
Críticas por el transporte Viale – Paraná
Vecinos de la zona de El Quebracho, un paraje rural ubicado en inmediaciones de la ruta 18, en el Departamento Paraná, plantearon deficiencias en la prestación del servicio de transporte interurbano de pasajeros, en su recorrido entre la ciudad de Paraná-Viale y viceversa.
En representación de los habitantes de ese lugar, Mirta Sly, enumeró los inconvenientes que se les presentan cuando quieren utilizar dicho ómnibus.En principio, la mujer dejó entrever que una de las irregularidades se vincula con una normativa de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT). Según la vecina, el organismo nacional considera a la ruta nacional 18 “como autovía”. Entendió que la misma no debería aplicarse ya que la conexión vial “es una carretera argentina asfaltada, que cruza la provincia, de oeste a este. Comenzando en San Benito, a pocos kilómetros al este de Paraná, en el kilómetro 451 de la ruta nacional 12. Termina 25 kilómetros al sudoeste de Concordia, en el kilómetro 240 de la ruta nacional 14. Su recorrido es de 227 kilómetros. Se encuentra en proceso de transformación en autovía”.
Al hilar fino, una de las disposiciones de la CNRT estipula que habrá sanciones para el transporte de pasajeros de media distancia por autovía que traslade a pasajeros parados. Se trata de la resolución Nº 14/2010, cuyo cumplimiento originó entredichos por la falta de cumplimiento efectivo de la medida de las empresas de transporte interurbano que unen las ciudades de Paraná y Santa Fe.
Una odisea
Tanto los familiares de Sly como los pobladores de la zona deben caminar diariamente alrededor de tres kilómetros para salir a la ruta. Conseguir un colectivo que no vaya completo se convierte en una verdadera lotería. “Es una crueldad que debamos esperar en la ruta para tomar el micro, con una frecuencia horaria tan distante, para verlo pasar en nuestras narices. Es que no pueden detenerse ya que tienen todos los asientos completos”, descargó.
Lamentó que la escasa cantidad de frecuencias perjudica también a estudiantes y a personas que necesitan viajar para tratar algún problema de salud. “Si salen los jóvenes de la facultad, como es el caso de mi hija, tienen que correr para tomar el colectivo de las 21 o el de las 23. Pero es inútil porque ya están vendidos todos los boletos”, señaló, al tiempo que añadió: “Si algún familiar se encuentra enfermo, sin vehículo y encima tiene que caminar tres kilómetros hasta la ruta para ir al médico, con un turno programado y resulta que debe regresar pues no lo levantaron, ¿cómo se sentiría? No es grato imaginarse que debe regresar esa misma distancia a su casa en esas condiciones”.
Si bien reconoció que en esta oportunidad daba a conocer su caso, en la misma situación se encuentran “las maestras, las enfermeras, los médicos, los obreros y los estudiantes”. Ante la falta de respuestas pidió a las autoridades que tomen medidas para revertir el panorama. “Vamos corriendo contrarreloj, la etapa escolar ya ha comenzado y los que no vivimos en las terminales o adyacencias no tenemos la culpa de que la empresa no ponga más vehículos”, argumentó. Reconoció que entre las acciones planeadas no se descarta acudir a la empresa y a la CNRT.
El servicio cuestionado tiene un itinerario que incluye las localidades de Paraná,Viale y María Grande, y viceversa. El costo del pasaje entre Paraná y El Quebracho cuesta 12 pesos, mientras que para llegar hasta Viale se deben sumar 2,7 pesos más. En cambio, el viaje hasta María Grande tiene un valor de 24 pesos.(Fuente: Diario Uno)
Quejas por deficiencias en el transporte entre Paraná y Viale
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Un grupo de vecinos reclama por la falta de frecuencias. Al vivir en zona rural, deben caminar hasta tres kilómetros para tomar el colectivo. Y planificaron accionar ante Transporte Público.
Críticas por el transporte Viale – Paraná
Vecinos de la zona de El Quebracho, un paraje rural ubicado en inmediaciones de la ruta 18, en el Departamento Paraná, plantearon deficiencias en la prestación del servicio de transporte interurbano de pasajeros, en su recorrido entre la ciudad de Paraná-Viale y viceversa.
En representación de los habitantes de ese lugar, Mirta Sly, enumeró los inconvenientes que se les presentan cuando quieren utilizar dicho ómnibus.En principio, la mujer dejó entrever que una de las irregularidades se vincula con una normativa de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT). Según la vecina, el organismo nacional considera a la ruta nacional 18 “como autovía”. Entendió que la misma no debería aplicarse ya que la conexión vial “es una carretera argentina asfaltada, que cruza la provincia, de oeste a este. Comenzando en San Benito, a pocos kilómetros al este de Paraná, en el kilómetro 451 de la ruta nacional 12. Termina 25 kilómetros al sudoeste de Concordia, en el kilómetro 240 de la ruta nacional 14. Su recorrido es de 227 kilómetros. Se encuentra en proceso de transformación en autovía”.
Al hilar fino, una de las disposiciones de la CNRT estipula que habrá sanciones para el transporte de pasajeros de media distancia por autovía que traslade a pasajeros parados. Se trata de la resolución Nº 14/2010, cuyo cumplimiento originó entredichos por la falta de cumplimiento efectivo de la medida de las empresas de transporte interurbano que unen las ciudades de Paraná y Santa Fe.
Una odisea
Tanto los familiares de Sly como los pobladores de la zona deben caminar diariamente alrededor de tres kilómetros para salir a la ruta. Conseguir un colectivo que no vaya completo se convierte en una verdadera lotería. “Es una crueldad que debamos esperar en la ruta para tomar el micro, con una frecuencia horaria tan distante, para verlo pasar en nuestras narices. Es que no pueden detenerse ya que tienen todos los asientos completos”, descargó.
Lamentó que la escasa cantidad de frecuencias perjudica también a estudiantes y a personas que necesitan viajar para tratar algún problema de salud. “Si salen los jóvenes de la facultad, como es el caso de mi hija, tienen que correr para tomar el colectivo de las 21 o el de las 23. Pero es inútil porque ya están vendidos todos los boletos”, señaló, al tiempo que añadió: “Si algún familiar se encuentra enfermo, sin vehículo y encima tiene que caminar tres kilómetros hasta la ruta para ir al médico, con un turno programado y resulta que debe regresar pues no lo levantaron, ¿cómo se sentiría? No es grato imaginarse que debe regresar esa misma distancia a su casa en esas condiciones”.
Si bien reconoció que en esta oportunidad daba a conocer su caso, en la misma situación se encuentran “las maestras, las enfermeras, los médicos, los obreros y los estudiantes”. Ante la falta de respuestas pidió a las autoridades que tomen medidas para revertir el panorama. “Vamos corriendo contrarreloj, la etapa escolar ya ha comenzado y los que no vivimos en las terminales o adyacencias no tenemos la culpa de que la empresa no ponga más vehículos”, argumentó. Reconoció que entre las acciones planeadas no se descarta acudir a la empresa y a la CNRT.
El servicio cuestionado tiene un itinerario que incluye las localidades de Paraná,Viale y María Grande, y viceversa. El costo del pasaje entre Paraná y El Quebracho cuesta 12 pesos, mientras que para llegar hasta Viale se deben sumar 2,7 pesos más. En cambio, el viaje hasta María Grande tiene un valor de 24 pesos.(Fuente: Diario Uno)