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*Por Carlos Matteoda
En el oficialismo hay lanzamientos mediáticos, a 22 meses del fin de gestión. Busti se abrió de Unión por Entre Ríos y Luis Leissa se quedó con De Ángeli.

Carlos Matteoda
La ansiedad electoral parece haberse apoderado de una buena parte de la dirigencia oficialista que sigue planteando candidaturas en público como si el proceso de definiciones fuera inminente.
Se sabía que una vez oficializada la intención del gobernador Sergio Urribarri de disputar la candidatura presidencial del oficialismo, hacia abajo iban a crecer las especulaciones y el movimiento electoral pensando en 2015; pero también podía suponerse que durante 2014, o por lo menos hasta el último trimestre del año, la actividad iba a ser soterrada y los acuerdos se irían tejiendo con sordina.
Está claro que lo de Urribarri escapa a este análisis. No solo porque las definiciones nacionales ya han comenzado a jugarse, sino esencialmente porque cualquier gobernador que aspire a esa candidatura tiene que mostrarse y hacerse conocer en el país.
No es sorpresa para nadie que Urribarri no tiene posibilidad de ser reelecto y que, si aspira a jugar en la política nacional, debe manejar los tiempos de esa nueva instancia.
Pero en la provincia, el adelantamiento de la discusión no parece encontrar otra explicación que una lógica basada en la idea de ir marcando la cancha por las dudas. Intendentes, diputados o senadores no tienen que hacerse conocidos, sino básicamente mostrar capacidad de gestión.
Hay varios ejemplos del apuro oficialista. El intendente de La Paz, José Nogueira, lanzó una agrupación de apoyo a Urribarri y también a su candidatura a diputado provincial para 2015. El senador federaense Eduardo Taleb, en la misma tesitura, ya se presentó como candidato en 2015, atada a la postulación de Urribarri. A ambos les restan 22 meses de mandato.
Hay otras variantes, como son los planteos territoriales.
Hace un par de semanas el intendente de Viale, Estelio Urchueguía, lanzó la consigna electoral reclamando que Paraná campaña tenga un representante en la fórmula del oficialismo para 2015; es decir, que el gobernador o el vicegobernador sean de este distrito. (La postura molestó a los de Paraná porque si el vice es de Paraná campaña, el candidato a gobernador no puede ser de la ciudad, de acuerdo a la lógica de las dos costas, siempre vigente en el PJ). Las razones del apuro –tal vez ganar algo de protagonismo frente al lanzamiento como precandidato a gobernador por el Frente Renovador del vialense Gustavo Zavallo- no están del todo claras. Hay una fuerte disputa en el territorio por las candidaturas legislativas, por las que competirás los actuales legisladores, intendentes, funcionarios y hasta presidentes de Juntas de Gobierno. Tal vez ese reclamo de protagonismo tenga más que ver con ese reparto.
En Concordia la situación no es distinta. El exintendente, exsenador, excandidato a gobernador Juan Carlos Cresto ya habla de su candidatura a intendente. Se supone que para señalarle a Urribarri que la familia aspira a un buen acuerdo para acompañar al candidato a gobernador, máxime si fuera de Concordia.
El intendente de Concepción del Uruguay, Carlos Schepens, salió hace horas a decir que el ministro de Educación, José Lauritto; o el de Salud, Hugo Cettour; o el diputado Marcelo Bisogni pueden ser candidatos a gobernador. O sea, que no importa mucho quién, pero sí que sea de esa zona.
La lista podría ser mucho más extensa. El único del oficialismo que escapa a esta consideración es el intendente villaguayense Adrián Fuertes, que largó su postulación a gobernador antes incluso de la definición de Urribarri.
