Hoy por hoy: A ver los peronistas… digan whisky!!!

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*Por Carlos Matteoda

Carlos Matteoda

Carlos Matteoda

La foto de la unidad, es más que una foto.
Las recientes puestas en escena del apoyo del justicialismo de Paraná y de Paraná campaña a la postulación presidencial de Urribarri son más que una foto. Y es bueno decirlo porque algún desprevenido puede pensar que son solamente una foto. Y tal vez con razón. ¿Qué pensar si no de dos dirigentes de cualquier pueblo del Departamento Paraná que, aún siendo del mismo partido, no se hablan desde hace años y vienen y se abrazan en las escalinatas del hotel Maran Suites para sacarse una foto? ¿O dirigentes que han llegado a la Intendencia de Paraná, y que firman juntos un documento, y posan para la foto pero no se saludan ni al llegar ni al retirarse? Claro que cualquiera podría pensar que se trata solo de una puesta en escena.
Sin embargo, haber concretado un encuentro de todos – o la gran mayoría- de los peronistas de Paraná campaña revela una disposición casi inédita, al menos inusual, de dejar de lado viejas rencillas pueblerinas. Haber sentado bajo el mismo techo a la dirigencia de Paraná también tiene su mérito.
¿Le sirve a Urribarri la foto? Seguramente sí. Quien pretende ser candidato a la conducción de la República debería partir de tener ordenado su partido. Y el arduo rompecabezas de Paraná campaña es una buena prueba. Pero también le sirve a los 10 intendentes peronistas y a los legisladores del territorio que estén todos bajo esa campana de cristal para atenuar el ánimo de lanzar candidaturas y también para marcar límites a las críticas que se formulen a los oficialismos locales y al provincial. Ejemplos hay en esa foto de dirigentes que ya no podrán repetir algunas de las cosas que señalaban hace un tiempo de las personas con quienes ahora se retrataron.
Algunos medios indicaron que a partir de esas fotos comenzaba una tregua. Tal vez no sea la palabra más adecuada, si se la entiende como suspensión de la guerra o la agresión; pero es cierto que así se vivió el encuentro para la dirigencia peronista de la zona.
En el caso de la dirigencia de la ciudad de Paraná no es un mérito menor haberlos reunido bajo el mismo techo, aunque desde el sentido común uno pueda preguntarse si no hubiera sido más razonable que cada uno firmara el documento por su lado y luego se lo anunciara periodísticamente. Esto teniendo en cuenta que el no saludo entre algunos de estos referentes terminó siendo “noticia” de ese encuentro. Vale señalar que allí no estuvo Urribarri, como sí lo hizo en el de Paraná campaña.
Un dato de los documentos de apoyo dados a conocer, no el único pero importante, son las referencias a la determinación de la dirigencia de esos territorios de protagonizar la oferta que el oficialismo le haga a los entrerrianos en 2015.
Para el justicialismo (también para la UCR) Paraná y Paraná campaña son departamentos separados, desde el punto de vista electoral. Y casi antagónicos. Un candidato a gobernador de Paraná excluye la posibilidad de que el candidato a vicegobernador sea de Paraná campaña, y viceversa. Sin embargo, para acercarse a la diferencia con que el justicialismo ganó la última elección en Concordia es necesario sumar las ventajas logradas en ambos distritos, y no se iguala la concordiense. De allí la significación de poder juntarse, sino todos, la mayor cantidad de piezas de ese mosaico.
Otro dato a considerar –incluso por la omisión de elogios en ese sentido– es la expectativa que suscita en el grueso de los dirigentes que no son parte de los gobiernos municipales o no son legisladores la promesa de ampliar los márgenes de participación en la puja interna del oficialismo. Para ello deben reformarse la legislación electoral provincial y la carta orgánica partidaria, medidas que impulsarían a muchos a participar de la interna, pero que de no concretarse podría expulsarlos hacia otras expresiones electorales del peronismo no oficialista.
La inminencia de esas reformas y la ampliación de los márgenes de juego en el oficialismo fue uno de los argumentos efectivos para que los más díscolos estuvieran en ese lugar. Cuánto dura el efecto no es fácil de determinar, pero marca un rumbo al oficialismo si pretende que cuando se lancen las internas locales (el lunes, después del Mundial de Fútbol, o en 2015) haya parámetros claros de juego y sean pocos los que saquen los pies del plato.

*Periodista Diario Uno