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El lanzamiento del gobernador y la afirmación de que no bendecirá a nadie para su sucesión parecen ir en la misma dirección. El escenario provincial, atado al nacional. El silencio de Adrián Fuertes ante los anuncios.

Dos decisiones para contener al PJ.
En una semana dos noticias: Sergio Urribarri dará la pelea en la interna del Frente para la Victoria para suceder a Cristina Kirchner; y en la provincia no bendecirá a ningún candidato para el sillón de Urquiza en la Casa Gris que dejará el 10 de diciembre de 2015.
Los dos anuncios formarían parte de una estrategia: contener al peronismo ante propuestas nacionales competitivas.
Las aspiraciones del gobernador por el premio mayor no dejan lugar al PJ entrerriano de mirar a otro candidato. Su candidatura alinea a la tropa. El lanzamiento presidencial es, en rigor, la aspiración que mejor le cabe a la consigna “un sueño entrerriano”. El primer ensayo de esta estrategia se dio en las elecciones legislativas. En esa ocasión, Urribarri instó a los entrerrianos a que pongan su granito de arena para ungir su figura en el gabinete nacional. No se dio. Si bien el mandatario nunca dijo que pretendía el lugar que hoy ocupa Jorge Capitanich, desde el vicegobernador para abajo todos expresaron públicamente el deseo de que el titular del Ejecutivo formara parte del equipo de Cristina. Nadie detuvo esa orquesta de expresiones de deseo que se escuchó durante semanas.
Urribarri eligió la lista de candidatos y el peronismo guardó silencio. La interna, se sabía, era parte del folclore. También, de antemano, las encuestas daban como claro ganador al oficialismo. El gobernador decidió medirse: se puso como candidato a senador suplente y focalizó la campaña en su figura. Arrasó.
La carrera que viene es por el poder real. Se disputan, en todas las categorías, los poderes ejecutivos. La idea que el peronismo elija sus candidatos a través de elecciones internas se instaló en Buenos Aires. Daniel Scioli, casi convencido de que la Presidenta no lo bendecirá, dijo que acudir a las PASO será el mejor método. Sus pares de otras provincias coincidieron. Los habituales voceros del gobierno nacional se sumaron a la invitación. Todos bajo el paraguas del Frente para la Victoria.
Este jueves, Urribarri dio otra señal en el seno del peronismo entrerriano: no bendecirá a ningún candidato para su sucesión. Sus dichos surgen cuando algunos dirigentes departamentales comienzan a expresar sus aspiraciones, pero también mientras avanzan las campañas presidenciales de Scioli y Sergio Massa. Tener un preferido es, básicamente, desechar a los otros. Y cualquiera de los dos bonaerenses, los mejores rankeados en las encuestas, podría pasar con la ambulancia y levantar heridos. El tigrense ya tiene su base en estos pagos.
A diferencia de 2011, el gobernador de Buenos Aires y el fundador del Frente Renovador son propuestas peronistas competitivas para 2015.
Urribarri prometió no ungir un favorito. No habría motivos para ofenderse, quien quiera competir lo puede hacer. El intendente de La Paz, José Nogueira, lanzó su candidatura a diputado provincial. Lo anunció con un claro discurso de apoyo a la candidatura presidencial del gobernador. Adrián Fuertes, el único candidato a gobernador lanzado, viene pidiendo internas y candidatos sin padrinazgos en el peronismo. Hace unas semanas cuestionó – con tono de adversario – el lanzamiento de Gustavo Zavallo por el Frente Renovador. Activo en las redes sociales y ligero para dar opiniones sobre la realidad política, el villaguaysense optó por el silencio ante los anuncios del gobernador. No sorprendió en el oficialismo. (Fuente: Página Política)
Dos decisiones para contener al PJ
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El lanzamiento del gobernador y la afirmación de que no bendecirá a nadie para su sucesión parecen ir en la misma dirección. El escenario provincial, atado al nacional. El silencio de Adrián Fuertes ante los anuncios.
Dos decisiones para contener al PJ.
En una semana dos noticias: Sergio Urribarri dará la pelea en la interna del Frente para la Victoria para suceder a Cristina Kirchner; y en la provincia no bendecirá a ningún candidato para el sillón de Urquiza en la Casa Gris que dejará el 10 de diciembre de 2015.
Los dos anuncios formarían parte de una estrategia: contener al peronismo ante propuestas nacionales competitivas.
Las aspiraciones del gobernador por el premio mayor no dejan lugar al PJ entrerriano de mirar a otro candidato. Su candidatura alinea a la tropa. El lanzamiento presidencial es, en rigor, la aspiración que mejor le cabe a la consigna “un sueño entrerriano”. El primer ensayo de esta estrategia se dio en las elecciones legislativas. En esa ocasión, Urribarri instó a los entrerrianos a que pongan su granito de arena para ungir su figura en el gabinete nacional. No se dio. Si bien el mandatario nunca dijo que pretendía el lugar que hoy ocupa Jorge Capitanich, desde el vicegobernador para abajo todos expresaron públicamente el deseo de que el titular del Ejecutivo formara parte del equipo de Cristina. Nadie detuvo esa orquesta de expresiones de deseo que se escuchó durante semanas.
Urribarri eligió la lista de candidatos y el peronismo guardó silencio. La interna, se sabía, era parte del folclore. También, de antemano, las encuestas daban como claro ganador al oficialismo. El gobernador decidió medirse: se puso como candidato a senador suplente y focalizó la campaña en su figura. Arrasó.
La carrera que viene es por el poder real. Se disputan, en todas las categorías, los poderes ejecutivos. La idea que el peronismo elija sus candidatos a través de elecciones internas se instaló en Buenos Aires. Daniel Scioli, casi convencido de que la Presidenta no lo bendecirá, dijo que acudir a las PASO será el mejor método. Sus pares de otras provincias coincidieron. Los habituales voceros del gobierno nacional se sumaron a la invitación. Todos bajo el paraguas del Frente para la Victoria.
Este jueves, Urribarri dio otra señal en el seno del peronismo entrerriano: no bendecirá a ningún candidato para su sucesión. Sus dichos surgen cuando algunos dirigentes departamentales comienzan a expresar sus aspiraciones, pero también mientras avanzan las campañas presidenciales de Scioli y Sergio Massa. Tener un preferido es, básicamente, desechar a los otros. Y cualquiera de los dos bonaerenses, los mejores rankeados en las encuestas, podría pasar con la ambulancia y levantar heridos. El tigrense ya tiene su base en estos pagos.
A diferencia de 2011, el gobernador de Buenos Aires y el fundador del Frente Renovador son propuestas peronistas competitivas para 2015.
Urribarri prometió no ungir un favorito. No habría motivos para ofenderse, quien quiera competir lo puede hacer. El intendente de La Paz, José Nogueira, lanzó su candidatura a diputado provincial. Lo anunció con un claro discurso de apoyo a la candidatura presidencial del gobernador. Adrián Fuertes, el único candidato a gobernador lanzado, viene pidiendo internas y candidatos sin padrinazgos en el peronismo. Hace unas semanas cuestionó – con tono de adversario – el lanzamiento de Gustavo Zavallo por el Frente Renovador. Activo en las redes sociales y ligero para dar opiniones sobre la realidad política, el villaguaysense optó por el silencio ante los anuncios del gobernador. No sorprendió en el oficialismo. (Fuente: Página Política)