El apoyo de los muchachos
Parece claro que si la proyección nacional de Urribarri necesitara de un mayor aval en la provincia, los lanzamientos de candidaturas territoriales no son la mejor manera de conseguirlo. Hasta podrían funcionar en contra. “¿Por qué tengo que apoyar a Nogueira?”, se preguntará por caso un paceño que sí quiera ver al gobernador entrerriano de Presidente. La respuesta, será seguramente que puede estar con Urribarri y no con el actual intendente, pero no responde al interrogante de cuál es el apuro de las candidaturas locales. A no ser que se conceda que la mayor actividad electoral nacional basta para motivar tanto movimiento en la provincial, pese a que en 2014 no se vota nada. O que se intenta ir colgado del saco del gobernador.
El off side opositor
Es más, durante los últimos años el oficialismo había conseguido mostrarse menos preocupado por lo electoral que la oposición. Recuérdese sino los meses de campaña previos a la elección de 2011 o de 2013.
La idea era algo así como: “mientras los otros se preocupan solamente por cómo se van a armar las listas y por cómo reparten los cargos, nosotros pensamos en las cuestiones de gobierno”. Siempre el urribarrismo dilató las definiciones de nombres propios aclarando que lo importante era la continuidad del modelo, y dejó en off side a los opositores preocupados por las listas.
Ahora, por el contrario, a 20 meses de las elecciones, la premura por las definiciones parece ser la misma para opositores que para muchos dirigentes del oficialismo. ¿Intentarán condicionar el supuesto apoyo del principal elector? Es obvio que no es lo mismo disputar las elecciones internas (primarias) en la lista de Urribarri que en otra. Claro, si hubiera una lista de Urribarri, algo que tampoco está asegurado. Por el contrario, lo poco que habló el gobernador del tema fue en el sentido contrario.
El argumento de que se trata de candidaturas para marcar el terreno puede entenderse en la lógica de la interna partidaria; pero difícilmente ayude a mejorar la percepción de la gestión. En el mejor de los casos, podrá no afectarla.
Alfredo y Luis
Otra novedad de las últimas horas es el reacomodamiento de lo que supo ser la alianza Unión Por Entre Ríos (UPER), en la que convivieron hasta la elección de octubre al menos cuatro sectores políticos: el bustismo, el PRO de Alfredo De Ángeli, el Nuevo Espacio de Gualeguaychú y el Partido Popular de la Reconstrucción (PPR). El último fin de semana De Ángeli convocó a un encuentro del sector en Villaguay y contó con la presencia del exintendente de Gualeguaychú Luis Leissa. Del otro lado, con el Frente Renovador de Sergio Massa, quedaron por ahora el bustismo y el PPR.
Lo esperable es que De Ángeli -que evalúa ser candidato a gobernador en 2015- se encolumne con el proyecto presidencial de Mauricio Macri (si finalmente se consolida). No se sabe Leissa. La semana anterior su compadre político, Emilio Martínez Garbino, había dicho que “Luis sería un excelente candidato (a intendente o) a gobernador”, tomando distancia del lanzamiento “prematuro” de Gustavo Zavallo en el Frente Renovador. Hasta ese momento se suponía que Leissa también disputaría su destino electoral dentro del massismo. Ahora, al menos, está planteada la duda
Por lo pronto el radicalismo, o al menos el sector de Atilio Benedetti, parece haber iniciado una campaña de seducción a De Ángeli, señalando que el ruralista fue “utilizado” por Busti. No observa Benedetti que el dirigente chacarero lanzó su campaña con la consigna “senador o nada” y terminó siendo senador nacional. “Así da gusto que lo utilicen a uno”, señalaban radicales críticos al benedettismo.
Hoy por hoy se rumorea de conversaciones del extitular de la Federación Agraria con el sector del radicalismo referenciado en el intendente de Maciá Ricardo Troncoso.
Por último, pasó el viernes por Concepción del Uruguay el exgobernador bonaerense y exministro de Agricultura menemista Felipe Solá, quien ratificó que el armador del sector es Jorge Busti, pero no el candidato.
* Periodista Diario Uno.
