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La politóloga de la UBA asegura que la irrupción de la IA y el nuevo ecosistema de medios obligan a los partidos a repensar qué dicen y a quién se lo dicen, ya que la velocidad de innovación no debe opacar la verosimilitud del discurso. Así lo expresó en diálogo con el programa Debate Abierto Radio.

Mara Pegoraro, Politóloga de la Universidad de Buenos Aires (UBA), quien disertó sobre los desafíos nacionales de los partidos políticos en el Comité Capital de la Unión Cívica Radical, analizó las transformaciones de la comunicación política en la era de la inteligencia artificial y la tecno-comunicación.
La experta enfatizó que el debate central para los partidos tradicionales debe centrarse en el contenido y la credibilidad, y no simplemente en la adopción de nuevas plataformas.
Pegoraro explicó que el nuevo ecosistema de medios (que incluye redes sociales, televisión, radio y portales digitales) ha roto la comunicación unidireccional. La información ahora es atemporal, sale por múltiples canales de manera simultánea, y está dirigida a diferentes públicos. Ya no existe el ciclo de noticias de 24 horas, porque una noticia vieja puede volver a ser nueva en cualquier
momento.
La politóloga advirtió contra la fascinación que producen las nuevas tecnologías. Sostuvo que el desafío es paradójicamente mucho más el contenido que la herramienta. Es crucial preguntarse qué se dice, a quién se lo dice y qué se busca provocar. Para ilustrar este punto, Pegoraro usó el caso de Javier Milei: su estrategia discursiva en redes sociales no se basó en producir contenido específico para plataformas digitales, sino en amplificar una cantidad infinita de horas que pasó en la televisión, la radio y los programas de streaming.
La velocidad es el factor más disruptivo que introduce la Inteligencia Artificial (IA). Pegoraro destacó que, a diferencia de hace dos años, las herramientas de IA hoy no requieren un nivel de complejidad tan alto para generar los resultados deseados, debido a su rápida capacidad de aprendizaje y diversificación.
La Tecnología y la Democracia
Asimismo hizo un llamado a no reificar la tecnología. Citando una analogía sobre los anteojos inteligentes de Google frente al bastón blanco (que también es tecnología), insistió en que las nuevas herramientas deben ubicarse en el lugar de la solución técnica, y no en un lugar divino.
Sin embargo, el nuevo ecosistema de medios presenta riesgos para las sociedades democráticas. Este sistema, diseñado para la satisfacción del consumidor, ofrece más de aquello que el usuario quiere y menos de lo que rechaza, premiando la confirmación o lo que se denomina ingeniería del consentimiento. Esto es la antítesis de la democracia, que se basa en la diversidad, el pluralismo, el disenso y el consenso a través de la diferencia.
En cuanto a los partidos tradicionales (como el justicialismo o el radicalismo), Pegoraro coincidió en que existe un imperativo de modernización. No obstante, “el problema subyacente no es el formato (pasar de un panfleto a un video de TikTok), sino en su capacidad de expresar algo de lo que la sociedad está sintiendo”, dijo a Debate Abierto.
Los partidos políticos son, desde su origen grandes relatos. El desafío actual radica en que el relato, y sobre todo el enunciador, tenga verosimilitud y credibilidad.
La politóloga también identificó las dos emociones centrales que movilizan a la sociedad hoy: la ira y el miedo. “Para el dirigente político, lo fundamental es que la idea y el pensamiento trasciendan, porque la herramienta no es la culpable de si el mensaje llega o no a la población”, cerró.(Fuente: Debate Abierto)
La Herramienta vs. El Relato: Mara Pegoraro desafía la fascinación por la tecnología en la política
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La politóloga de la UBA asegura que la irrupción de la IA y el nuevo ecosistema de medios obligan a los partidos a repensar qué dicen y a quién se lo dicen, ya que la velocidad de innovación no debe opacar la verosimilitud del discurso. Así lo expresó en diálogo con el programa Debate Abierto Radio.
Mara Pegoraro, Politóloga de la Universidad de Buenos Aires (UBA), quien disertó sobre los desafíos nacionales de los partidos políticos en el Comité Capital de la Unión Cívica Radical, analizó las transformaciones de la comunicación política en la era de la inteligencia artificial y la tecno-comunicación.
La experta enfatizó que el debate central para los partidos tradicionales debe centrarse en el contenido y la credibilidad, y no simplemente en la adopción de nuevas plataformas.
Pegoraro explicó que el nuevo ecosistema de medios (que incluye redes sociales, televisión, radio y portales digitales) ha roto la comunicación unidireccional. La información ahora es atemporal, sale por múltiples canales de manera simultánea, y está dirigida a diferentes públicos. Ya no existe el ciclo de noticias de 24 horas, porque una noticia vieja puede volver a ser nueva en cualquier
momento.
La politóloga advirtió contra la fascinación que producen las nuevas tecnologías. Sostuvo que el desafío es paradójicamente mucho más el contenido que la herramienta. Es crucial preguntarse qué se dice, a quién se lo dice y qué se busca provocar. Para ilustrar este punto, Pegoraro usó el caso de Javier Milei: su estrategia discursiva en redes sociales no se basó en producir contenido específico para plataformas digitales, sino en amplificar una cantidad infinita de horas que pasó en la televisión, la radio y los programas de streaming.
La velocidad es el factor más disruptivo que introduce la Inteligencia Artificial (IA). Pegoraro destacó que, a diferencia de hace dos años, las herramientas de IA hoy no requieren un nivel de complejidad tan alto para generar los resultados deseados, debido a su rápida capacidad de aprendizaje y diversificación.
La Tecnología y la Democracia
Asimismo hizo un llamado a no reificar la tecnología. Citando una analogía sobre los anteojos inteligentes de Google frente al bastón blanco (que también es tecnología), insistió en que las nuevas herramientas deben ubicarse en el lugar de la solución técnica, y no en un lugar divino.
Sin embargo, el nuevo ecosistema de medios presenta riesgos para las sociedades democráticas. Este sistema, diseñado para la satisfacción del consumidor, ofrece más de aquello que el usuario quiere y menos de lo que rechaza, premiando la confirmación o lo que se denomina ingeniería del consentimiento. Esto es la antítesis de la democracia, que se basa en la diversidad, el pluralismo, el disenso y el consenso a través de la diferencia.
En cuanto a los partidos tradicionales (como el justicialismo o el radicalismo), Pegoraro coincidió en que existe un imperativo de modernización. No obstante, “el problema subyacente no es el formato (pasar de un panfleto a un video de TikTok), sino en su capacidad de expresar algo de lo que la sociedad está sintiendo”, dijo a Debate Abierto.
Los partidos políticos son, desde su origen grandes relatos. El desafío actual radica en que el relato, y sobre todo el enunciador, tenga verosimilitud y credibilidad.
La politóloga también identificó las dos emociones centrales que movilizan a la sociedad hoy: la ira y el miedo. “Para el dirigente político, lo fundamental es que la idea y el pensamiento trasciendan, porque la herramienta no es la culpable de si el mensaje llega o no a la población”, cerró.(Fuente: Debate Abierto)