impositivas como Pymes lo que significa generar una renovada instancia de competencia desleal contra producciones locales ya golpeadas por la ola importadora.
Finalmente APYME señala que para las Pymes el RIMI es otra ficción de una casta financiera y sin patria que ignora y desprecia la problemática productiva del país. Exigir “inversiones nuevas” y “ausencia de deudas” a un sector que opera con un promedio del 50% de su capacidad ociosa, asfixiado por las subas de tarifas e insumos y por la caída continua del consumo masivo, es una condena a la extinción.
La organización empresaria reafirma que no hay desarrollo posible sin el fomento del mercado interno y del capital productivo auténticamente nacional.
El RIMI, financiado con el esfuerzo de todos los contribuyentes, terminará subsidiando a quienes realmente no lo necesitan, mientras que el 99 % de las empresas argentinas continuarán bajo la incertidumbre de cuántos días o meses podrán sobrevivir junto con sus trabajadores y trabajadoras.
Fuente: APYME