Intensa actividad electoral, pese a que este año no se vota
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*Por Carlos Matteoda
En el oficialismo hay lanzamientos mediáticos, a 22 meses del fin de gestión. Busti se abrió de Unión por Entre Ríos y Luis Leissa se quedó con De Ángeli.
Carlos Matteoda
La ansiedad electoral parece haberse apoderado de una buena parte de la dirigencia oficialista que sigue planteando candidaturas en público como si el proceso de definiciones fuera inminente.
Se sabía que una vez oficializada la intención del gobernador Sergio Urribarri de disputar la candidatura presidencial del oficialismo, hacia abajo iban a crecer las especulaciones y el movimiento electoral pensando en 2015; pero también podía suponerse que durante 2014, o por lo menos hasta el último trimestre del año, la actividad iba a ser soterrada y los acuerdos se irían tejiendo con sordina.
Está claro que lo de Urribarri escapa a este análisis. No solo porque las definiciones nacionales ya han comenzado a jugarse, sino esencialmente porque cualquier gobernador que aspire a esa candidatura tiene que mostrarse y hacerse conocer en el país.
No es sorpresa para nadie que Urribarri no tiene posibilidad de ser reelecto y que, si aspira a jugar en la política nacional, debe manejar los tiempos de esa nueva instancia.
Pero en la provincia, el adelantamiento de la discusión no parece encontrar otra explicación que una lógica basada en la idea de ir marcando la cancha por las dudas. Intendentes, diputados o senadores no tienen que hacerse conocidos, sino básicamente mostrar capacidad de gestión.
Hay varios ejemplos del apuro oficialista. El intendente de La Paz, José Nogueira, lanzó una agrupación de apoyo a Urribarri y también a su candidatura a diputado provincial para 2015. El senador federaense Eduardo Taleb, en la misma tesitura, ya se presentó como candidato en 2015, atada a la postulación de Urribarri. A ambos les restan 22 meses de mandato.
Hay otras variantes, como son los planteos territoriales.
Hace un par de semanas el intendente de Viale, Estelio Urchueguía, lanzó la consigna electoral reclamando que Paraná campaña tenga un representante en la fórmula del oficialismo para 2015; es decir, que el gobernador o el vicegobernador sean de este distrito. (La postura molestó a los de Paraná porque si el vice es de Paraná campaña, el candidato a gobernador no puede ser de la ciudad, de acuerdo a la lógica de las dos costas, siempre vigente en el PJ). Las razones del apuro –tal vez ganar algo de protagonismo frente al lanzamiento como precandidato a gobernador por el Frente Renovador del vialense Gustavo Zavallo- no están del todo claras. Hay una fuerte disputa en el territorio por las candidaturas legislativas, por las que competirás los actuales legisladores, intendentes, funcionarios y hasta presidentes de Juntas de Gobierno. Tal vez ese reclamo de protagonismo tenga más que ver con ese reparto.
En Concordia la situación no es distinta. El exintendente, exsenador, excandidato a gobernador Juan Carlos Cresto ya habla de su candidatura a intendente. Se supone que para señalarle a Urribarri que la familia aspira a un buen acuerdo para acompañar al candidato a gobernador, máxime si fuera de Concordia.
El intendente de Concepción del Uruguay, Carlos Schepens, salió hace horas a decir que el ministro de Educación, José Lauritto; o el de Salud, Hugo Cettour; o el diputado Marcelo Bisogni pueden ser candidatos a gobernador. O sea, que no importa mucho quién, pero sí que sea de esa zona.
La lista podría ser mucho más extensa. El único del oficialismo que escapa a esta consideración es el intendente villaguayense Adrián Fuertes, que largó su postulación a gobernador antes incluso de la definición de Urribarri.
El apoyo de los muchachos
Parece claro que si la proyección nacional de Urribarri necesitara de un mayor aval en la provincia, los lanzamientos de candidaturas territoriales no son la mejor manera de conseguirlo. Hasta podrían funcionar en contra. “¿Por qué tengo que apoyar a Nogueira?”, se preguntará por caso un paceño que sí quiera ver al gobernador entrerriano de Presidente. La respuesta, será seguramente que puede estar con Urribarri y no con el actual intendente, pero no responde al interrogante de cuál es el apuro de las candidaturas locales. A no ser que se conceda que la mayor actividad electoral nacional basta para motivar tanto movimiento en la provincial, pese a que en 2014 no se vota nada. O que se intenta ir colgado del saco del gobernador.
El off side opositor
Es más, durante los últimos años el oficialismo había conseguido mostrarse menos preocupado por lo electoral que la oposición. Recuérdese sino los meses de campaña previos a la elección de 2011 o de 2013.
La idea era algo así como: “mientras los otros se preocupan solamente por cómo se van a armar las listas y por cómo reparten los cargos, nosotros pensamos en las cuestiones de gobierno”. Siempre el urribarrismo dilató las definiciones de nombres propios aclarando que lo importante era la continuidad del modelo, y dejó en off side a los opositores preocupados por las listas.
Ahora, por el contrario, a 20 meses de las elecciones, la premura por las definiciones parece ser la misma para opositores que para muchos dirigentes del oficialismo. ¿Intentarán condicionar el supuesto apoyo del principal elector? Es obvio que no es lo mismo disputar las elecciones internas (primarias) en la lista de Urribarri que en otra. Claro, si hubiera una lista de Urribarri, algo que tampoco está asegurado. Por el contrario, lo poco que habló el gobernador del tema fue en el sentido contrario.
El argumento de que se trata de candidaturas para marcar el terreno puede entenderse en la lógica de la interna partidaria; pero difícilmente ayude a mejorar la percepción de la gestión. En el mejor de los casos, podrá no afectarla.
Alfredo y Luis
Otra novedad de las últimas horas es el reacomodamiento de lo que supo ser la alianza Unión Por Entre Ríos (UPER), en la que convivieron hasta la elección de octubre al menos cuatro sectores políticos: el bustismo, el PRO de Alfredo De Ángeli, el Nuevo Espacio de Gualeguaychú y el Partido Popular de la Reconstrucción (PPR). El último fin de semana De Ángeli convocó a un encuentro del sector en Villaguay y contó con la presencia del exintendente de Gualeguaychú Luis Leissa. Del otro lado, con el Frente Renovador de Sergio Massa, quedaron por ahora el bustismo y el PPR.
Lo esperable es que De Ángeli -que evalúa ser candidato a gobernador en 2015- se encolumne con el proyecto presidencial de Mauricio Macri (si finalmente se consolida). No se sabe Leissa. La semana anterior su compadre político, Emilio Martínez Garbino, había dicho que “Luis sería un excelente candidato (a intendente o) a gobernador”, tomando distancia del lanzamiento “prematuro” de Gustavo Zavallo en el Frente Renovador. Hasta ese momento se suponía que Leissa también disputaría su destino electoral dentro del massismo. Ahora, al menos, está planteada la duda
Por lo pronto el radicalismo, o al menos el sector de Atilio Benedetti, parece haber iniciado una campaña de seducción a De Ángeli, señalando que el ruralista fue “utilizado” por Busti. No observa Benedetti que el dirigente chacarero lanzó su campaña con la consigna “senador o nada” y terminó siendo senador nacional. “Así da gusto que lo utilicen a uno”, señalaban radicales críticos al benedettismo.
Hoy por hoy se rumorea de conversaciones del extitular de la Federación Agraria con el sector del radicalismo referenciado en el intendente de Maciá Ricardo Troncoso.
Por último, pasó el viernes por Concepción del Uruguay el exgobernador bonaerense y exministro de Agricultura menemista Felipe Solá, quien ratificó que el armador del sector es Jorge Busti, pero no el candidato.
* Periodista Diario Uno.